Guerras comerciales: ¿Qué significa la disputa en curso para los países periféricos?

Los aranceles que se intercambian China y Estados Unidos están desviando el comercio global. Nuevos países agarraran porciones de las exportaciones de estos dos gigantes.

En la sede de la ONU de Ginebra, Suiza, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo -UNCTAD- presenta su nuevo estudio dedicado a las repercusiones de las alzas arancelarias existentes en los Estados Unidos y China, así como los efectos del aumento previsto para el 1 de marzo.

Las tensiones comerciales en curso llegaron inicialmente a un punto crítico a principios de 2018, cuando China y Estados Unidos impusieron aranceles a alrededor de $ 50 mil millones de sus bienes. La confrontación se intensificó rápidamente y en septiembre de 2018, Estados Unidos impuso aranceles del 10% que cubrían alrededor de $200 mil millones de importaciones chinas, a las que China contestó imponiendo aranceles a las importaciones de Estados Unidos por un valor adicional de $60 mil millones.

Al principio, los aranceles del 10% debían aumentar al 25% en enero de 2019. Sin embargo, durante los primeros días de diciembre de 2018, las partes acordaron congelar el aumento de tarifas hasta el 1 de marzo de 2019.

Debido al tamaño de sus economías, los aranceles impuestos por Estados Unidos y China inevitablemente tendrán repercusiones significativas en el comercio internacional”, dijo Pamela Coke-Hamilton, quien dirige la división de comercio internacional de la UNCTAD, cuando lanzó las Estadísticas clave y tendencias en política comercial 2018.

Nuestro análisis muestra que si bien los aranceles bilaterales no son muy efectivos para proteger a las empresas nacionales, son instrumentos muy válidos para limitar el comercio desde el país objetivo”, explicó Coke-Hamilton. “El efecto de los aranceles entre Estados Unidos y China sería principalmente distorsionador. El comercio bilateral entre Estados Unidos y China disminuirá y será reemplazado por el comercio originado en otros países ”.

El estudio estima que de las $ 250 mil millones en exportaciones chinas sujetas a aranceles estadounidenses, aproximadamente el 82% serán adjudicadas por empresas en otros países, aproximadamente el 12% serán retenidas por empresas chinas, y solo alrededor del 6% serán capturadas por firmas estadounidenses.

De la misma forma, de las aproximadamente US$ 85 mil millones en exportaciones de Estados Unidos sujetas a los aranceles de China, alrededor del 85% serán adjudicadas por las empresas en otros países, las firmas de los Estados Unidos retendrán menos del 10%, mientras que las empresas chinas capturarán solo alrededor del 5%.

¿Cuál es la conclusión de traer de estas cifras?

Los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas. Esto se reflejará en los patrones de importación y exportación de todo el mundo.

El UNCTAD prevé que los países que se beneficiarán más de las tensiones entre Estados Unidos y China son aquellos que son más competitivos y tienen la capacidad económica para reemplazar a las empresas estadounidenses y chinas. Unión Europea, México, Japón y Canadá son los primeros candidatos en la lista.

Además, el estudio estima que las exportaciones de la Unión Europea son las que probablemente aumentarán más, adjudicándose alrededor de $ 70 mil millones del comercio bilateral entre Estados Unidos y China ($ 50 mil millones de exportaciones chinas a Estados Unidos y $ 20 mil millones de exportaciones de Estados Unidos a China). Las ganancias de Japón, México y Canadá no son pocas: cada uno se adjudicaría, según el estudio de la UNCTAD, más de $ 20 mil millones.

Cuando analizamos las cifras conectadas al comercio global, estas ascienden hasta los 17 billones de dólares en 2017. Por ende, las cifras que estamos analizando con respecto a los aranceles de Estados Unidos y China no representan una parte importante de este comercio global.

Sin embargo, estas mismas cifras conectadas a los aranceles representan una parte sustancial de las exportaciones de unos países. México, por ejemplo, que se adjudicaría $ 27 mil millones del comercio entre Estados Unidos y China, tendría representado ahí el 6% de sus exportaciones totales.

Lo mismo sería para Australia, Brasil, India, Filipinas, Pakistán y Vietnam, así como que Chile, Argentina y Perú.

¿Cuáles son los efectos en concreto?

El estudio quiere poner en evidencia que, a pesar del aumento de las exportaciones para unos países, debido a la guerra comercial, los resultados de estos aumentos no serán exclusivamente positivos.

La UNCTAD muestra el ejemplo de la soja. Si Estados Unidos era el principal proveedor de soja, China y Brasil ahora se adjudican este puesto. Pero, debido a que la magnitud y la duración de las tarifas no están claras, los productores brasileños se han mostrado reacios a tomar decisiones de inversión que pueden resultar poco rentables si se revocan las tarifas.

Además, las empresas brasileñas que operan en sectores que utilizan la soja como insumos, como la alimentación del ganado, están destinados a perder competitividad debido a los aumentos de precios provocados por la demanda china de soja brasileña.

¿Y en América Latina?

Con respecto a América Latina, los aumentos de los aranceles del 25% a partir del mes de marzo, según el estudio, beneficiarían las ventas de productos de manufacturas, eso para México. “Este país va a capturar muchas de las producciones chinas que se desviarían probablemente hacia este país de América Central”, informa Carlos Razo, Jefe de la Oficina de Dirección, División de Comercio Internacional y Productos Básicos UNCTAD.

Por otra parte, las ventas de productos básicos agrícolas, como es el caso de la soja en Brasil, va probablemente a aumentar, tanto en Brasil mismo, como en Chile, Argentina y Perú.

Este aumentos de comercio que puede beneficiar a unos países es temporal: “primero, porque hay que esperar que va suceder el primero de marzo, si el aumento de los aranceles sigue vigente, segundo, porque las firmas esperaran ver si estos aumentos van a ser relativamente estable”. Explicó Carlos Razo.

“Hay un costo en mover todas las infraestructuras y los activos de un  lugar a otro, eso no sucede de un día a otro, tendrían que ver si ellos perciben esos aumentos de tarifas como algo de mediano-largo plazo o como algo más temporal. Si Estados Unidos y China van a resolver sus conflictos, no hay necesidad de desplazar todos sus activos, como describí en el ejemplo de la soja en Brasil”.

Definitivamente, la UNCTAD denuncia que lo más probable es que los efectos negativos, con respecto al comercio de la soja brasileña, dominen, más que el real beneficio de un aumento de las exportaciones para los países involucrados.

La economía global está viviendo un momento de enorme fragilidad, cualquier mínima tensión la afecta de forma directa y muy fuerte. Además, nos recuerda la UNCTAD, en situaciones de inestabilidad como esta, en el momento en que se hace referencia a políticas proteccionistas, los primeros afectados son los países más pobres.

 

Texto: Elena Rusca /Colombia Informa.

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