Corruptos, nepotistas, acosadores sexuales y mentirosos fuera del BID (III)

Por José Luis Méndez Méndez * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el estadounidense Mauricio Claver-Carone, se sentía acorazado, nunca pensó que un ocultado romance prohibido en el BID, corrupción, tráfico de influencias, violación de las políticas éticas del banco, hubiesen provocado su salida por la puerta estrecha y nada menos que por correo, para resultar humillante para el mimado de Donald J. Trump.

Un enjundioso informe de un bufete de abogados independientes certificó que se había faltado a la moral institucional de la entidad. Además de lo carnal, hubo otros ilícitos en la conducta díscola del cesanteado. La pregunta es: ¿Qué habrá hecho en sus cargos anteriores? Un proceder de ese tipo no surge de la noche a la mañana, no se adquiere en cursos online, es un estilo entronizado en un adulto mayor como él.

El 26 de septiembre de 2022, pasará al registro personal de Claver-Carone, como un día en que el BID, confirmó lo que tanto se rumoraba desde su nominación impuesta, no tenía lo que se necesitaba para ser el gobernante principal de la institución.

La falta de solvencia moral impresionó a algunos, cuando leyeron el comunicado: “cesará en sus funciones como presidente del banco, con efecto el 26 de septiembre de 2022″. Los gobernadores, son quienes aprueban el nombramiento y la destitución del presidente, han estado votando si quieren que Claver-Carone deje su cargo, por haberse saltado las normas del banco.

Cuando votaron más del 90% de los convocados, se consideró suficiente para que el directorio ejecutivo pudiese oficializar su destitución. El organismo de mayor jerarquía del banco de desarrollo más grande de América Latina comenzó a votar y alcanzó el quórum con la mayoría de votos requeridos para separarlo de su cargo.

La remoción llega después de una investigación hecha tras una denuncia anónima, que fue indagada en su totalidad por una  agencia de investigación que presentó un informe a los miembros del directorio ejecutivo de la institución. El informe también fue presentado al propio afectado, quien persistió en  su inocencia, asegurando que no hay pruebas que confirmen la relación.

Aferrado a su cargo rebatió la veracidad del informe, denunciando enérgicamente la forma en que se realizó la revisión. Según los investigadores, ha negado haber tenido -ahora o antes- una relación sentimental con su mano derecha de toda la vida.

La sindicada amante, quien era su jefa de personal negó las acusaciones de la denuncia anónima y dijo a los investigadores que nunca había violado el código ético del BID, según el informe. En un escrito presentado a los investigadores, también se quejó de que se le había negado el debido proceso.

“Ni yo ni ningún otro miembro del personal del BID hemos tenido la oportunidad de revisar el informe final de la investigación, responder a sus conclusiones o corregir las inexactitudes”, dijo el ahora ex presidente del BID en un comunicado, cuyo contenido se va por las formas, pero evade desmentir las acusaciones.

Algunas de las afirmaciones más salaces presentes en el informe no fueron corroboradas, debido a lo todavía confidencial del texto. Aun así, el redactor criticó al inculpado y a su jefa de personal por haber obstruido y no cooperar plenamente con su investigación, considerándolo una violación de las políticas y principios del banco. ¿Qué se oculta en las trazas electrónicas de los intercambios íntimos entre los pecadores, que se tratan de ocultar?

Por ejemplo, el informe dice que el investigado no entregó su teléfono móvil emitido por el banco para su análisis, aunque sí proporcionó un informe forense realizado por un consultor. Tampoco compartió los mensajes de su teléfono personal o de su cuenta de Gmail con su jefa de personal.

Llegó al extremo, cuando se le confrontó con fotografías del supuesto “contrato amoroso” durante una entrevista, dijo a los investigadores que nunca había visto el documento y negó que fuera su letra o su firma. Afirmó que el documento era fraudulento y que formaba parte de un plan del ex marido de su ayudante para perjudicarlos.

En una carta dirigida al consejero general del banco, los abogados de la jefa de personal dijeron que su ex marido tenía un historial de crueldad y venganza que se planteó en el proceso de divorcio. Dijeron que cualquier prueba que proporcionara a los investigadores no debería considerarse creíble. No podían decir otros elementos, si el cliente les paga para ser defendida, no para incriminarla.

Sin embargo, dos expertos caligráficos independientes, uno de los cuales trabajó anteriormente para el FBI, concluyeron que existía una alta probabilidad de que la letra del mantel individual -que se muestra en el informe- coincidiera con la caligrafía de Claver-Carone en los documentos bancarios. Él solo se incriminó al negarse a presentar una muestra de su escritura como parte de la investigación. A la más pura manera trumpiana.

La remolcada por el ex presidente separado, se trata de una asesora de origen colombiano, pero estadounidense, quien es próxima a Claver-Carone desde hace años. Trabajaba  con él en la Casa Blanca, bajo la administración de Donald J. Trump y fue llevada al BID cuando el estadounidense ganó bajo presión la elección al elevado cargo en el verano del 2020.

Es indudable, que el amor surgido en la Casa Blanca o antes, entre Mauricio Claver-Carone y su subordinada Jessica Bedoya, de origen colombiano, reverdecido en el BID, una historia que merece ser llevada a la pantalla ancha con un film que la recree en todos sus detalles. Una de las pruebas, no la única, que se anexa como evidencia documental al depurado informe de la firma forense actuante, muestra el reverso de un mantel de papel de un restaurante de la ciudad de Medellín, Colombia, en el cual aparece el texto de un pacto de amor eterno. “Nos mereceremos la felicidad absoluta. Que solo Dios separe este pacto”, se habrían prometido esa noche de finales de junio del 2019, cuando asistieron a las reuniones de la Organización de Estados Americanos (OEA). Un perfil criminal de la nota evidencia un romance reprimido por las circunstancias, apelan a la ley de Dios, al verse imposibilitados ante la de los hombres.

El entorno fue ideal, alejados de las miradas escrutadoras de Washington, distendidos en un lujoso hotel, aderezados con una placentera cena acompañada con un selecto vino de la mejor cosecha, en el hábitat natural y ancestral de su consorte, ambiente propicio para soñar y externar, sin reparos, los sentimientos más profundos, ella apenas divorciada, él casado. ¡Qué inmorales!

Actuaron como dos adolescentes, con total impunidad y ausencia de percepción de riesgo, la prepotencia del macho alfa, lo hizo sucumbir ante las realidades que vivían y él aún persiste en clamar inocencia ante pruebas tan irrefutables.

Según el informe, la relación de la pareja quedó forjada en el descrito pacto garabateado, al ardor de un amor correspondido y que las circunstancias laborales reprimían, así con toda pasión en el reverso del famoso mantel individual de un restaurante donde tatuado a fuego externaron sin límites: “Merecemos la felicidad absoluta”. Hasta en ese momento íntimo, la condición dominante del ahora apartado, afloró, no concibió “felicidad eterna”, tenía que ser “absoluta”, para marcar el territorio como can en celo.

Otra conclusión de los investigadores es que la relación entre los dos existía por lo menos desde antes de 2019, cuando ambos ocupaban altos cargos en el Consejo de Seguridad Nacional, en el gobierno del presidente Donald J. Trump, lo cual le añade una circunstancia agravante a su conducta dolosa.

Cuando el advenedizo llegó al reino del BID, leyó y firmó su estricto código de ética y por lo tanto conocía su obligación de cumplir y hacerlo acatar por su condición de presidente. Lo ignoró y se trajo a su amante para continuar una relación pecaminosa, colocarla en un elevado cargo y favorecerla con desmerecidos aumentos de salario.

El nexo carnal, no pasó inadvertido para las agencias de espionaje de Estados Unidos, que con sobradas razones señalaron que esta era una debilidad de Claver-Carone, algo oculto, que podía ser utilizado de conocerse, contra el BID. Una operación rutinaria de inteligencia bancaria hubiese puesto al estadounidense ante la disyuntiva de someterse a presiones o romper el nexo pagano, ahora se confirmó qué hubiese elegido. Por eso,  la relación fue catalogada y advertida por un  funcionario especializado estadounidense como un riesgo de contrainteligencia.

El caso se ha tornado tema para una serie policial de las tantas que inundan la cadena norteamericana HBO, así se relaciona que la prueba A en el informe de 21 páginas muestra el sugerente “contrato” que los dos redactaron en la parte posterior del mencionado mantel, que debe aparecer en el museo del BID, con un epitafio que pudiera advertir: “En 62 años de vida, esta fue la causa de la expulsión de un presidente en el 2022, para que no se repita”.

Los investigadores llegaron hasta Medellín, conocen que el restaurante es un asador, también por qué estaban allí, es decir no fue un texto elaborado sin asideros verificables, resultado de la apelada “conspiración doméstica” que reclama el pecador.

El pacto de marras tuvo una rigurosa elaboración, en el se describió un cronograma específico para divorciarse de sus cónyuges y casarse. También hay una “cláusula de incumplimiento” que establece que cualquier incumplimiento de los términos traería “tristeza y angustia” que solo podría reducirse con “cera de vela y una caja traviesa” de un hotel frente al mar en el natal Miami de Claver-Carone. Es indudable que el redactor del pacto tiene problemas psicológicos no resueltos de su adolescencia y primera juventud, esos términos bufos reflejan una madurez no consolidada como consecuencia de carencias afectivas. Eso explica su proyección pública de hombre rudo, que disimula una personalidad fisurada.

En otras latitudes latinas, los problemas de infidelidad cuando los involucra se dirimen de otra manera más varonil, en este caso el ex esposo de la Jessica, nombre de la amante, optó por entregarles su hallazgo a los investigadores del ilícito y explicó que lo había encontrado en el bolso de su entonces esposa al regreso del citado viaje. Resulta llamativo que el pacto data de junio de 2019 y es ahora, tres años después, que el cornudo decidió hacerlo público, tal vez sea inglés por su forma flemática de asumir su descubrimiento o sea de los que piensan que la venganza fría es la mejor.

Otro aspecto, no menos importante es el exorbitante sueldo que se le estaba pagando a la asesora promovida por Claver-Carone. Según el reporte de Davis Polk, firma encargada de realizar la pesquisa del caso. De acuerdo con el abogado, que cita a más de 10 empleados del BID en su pesquisa, ninguno de los dos permitió que se revisaran los teléfonos que les entregó la empresa para poder verificar los mensajes de texto que se enviaban ni sus cuentas de correo electrónico.

Fue director ejecutivo del comité de acción política US-Cuba Democracy PAC, cuyo objetivo, según dice en su página web, era “promover una transición incondicional en Cuba a la democracia” y el mercado libre, y que cabildeaba para oponerse a leyes que pudieran “financiar la maquinaria represiva de la dictadura cubana”.

Ahora, por el momento, ha quedado disponible para otras aventuras de Donald J. Trump, en el horizonte las elecciones de 2024, cualquier sitio puede estar destinado para este corrupto, traficante de influencias, odiador serial, cazador furtivo, nepotista y mentiroso, veremos que le depara el sueño americano.

A pesar de los trascendidos, aún no se ha filtrado el contenido total del informe, que está bajo secreto de sumario y ha sido calificado de “confidencial”, no se ha revelado si el BID, iniciará acciones legales por los daños y perjuicios causados por el infractor a los fondos institucionales o si con su salida se dará por cerrado el caso. La actitud de Claver-Carone, empañó el prestigio del organismo y la forma personal de encararlo ha demostrado que nunca debió ser elegido por carencia no solo de solvencia profesional sino, además, por ausencias éticas en su precaria formación de cuna.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: EFE.

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