Estados Unidos: El compasivo Díaz-Balart

Por Randy Alonso Falcón.

 

El previsible bumerán de la agresiva e irracional política contra Cuba aplicada por la administración Trump, y alentada por personeros de la industria anticubana de Miami como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, comienza a ser visible; y lo siente la comunidad cubana asentada en Estados Unidos, sus descendientes y sus familiares en Cuba.

Este miércoles pasado, el Congresista Mario Díaz Balart ha hecho pública una carta que envió al Secretario de Estado Mike Pompeo solicitándole encontrar una manera de mejorar el acceso de los nacionales cubanos a los servicios consulares estadounidenses, afectados por la drástica reducción de personal en la Embajada de Estados Unidos en La Habana y la consiguiente necesidad para los cubanos de solicitar dichos servicios en terceros países.

Reconoce el Representante floridano que “la falta de personal, el requerimiento de viaje a un tercer país, y la pausa en el programa CFPR (para la reunificación familiar*) han hecho que la solicitud de ingreso legal a Estados Unidos sea sumamente complicada”.

Posa de compasivo y buen samaritano el señor; empujado por «el considerable costo personal y los impactos adversos sobre sus electores», como reconoce en la carta al Secretario de Estado. “Continuaré trabajando con la administración del presidente Trump para mejorar el acceso consular para los ciudadanos cubanos que no pertenecen al régimen y que buscan ingresar a los Estados Unidos”, expresó.

Hasta apludible fuera el gesto, sabiendo que hay más de 20 mil cubanos en el limbo migratorio como resultado de las políticas de Trump y que ni el año pasado, ni este 2019, la Casa Blanca cumplirá con los Acuerdos Migratorios que establecen no menos de 20 mil visas para cubanos.

Pero, quien sabe de qué casta viene el galgo (Díaz-Balart) no tiene otro remedio que retorcerse ante la repentina preocupación y enervarse ante la hipocresía.

Una vocera del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) dijo recientemente que la agencia había aprobado “condicionalmente solicitudes del CFRP para aproximadamente 22.000 beneficiarios (cubanos), cuyos casos están pendientes de procesamiento adicional en el extranjero”. Y el número de visados a cubanos para visitas de turismo cayó de 16.335 en el año fiscal 2017 a 6,959 en el 2018. Adicionalmente, Estados Unidos anunció en marzo una nueva política más restrictiva para otorgar visas a los cubanos al eliminar la visa por cinco años con entradas múltiples. Los que quieren visitar a sus familiares en Estados Unidos solo pueden optar por una visa de hasta tres meses, con una sola entrada, y deben solicitarla en una embajada estadounidense en un tercer país.

¿Por qué Estados Unidos retiró su personal consular de La Habana? Fue la respuesta de la administración Trump a los supuestos incidentes de salud, que primero eran producto de ataques sónicos, después cerebrales, en otro momento de microondas y definitivamente improbables (a no ser made in grillos), que se dice sufrieron 24 integrantes del personal de la Embajada estadounidense en Cuba.

¿Quienes tejieron ese “affaire diplomático”? Según fuentes como el diario El País, tal plan para afectar las relaciones con Cuba fue fruto de una conspiración concertada entre el entonces Director General de la CIA Mike Pompeo y el Senador por la Florida Marco Rubio, amigo de tropelías anticubanas de Díaz-Balart.

¿Qué dijo entonces Díaz-Balart junto a Iliana Ross y otros congresistas anticubanos?: En una carta dirigida a Gene L. Dodaro, al frente de la Contraloría General de los Estados Unidos en octubre de 2017 le preguntan: “¿Hasta qué punto el [Departamento de] Estado siguió sus políticas y procedimientos con respecto a los ataques en Cuba? ¿En qué medida el [Departamento de] Estado ha tomado medidas para identificar las lecciones aprendidas, mediante la revisión de los hechos relacionados y su respuesta a los ataques?”.

¿Qué dice ahora en su carta a Pompeo? “Claramente, el régimen en Cuba tiene un remarcable pobre récord en cumplir con las obligaciones de la Convención de Viena respecto a los diplomáticos estadounidenses, y los recientes ataques sónicos son clara evidencia de su melevolencia”. (¿Que no se enteró que ya en el Gobierno nadie quiere decir la palabra sónicos por lo descaracterizada que está tal acusación?).

En fin, que el buen Mario se preocupa ahora de las consecuencias que para las familias cubanas trae la política de odio y mentiras que él, Rubio y otros hijos de la industria anticubana han propuesto y alentado; y que además vuelve a ponderar en su misiva a Pompeo: “Yo he alabado repetidamente las decisiones del Presidente de cortar los recursos a los militares cubanos, acortar los abusos mediante el fin de los cruceros a Cuba y los viajes pueblo a pueblo, y permitiendo los procesos judiciales bajo el Título III de la LIBERTAD Act de 1996 (Ley Helms-Burton*). Estos pasos son cruciales para promover la democracia, las libertades esenciales y los derechos humanos en Cuba”.

Dìaz-Balart no pierde tiempo en sumarse a los intolerantes que en Miami pretenden cortar la presencia de artistas cubanos en esa ciudad. En su carta deja caer como al paso: “…algunos de mis electores, están alarmados porque operativos y apologistas del régimen como los músicos de Los Van Van reciben visas para un concierto a fines de este mes (realmente fue el 30 de mayo*)….mientras cubanos que lo merecen enfrentan insuperables gastos y requisitos de viajes cuando aplican para la entrada a Estados Unidos”.

Y hasta de subversión de Cuba en Estados Unidos habla el señor, como para carcajearse: “Parece inconsistente con nuestra actual política fuerte de Estados Unidos hacia Cuba garantizar el extraordinario privilegio de entrada a Estados Unidos a individuos a favor del régimen que activamente subvierten los intereses estadounidenses, mientras se obstruye la entrada a cubanos que lo merecen”.

Si tan atribulado anda el congresista Mario por las preocupaciones de sus electores, debe conocer la más reciente encuesta de la Universidad Internacional de La Florida, que muestra a una comunidad cubana que mayoritariamente reconoce que el bloqueo ha fracasado, el 57% está a favor de la liberación de viajes, el 65% apoya los viajes “pueblo a pueblo” que la Casa Blanca acaba de prohibir, el 46% dice que hay que ampliar los negocios en Cuba (contra 32 que piensa lo contrario), el 63% está a favor del restablecimiento de relaciones diplomáticas y el 52% apoya el fin de la política de pies secos-pies mojados.

Qué deje de rumiar odios y blandir las leyes del garrote. No necesitan los cubanos de su compasión hipócrita.

 

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Miami Herald.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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