Bloqueo a Cuba: Sigo creyendo en mi libre camino (Parte II)

Por Dailenis Guerra Pérez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

Desde el inicio de la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, en la Isla fueron afectados todos los renglones económicos y sociales. La política del vecino del norte pretende desde su implementación provocar un estallido social que derroque a la Revolución Cubana.

Sin contemplar el logro de sus proyectos, el gobierno y pueblo de Cuba, han percibido los embates de esa tormenta. No hay una familia cubana que no haya sido perjudicada. Sectores sensibles como la salud y la alimentación son objetivos priorizados de las agresiones de los gobiernos estadounidenses.

Como si fuera poco los daños provocados por el bloqueo a la salud pública son incuestionables. Esa política hostil entorpece la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, equipos y piezas de repuesto, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves, como el cáncer.

El Informe de Cuba sobre la Resolución 73/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas presentada ante el mundo el pasado mes de julio declara que la Industria Biofarmacéutica “es afectada cada año con pérdidas económicas millonarias en la investigación, el desarrollo, la producción y la comercialización de sus productos, como consecuencia del bloqueo”.

Pero las medidas estadounidenses contra Cuba, no solo limitan el intercambio académico y científico, sino que privan al pueblo de los EE.UU. de recibir los beneficios de productos biotecnológicos y farmacéuticos desarrollados en Cuba, que son novedosos y prometedores para la salud humana.

Los daños en el sector de la alimentación se derivan también de la imposibilidad de colocar los productos cubanos en el mercado estadounidense. En el Informe se detalla cómo “la empresa Ron Havana Club, una de las más prestigiosas del mundo en la producción de bebidas espirituosas, dejó de percibir 41 millones 360 mil dólares por este concepto”.

La educación, el deporte y la cultura también se cuentan entre los sectores de mayor sensibilidad severamente impactados por la aplicación del bloqueo y que son brindados de forma gratuita por el Gobierno Revolucionario.

Por solo citar un ejemplo, la Universidad de Sancti Spíritus no pudo adquirir 20 máquinas de escribir SMART BRAILLER y los aditamentos auditivos de la compañía PERKINS, los cuales resultan necesarios para la formación de los estudiantes de la carrera de Educación Especial en pregrado y posgrado. Ambas tecnologías son de fabricación estadounidense.

A pesar de que constituye una prioridad para el gobierno cubano el tratamiento de personas con necesidades especiales, el bloqueo frena su acceso a muchos equipos que mejorarían su calidad de vida y fomentarían su inclusión y participación social.

Cuba ha visto limitada la adquisición de implementos deportivos de uso obligatorio, de acuerdo a los reglamentos oficiales de las federaciones internacionales, al ser producidos por compañías estadounidenses como LOUISVILLE, WILSON, XBAT, RAWLINGS y EASTON. Para realizar las compras, se ha tenido que acudir a terceros países, con un 30% de incremento en los precios de los productos.

Con relación a la cultura, de 37 unidades artísticas que podían expresar nuestro arte en el país norteño, solo 24 obtuvieron el permiso de entrada, lo que denota un decrecimiento en 13 proyectos con respecto al año anterior.

El informe analiza que “transformar el costo del bloqueo en capacidad de pago del país permitiría en el mediano plazo disponer de una fuente de financiamiento oficial, sustantiva y sostenida, que otorgaría mayor dinamismo a los programas inversionistas vinculados a los sectores estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030”.

La palabra sincera de nuestro pueblo conmueve al mundo. Las muestras de solidaridad con Cuba y el rechazo al bloqueo llegan de todo sitio, incluso, muchos sectores dentro de la sociedad estadounidense manifiestan su oposición a la política genocida.

Como ejemplo en el informe se expresa que “representantes de los sectores agrícola, cultural, académico y de negocios no solo han rechazado esta política violatoria del Derecho Internacional, sino que han sido activos en sus intentos por influir políticamente en las ramas ejecutiva y legislativa a nivel estadual y federal”.

Los cubanos hemos palpado la disposición de muchos estadounidenses para contribuir al mejoramiento de las relaciones entre ambos países y valoramos de creciente y palpable el rechazo mundial al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los EE.UU. contra Cuba.

Si tuviera que definir mis instintos, diría que sí, que sigo siendo la misma necia, que soy como el David que venció a Goliat. Diría que permaneceré aquí, en la tierra que me vio nacer, sirviéndole.

Diría que es cierto que mi Cuba tiene un enemigo poderoso, pero también tiene un pueblo con doctrinas que nos mantienen firmes, apoyando las medidas adoptadas por el Gobierno Revolucionario.

Diría que prefiero vivir en la Cuba que no tiene miedo a pronunciar fuertes y sinceras palabras. Que adoro amanecer en la isla que hace temblar al enemigo mediante una batalla que da luz a las ideas y no a la pólvora.

Diría sin arrepentimiento que prefiero ver la resistencia de un pueblo ante los objetivos macabros del imperio. Le diría a quien quisiera saber, que tenemos una frase bordada en el corazón: Cuba es libre e independiente, ese es nuestro camino.

 

Foto de portada: Roberto Díaz Martorell.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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