El impacto en la opinión pública estadounidense y la metáfora exacta del asedio a Venezuela

Durante este último fin de semana, activistas de varias partes de Estados Unidos se congregaron alrededor de la embajada para respaldar al Colectivo de Protección de la Embajada. El trabajo periodístico de Anya Parampil de Grayzone Proyect y Alex Rubeinstein de Mintpress en sus redes sociales también han dado la vuelta al mundo. Ambos permanecen dentro de la embajada y han denunciado cómo se violenta su derecho a la libertad de expresión con el corte de servicio eléctrico que afecta sus coberturas.

El pulso por la embajada incluso ha tomado importantes proporciones a tal punto que la última conferencia pública del Colectivo de Protección de la Embajada contó con la presencia de medios internacionales como Efe, la Voz de América y The New York Times, entre muchos otros. Durante la conferencia todos los medios y el público estadounidense ha podido apreciar de forma directa el comportamiento violento de los militantes del antichavismo que han hostigado con sirenas tanto la conferencia como los integrantes de la organización con quienes han tenido comentarios sexistas y racistas.

Así, la embajada se ha convertido en un punto de protesta contra la guerra en Venezuela que ha proyectado la complicidad del Servicio Secreto con militantes violentos del antichavismo. Lo que, además de poner en ridículo a los representantes de Guaidó, se ha transformado en una guerra de declaraciones entre personajes como el senador Marco Rubio y defensores del movimiento anti guerra, como Roger Waters.

El saldo es por demás evidente dado que significa el ascenso en la opinión pública de un movimiento heterogéneo de activistas a favor de la paz que a través de medios alternativos son cada vez más escuchados. Con una agenda que denuncia mitos a favor de la guerra como el famoso «Russia Gate», la campaña contra Irán y la detención de Julian Assange, este movimiento tiene con la embajada de Venezuela el primer punto físico para ejercer presión contra el gobierno de Estados Unidos y sensibilizar a la opinión pública de su país.

Según The Washington Examiner, ex funcionarios de la Administración Trump y expertos independientes consideran que una guerra en Venezuela rompería la coalición de votantes a favor de Donald Trump. «Los no intervencionistas son una parte importante de su coalición en todas partes, pero lo son más donde los márgenes son más estrechos. Hay muchos votantes de clase media y de clase media que están hartos de todas las guerras», dijo Jesse Benton, presidente de la campaña presidencial de Ron Paul en 2012 y de la reelección en 2014 del líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell.

Otros analistas como Patrick Buchanan, autor del libro «Las guerras de la Casa Blanca de Nixon», creen que el centro político en Estados Unidos está tomado por el «terreno político de no más guerras», que precandidatos demócratas como Tulsi Gabbard han convertido en el principal lema de sus campañas. Así Donald Trump se ve en cierto punto acorrollado por sus halcones y el hecho de tener que elegir entre satisfacer al núcleo duro pro intervención de la Florida o a una importante cantidad de electores en distristos claves.

En este contexto, la defensa de la embajada de Venezuela por parte de activistas estadounidenses conecta con un sentimiento profundo de gran parte de la sociedad estadounidense, sobre todo si se lo compara con la violencia de la turba antichavista que desmitifica en gran parte el mito de que su lucha en Venezuela es por la libertad y la democracia. En cierto sentido, la irrupción con fuerza en la opinión pública de este pulso puede significar una de las primeras grandes operaciones políticas de un movimiento anti guerra que tiene todas las condiciones para ascender con fuerza en Estados Unidos.

 

Tomado de Misión Verdad.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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