Cuba: La doctora de Satiradia

Nunca serán olvidados los niños pobres de Brasil, país donde la justicia y el humanismo  acontecido durante los períodos de los gobiernos de Luis Ignacio Lula Da Silva y luego el de Dilma Rousseff,  dejaron profundas  huellas en lo más íntimo de los  corazones nobles de su pueblo”. Explicó la doctora Kodaly Corujo Fong de Santiago de Cuba, una de las cubanas que ha sembrado amor y salud en la región amazónica. 

La doctora Corujo cumplió su misión como médico. Llegó a Cuba  con una mezcla de tristeza y alegría. Sentía dolor  por los niños desvalidos que dejó  en Satiradia; y mucha alegría por estar junto a su familia, con sus vecinos, en su Santiago.

Explica que es un caserío lejos de la capital, que donde ella dormía había macacos, así le llaman a una especie de monitos que abundan; y se encontró con las enormes iguanas que  entraban a su dormitorio y caminaban a su lado, “pero no eran agresivas.”

“Al principio les temía, dice, pero me acostumbré a su compañía.  Mi albergue era rústico, cuatro paredes y el techo de guano. Cocinaba con carbón. ¿Comodidad? Ninguna. La cocina era de carbón. Cuatro palos y paredes de saco”.

Había un auxiliar  de limpieza, en el consultorio, que iba un rato. En los últimos días ya no había paz en Satiradia porque en las noches sentíamos  tiroteos. No sabía la causa; pero luego se hablaba de personas muertas”.  

Narra sus vivencias y  se refiere a uno de los  niños que padecía de un tumor cerebral, postrado en una humilde camita.  Puede salvarse, afirmó, si es sometido a una operación; pero los padres no tienen dinero para pagar, es muy alto el costo de la atención médica en ese país. Y si no tienen el dinero, no lo operan.

Continúa su relato y expresa: “Hay desamparados, tanto niños como adultos. Con frecuencia visitaba a una anciana enferma, muy pobre, era deprimente verla; tampoco ella, ni la familia podían pagar los medicamentos, la viejecita padecía de neumonía bacteriana”. 

“Hace unos días he conversado con una paciente de Satiradia, quien  me dijo  que la gente de allí,   estaba muy triste,  porque el presidente que tienen ahora en Brasil, es igual al presidente  de los Estados  Unidos. La señora estaba preocupada y se quejaba porque ya no se hacía el Control Epidemiológico en las casas”.

“Comprobé  que Satiradia está cerca de Cuba, ellos aprendieron, conocen y  defienden la Cultura Preventiva contra las enfermedades. Les dejamos  el conocimiento sobre las medidas higiénicas que deben desarrollar en una comunidad, algo tan importante como los medicamentos.  

“Siento orgullo por lo que representamos para los desheredados del mundo, por la defensa a la  vida, que despliega nuestro Ministerio de Salud  en cualquier parte de nuestro planeta, junto a los pobres de la tierra.  Por eso nos quieren y respetan, ellos, los que no tienen voz, ni médicos, ni medicamentos, los que sufren callados, los que  lloraron al despedirnos”.

Entrevista realizada por Adys Cupull  y Froilán González. Foto de portada: Archivo

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