Bloqueo a Cuba: Sigo creyendo en mi libre camino (Parte I)

 Por Dailenis Guerra Pérez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

El pasado viernes la prensa nacional circulaba las nuevas medidas del gobierno estadounidense contra Cuba. Sanciones firmes que toma como castigo a nuestro país por apoyar a Venezuela y con el fin de evitar ingresos económicos a la Isla.

El blanco en la mirilla del imperio es privatizar la transportación aérea hacia Cuba. Y es que el 10 de diciembre entrará en vigor la nueva medida que prohíbe los vuelos desde el país norteño hacia los aeropuertos internacionales Ignacio Agramonte, en Camagüey, Jardines del Rey, en Cayo Coco; Vilo Acuña, en Cayo Largo; Jaime González, en Cienfuegos; Frank País, en Holguín; Sierra Maestra, en Manzanillo; Juan Gualberto Gómez, en Matanzas; Abel Santamaría, en Santa Clara, y Antonio Maceo, en Santiago de Cuba.

El diario Granma anunciaba también “la entrada en vigor de otras disposiciones como la revocación de las autorizaciones para rentar aviones a Cubana de Aviación, lo que ha obligado a la línea aérea a cancelar vuelos a siete destinos internacionales.”

Las imposiciones de Estados Unidos dirigidas a golpear la transportación terrestre con la sanción a compañías que faciliten el envío de petróleo a la Isla parece que no bastó. Ya en junio, prohibió los viajes de cruceros y en aviones y yates privados a la Isla. También en octubre entraron en vigor límites de envíos de remesas a ciudadanos cubanos.

Medidas que forman parte de la política que el gobierno de los Estados Unidos practica con mayor agresión desde 2018 cuando se enfocó en consolidar la confrontación y la hostilidad, tanto en el plano declarativo como en la ejecución de medidas de agresión económica contra el país, como declara el Informe de Cuba sobre la Resolución 73/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El informe demuestra con ejemplos palpables el clima de hostilidad que viven las relaciones bilaterales entre las dos naciones y cómo Cuba se ha interpuesto ante una ola de agresiones imperialistas. Como parte de esta escalada, EE.UU. intentó introducir 8 enmiendas al proyecto de resolución contra el bloqueo presentado por Cuba el 1ro de noviembre de 2018 en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En el mencionado informe se aclara que “el objetivo de su maniobra era modificar la naturaleza del texto y fabricar pretextos para la continuidad y el reforzamiento de su política genocida, recurriendo a falsas alegaciones en materia de derechos humanos”. Sin embargo el imperio sufría otra derrota. A pesar de sus empeñadas presiones, la comunidad internacional rechazó sus propósitos, al tiempo que expresó una vez más, su apoyo abrumador a la resolución de condena al bloqueo.

Desde casi seis décadas esa política representa un freno para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana.

El informe plantea que desde abril de 2018 hasta marzo de 2019, ha causado pérdidas a Cuba en el orden de los 4 mil 343,6 millones de dólares. Si valoramos los daños acumulados la cifra asciende a 138 mil 843 millones 400 mil dólares.

Al turismo cubano también ha ocasionado pérdidas que ascienden a unos mil 383 millones de dólares, en importantes esferas relacionadas con los viajes, los servicios, las operaciones y aseguramientos logísticos.

Si el bloqueo no existiera, tal vez el 35% del total de visitantes a Cuba en un año podrían ser estadounidenses. Bajo esta hipótesis, la cifra total de turistas procedentes de esa nación en 2018 hubiese sido de 1 millón 656 mil 298, pasando a ser el principal mercado emisor de viajeros hacia Cuba.

El sector del transporte también ha sufrido los impactos de la política genocida. Los daños totales en este renglón durante el período analizado ante las Naciones Unidas superaron los 170 millones de dólares, lo que representa un aumento de más de 69 millones con respecto al período anterior.

No cabe dudas, la agresión extraterritorial del bloqueo tomó auge afectando a la economía y sociedad cubanas con maniobras dirigidas a promover el castigo y provocar hambre, enfermedades, la asfixia en el pueblo cubano y, con ello, socavar el apoyo a la Revolución, como parte de una guerra sucia contra nuestra nación.

Una medida tras otra; una más fuerte que la anterior. Pretenden ver nuestro llanto desesperado. Cada disposición convierte a Cuba en resistencia. Una Isla que asediada brutalmente, soporta los vientos huracanados de la malicia norteña.

Mientras nuestra Isla sigue siendo un destino seguro y de atracción turística en todo el mundo, los cubanos hemos respondido una y otra vez al vecino desde nuestras ventanas, alcanzando resultados sociales comparables con los de los países desarrollados, uniendo nuestros lazos fraternales con otras naciones del continente y el mundo.

Entonces me baño en música de Silvio Rodríguez mientras escribo este artículo. Seguiré eligiendo el camino libre, porque quiero a la Cuba que conocen mis ojos, una Cuba independiente, soberana, resistente. La Cuba solidaria, la que defiende las causas justas de otros pueblos, la que soporta las medidas de una política hostil desde que tengo uso de razón. La Cuba que no se detiene, que avanza, que responde a cada agresión, que sigue creyendo en la esperanza y el delirio.

 

Foto de portada: Tomada de Radio Reloj.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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