Cuba / Lázara Herrera: “El Noticiero del ICAIC es una genial clase de historia”

Texto y foto: María Torrellas / Resumen Latinoamericano.

En el Festival XVII Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam, pudimos conversar con Lázara Herrera, su compañera y directora del Festival, además de la difusora de sus trabajos desde su desaparición física  en 1998. Lázara siempre está muy ocupada en las tareas del Festival, con su teléfono a cuestas, pero encontramos un ratito para charlar con ella del legado de Santiago a la juventud y al mundo.

¿Quién es Santiago en realidad para todo el trabajo audiovisual revolucionario que se ha hecho en Cuba?

Santiago Álvarez es ante todo un genio que revolucionó el documental, que le dio nueva voz y nuevo rostro al cine documental, sin haber sido una persona formada ni estudiada en cine, ni medios audiovisuales, ni nada.

Santiago era graduado de Filosofía, pero era un hombre de una gran cultura, tenía un gran conocimiento de música o escuchaba mucha, como siempre decía era incapaz de dar dos pasos bailando, pero música que escuchaba tenía esa capacidad imaginativa de saber a qué rostro o imagen se le podía poner.

En el caso de Cuba, él es el padre del documental cubano y pienso que influyó muchísimo en casi todos los documentalistas de Iberoamérica y de América Latina.

Llama la atención lo prolífico que fue, la variedad de temas que abordaba.

Sí, era un hombre de una gran capacidad de trabajo, muy preocupado siempre por el público, de que recibiera lo que él hacía y lo asimilara. Él decía que si el público se aburría con lo que hacía era que el trabajo era malo, no el público. Siempre trabajó para el público. Santiago no soportaba esos cineastas que trabajan para regodearse, para hacer fusiles para ellos. Lo que hacía era para que el público lo disfrutara, lo asimilara, y lo que no estaba bien cambiarlo.

El público cubano tiene la costumbre de comentar en voz alta en la sala de cine las cosas que le gustan y las que no. Santiago iba todas las semanas, cuando estaba en el noticiero ICAIC, al cine Payret y se sentaba en una esquina a esperar la reacción del público y según esa reacción que se producía decía que había que hacer un cambio o mejorar algo. Llegó un momento que el público cubano exigía tener un noticiero ICAIC en pantalla y había personas que iban al cine solo para ver el noticiero.

Justamente, recuerdan aquí en el Festival compañeras y compañeros que iban al cine a ver las películas por el noticiero, porque se proyectaba siempre delante de las películas.

Todavía al cabo de unos cuantos años, más de 30, que el noticiero salió de la pantalla por cuestiones económicas y burocráticas. Sobre todo la cosa económica influyó mucho porque se acababa de caer el Muro de Berlín, el noticiero se hacía en blanco y negro con películas que mandaban de la RDA (República Democrática Alemana), incluso se comenta que uno de los últimos envíos que venía por barco no se produjo, y la existencia que había en el ICAIC de películas vírgenes negras se acabó, y hubo que sacar el noticiero de ahí.

Hay personas que todavía me paran y me dicen por qué no vuelven a hacer el noticiero. Ahora es más complicado, es más difícil, el equipo todo se ha desmembrado en diferentes lugares. Pero a uno le es grato que se cuestionen y te pregunten por algo que duró 30 años en pantalla, es como un público fiel siempre.

A mí lo que me sorprende, ahora que estamos viendo en el Festival, lo que hacía con la banda sonora, que filmaba una boda y con los planos de la cara del juez, el novio, la novia, ponía un sonido de un juego de béisbol con la pelota, es impresionante las mezclas que él hacía. Las músicas por ejemplo, cómo las colocaba.  Santiago tenía una frescura y un humor tremendo, ¿no se podría hacer ahora?

El problema es que el noticiero que Santiago hacía era para cine y el noticiero y tradicional es otra cosa, incluso ni lo comentaría porque son dos cosas totalmente diferentes.

El Noticiero ICAIC creo que fuel último noticiero de cine que salió de la pantalla por un problema puramente económico porque se hacía en 35mm, eso es caro, y después nos quedamos sin negativos.

Lógicamente para que el noticiero perdurase en el tiempo y no se convirtiera en algo obsoleto Santiago buscaba todos los métodos más sofisticados, ocurrentes, simpáticos, para llamar la atención del público y que aquello no pereciera a la semana, o sea que pudieran verse. Como sucede hoy en día a más de 30 años de terminado el Noticiero ICAIC, que la gente ve el noticiero y queda sorprendido, y se preguntan cómo fue, en qué año se hizo.

Creo que ahí estuvo la grandeza de Santiago Álvarez. No había estudiado cine, pero era un tipo muy inteligente, con un nivel cultural altísimo, leía muchísimo, se documentaba.

A él le gustaba escuchar la radio por la madrugada, todas las emisoras extranjeras que estuvieran a su alcance, y decía “hay que saber lo que hace el enemigo, cómo puedes combatirlo si no escuchas y ves lo que hacen. Hay que quitarles las armas y con esas propias armas combatirlos”.

Hablemos de los documentales. Empecemos hablando de esa inspiración que es “Now”, cómo él sabe hablar del racismo en Estados Unidos, de la violencia hacia las negras y negros que protestaban, con una mezcla de música y de imágenes armado de una manera que recordaría como el videoclip que luego se hace absolutamente mundial. ¿Cómo ves eso?

Santiago cuando algún amigo iba a venir del exterior y se comunicaba con él y le preguntaba qué quería que le trajera siempre contestaba música, discos de acetato en aquel momento. Entre los discos que le llegan, fue uno que se lo trajo una delegación norteamericana, creo que de The Black Panthers, y en cuento él lo escuchó vinieron a su memoria hechos de cuando estuvo viviendo en Estados Unidos. Él estudiaba Medicina en Cuba, había terminado segundo grado y se cerró la universidad por enfrentamientos con la policía, sus padres eran muy pobres y decide irse a Estados Unidos, que siempre ha sido el puente de la gente de ir a trabajar, lo que pasa que ahora con la situación actual se ha desvirtuado todo eso. Se va  a trabajar a Estados Unidos para ganar un poco de dinero y hace el viaje de La Habana a Miami, pero lo hace en ferryboats y de ahí un ómnibus,  (Min 9, creo que dice una línea de bus) y va recorriendo los Estados del sur subiendo hacia Nueva York. En aquella época, los años 30, había una ley que prohibía a las personas negras sentarse en los asientos delanteros. Santiago era blanco, sube a un ómnibus, está sentado y al ratico sube al mismo una negra gorda con un niño en brazos.  Santiago como buen cubano se pone de pie, estaba sentado adelante, para que la señora se sentara, a la señora le dio un ataque, y dijo que no podía, y Santiago se da cuenta de que algo raro estaba pasando, ella se va, pero Santiago le quita el niño y lo pone sobre sus piernas y les dice a aquellos racistas: “el que se atreva a quitarme el niño lo mato, el niño se queda aquí conmigo”. Al rato, como a la media hora, que estaba recorriendo los estados del sur, como el niño se durmió lo usa de pretexto para devolvérselo a su mamá que estaba sentada atrás porque pensó que si él se bajaba antes que ella y ella se queda la iban a emprender con ella, pero por suerte ella se bajó mucho antes que él y ya eso lo tranquilizó. Realmente la frase que dijo fue: “para quitarme a este niño hay que matarme”.

Cuando escucha “Now” inmediatamente aquellas imágenes que habían quedado sembradas en su cerebro y olvidadas revienen inmediatamente a su memoria y decide hacer un noticiero que durara exactamente lo que duraba la canción. Así es como surge “Now”.

Después, en el futuro alguna gente la ha llamado el primer videoclip. Santiago se ofendía cuando decían eso, decía que “Now” era una clase magistral de montaje. Yo también lo creo, porque el uso que él hizo de imágenes en movimiento, de la revista Life y todo tipo de revistas o el invento de quemar la foto del negro para que se pudiera ver cómo había muerto.  Trabajar en 35 mm. no era fácil como ahora en video, pero estaba la famosa máquina de trucaje, la cual Santiago convirtió en su mayor aliada para siempre.

Now” salió como noticiero, pero ya después por la fuerza que tomó lo pasó a documental.

Me quería referir también a su faceta internacionalista que nos ha marcado tanto. “Hanoi, martes 13”, la película del Che, cómo se fue a fimar a Salvador Allende, cómo él vivía todos los procesos de liberación. Se ha convertido también en un documentalista realmente a favor de los pueblos en su lucha.

Él tenía un eslogan que decía que el cine documental era el alma de la lucha de nuestros pueblos, y a eso dedicó toda su vida, hasta el final de su existencia, porque él decía que si querías despertar a la gente, ayudarlos, tienes que mostrar buenas imágenes, bien hechas.

Eso fue una dura batalla para mí cuando empecé el Festival de Cine aquí en Santiago. La gente quería que se pusiera ficción y un documental, dije que no, esto es sólo documentales. Me costó trabajo, pero gané la batalla.  El pueblo de Santiago de Cuba tiene una formación documentalista buenísima. En fin, es todo un esfuerzo que se debe hacer para que el documental sea apreciado.

Hay un aspecto que me parece fundamental, cómo ponía Santiago el corazón. Incluso hablando con Pedro, su último editor,  decía que Santiago proponía que la edición tenía que ser hecha con el corazón. Quizás por eso nos emociona tanto y a veces se nos saltan las lágrimas. ¿Cómo lo ves tú?

Santiago era una persona muy racional y muy subjetivo. Decía que no creía en la objetividad de la gente porque todo el mundo es subjetivo, y él trataba de despertar en la gente los sentimientos o que se identificasen ante las imágenes que estaban mirando. Hay una entrevista que le hicieron hace mucho tiempo que salió en La Gaceta donde él dijo la frase “yo pienso con el corazón”, y realmente pensaba con el corazón. Era un hombre excepcional, con un sentimiento, no hay palabras para describirlo, preocupado por todo lo que estaba a su alrededor, sus compañeros, los hijos de ellos, todo, si uno tenía un problema ya se convertía en un problema de Santiago Álvarez.

Te podría estar hablando de él tres horas tranquilamente, hay muchas cosas todavía por decir de él, muchísimas, que nos pueden ayudar a todos, que pueden ayudar a los jóvenes a entender porque él era así.

Me has hablado de la juventud, y pienso que tenemos que llegar como comunicadoras a la juventud que es la continuidad ¿Por qué es importante que difundamos la obra de Santiago y que difundamos sus materiales  en todas partes?

Esto es igual que estudiar historia, si no estudias historia no caminas.

Entonces, la obra de Santiago que refleja la historia de nuestros pueblos, que nos comnina al combate contra el enemigo común, que siguen  siendo los desgraciados esos del norte, con tantos problemas que tienen en su casa viven y mueren tratando de acabar con los de allá. 

Mira lo que que está pasando  con Venezuela, están repitiendo la misma historia que hicieron con nosotros, que les importa la democracia venezolana, ¡eso es mentira!, lo que quieren es esa riqueza que tiene ese país. Las guerras que desataron en el Oriente con Libia, con Afganistán, para cogerse el petróleo, no porque les importaba tres pepinos si Gadafi era bueno o malo, era quitarlo del medio para llevarse todo a sus anchas. Con Venezuela es el mismo problema. Entonces, uno tiene que darles clases de historia a los muchachos y el Noticiero del  ICAIC es una genial clase de historia.

Tú  has sido la última compañera de Santiago, lo has acompañado, has vibrado con todo lo que hacía. Se podría decir que erais como una pareja proyecto, con una misma lucha, con  los mismo anhelos. ¿Cómo es ese recuerdo, esa vivencia, que sigues teniendo? Porque aquí hemos estado festejando su cumpleaños, con una torta y cantos. Eso es muy emocionante realmente de sentirlo vivo, más allá de su legado y sus documentales.

Cuando Santiago fallece estábamos terminando una trilogía de documentales de música, la segunda “La isla de la música”, que se había hecho a pedido de Juan Formell, desgraciadamente también fallecido, y decidimos estrenar la tercera parte, que la estrenó Ismael Perdomo, en el cumpleaños siguiente de Santiago que ya estaba fallecido.

A Santiago siempre le gustaron mucho los cumpleaños y había decidido celebrárselo, todos me dijeron que estaba loca, pero conseguí los apoyos de diferentes lugares y les dije que me hicieran un cake (torta) grande, todo el mundo me miró. Los músicos se sumaron, y ese fue el primer cumpleaños de Santiago después de su ausencia, cantado con felicidade y repartido cake (torta).

A partir de ahí, empieza el Festival aquí en Santiago de Cuba y yo le celebro el cumpleaños a Santiago en este marco. No creo en la muerte, que se murió y déjalo ahí, no, a Santiago lo mantengo vivo porque lo siento vivo y porque le prometí un día sentados en la terraza de nuestra casa que mientras que yo respirara, y pienso respirar bastante, de él no se iba a dejar de hablar y su obra no iba a caer al vacío, porque él dedicó a Cuba, a la Revolución, a Fidel, a Raúl, a todo el mundo, toda su energía. Por lo tanto, yo tengo que ser fiel a ese legado, tengo que luchar por él.

Ahora se está celebrando el centenario de su nacimiento…

Este centenario que es una etapa que comienza y que no piense nadie que termina, esto comienza. El año pasado en la clausura del Festival dije iba a hacer retumbar Santiago de Cuba y que no se fuera a pensar nadie que el centenario iba a pasar bajo tapete, el centenario iba a retumbar. Mi hermana, que es la coordinadora del Festival, y yo comenzamos la jornada del centenario el 6 de junio del pasado año, aniversario 35 del Noticiero ICAIC, entonces digo pa´ lante! hay que hacer de todo.

Estoy satisfecha, más bien contenta, se pudo haber hecho más, no totalmente satisfecha, pero contenta. Creo que también la presencia de mi hijo y sus nietos aquí, que cuando le hablas del abuelo saben quién es pero haberlo vivido aquí en Santiago de Cuba estaban impresionados. Eso para mí, lo viví anoche, estar aquí rodeada de mi familia, impresionante, porque los muchachos ya saben quién es el abuelo.

Recuerdo que la preocupación de Santiago era que todo lo que él había hecho cayera al vacío, que quedara tirado en unas bóvedas, nadie más lo viera. Desde entonces me di a la tarea de que eso no iba a pasar nunca y no va a pasar nunca.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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