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El aislamiento político-diplomático método del imperio (II)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Hay antecedentes, un documento desclasificado de la Agencia Central de Inteligencia evidenció la participación de las Fuerzas Armadas de Ecuador en el plan de coordinación represiva entre dictaduras latinoamericanas. A mediados de enero de 1978, Ecuador acordó participar en el Plan Cóndor, para ello, el Comando Conjunto había asignado varias responsabilidades individuales al Ejército, Marina y Fuerza Aérea; por ejemplo el Ejército era responsable por los reportes de inteligencia e intercambio de información entre varios miembros del (Plan) Cóndor; la Marina era responsable por las telecomunicaciones y la Fuerza Aérea era responsable por la guerra psicológica.

En el mismo sentido, el fiscal general ecuatoriano en el 2015, Galo Chiriboga, confirmó ante la Asamblea Nacional que a raíz de estos documentos desclasificados se inició una investigación formal.

Las declaraciones del fiscal se dieron en el marco de una comparecencia ante la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional sobre las acciones emprendidas para la judicialización de casos de graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad.

El letrado declaró: «Ecuador, de acuerdo a las informaciones que ya hay en el expediente, fue parte del ‘Plan Cóndor’ desde 1980, pero si inició su actividad en 1978 algunas de las acciones que se están investigando podrían tener relación con este plan”.

Añadió, que se estaba coordinando un trabajo de desclasificación de otros documentos en coordinación con el Archivo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, además una cooperación con el Ministerio Público de Paraguay, en este caso para acceder a los denominados “archivos del terror” de ese país.

Mientras la sistemática campaña para desterrar de Ecuador, toda huella que recuerde a la Revolución Ciudadana, la persecución política contra sus dirigentes y las ridículas solicitudes internacionales, negadas con fundamento, para capturar al ex presidente Rafael Correa y hacerlo cumplir una amañada condena sin asideros legales y clara manipulación con fines políticos, aparece una siniestra noticia que circuló por todo el mundo, referida al hallazgo de decenas de cadáveres de personas víctimas de la pandemia en los lugares más inimaginables, dando lugar a la categoría forense ecuatoriana de “fallecidos desaparecidos”.

De regreso a 2019, el gobierno ecuatoriano cedió a las presiones y privó al perseguido Julián Assange de su ciudadanía, del asilo concedido y autorizó a la policía británica de extraerlo por los medios que decidiera desde su sede en Londres, renunció a su soberanía y dejó violar su territorio.

Con la política artera de Moreno, de extirpar de Ecuador todo vestigio de la Revolución Ciudadana, se desató una cacería política, que alcanzó a decenas de figuras comprometidas con ese proceso de crecimiento social, entre estos Rafael Correa, Ricardo Patiño, asilado el 4 de octubre de 2019 en la embajada de México y el reciente caso de Jorge Glas Espinel.

Rara práctica diplomática ejerció el Gobierno ecuatoriano, en lugar de emplear los canales diplomáticos asumidos por los países para mantener las cordiales relaciones, eligen, como salteadores de caminos treparse a cercas e invadir recintos obligados a proteger, sin recordar que uno de los principios internacionales es la reciprocidad ni considerar el impacto político internacional derivado de sus actos, optaron por la violencia, en un país desestabilizado por el crimen organizado, militarizado y a punto de convertirse en un estado fallido, que ahora con el apoyo intervencionista de Estados Unidos, trata de adecentar, cuando el tráfico de drogas allí ha sido tolerado.

El asalto de sedes diplomáticas sigue siendo rarezas, pero con el paso del tiempo más gobiernos en momentos de ingobernabilidad o crisis, se han animado a violar ese principio inviolable de la soberanía nacional de un país. En los tiempos de la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba, sus fuerzas policiales decidieron asaltar la Embajada de Haití en La Habana, para apoderarse de un grupo de asilados, hecho ocurrido el 29 de octubre de 1956. Al mismo tiempo la misma sede haitiana en Buenos Aires también fue asaltada. En el lance habanero, 10 asilados fueron asesinados y un oficial de policía resultó muerto en el suceso. En medio de la crisis de ingobernabilidad imperante en Haití, el 16 de marzo de 2024, fue asaltado el Consulado de Guatemala en la capital haitiana.

No resultaría raro, que en la cantera de falacias del gobierno ecuatoriano en relación a Cuba, esté que la Isla, figura en la infame lista de supuestos países que patrocinan al terrorismo, cuando ahora su mandatario  ha roto alianzas y ha declarado en Ecuador una “guerra” interna contra el narcoterrorismo e impuesto toques de queda en provincias y solicitado la participación de fuerzas estadounidenses en este emprendimiento.

También ahora, como en 1962, se promueve la ruptura de relaciones con Cuba, se presiona a países, basta recordar que en noviembre de 1999, por presiones de Estados Unidos, sucesivos gobiernos en Centroamérica no tenían relaciones con la República de Cuba, fueron Honduras, Guatemala y El Salvador, los cuales ante la normalización de Paraguay con la Isla, se apresuraron en restablecerlas.

El cerco energético contra la sitiada, bloqueada y diezmada Cuba, aumenta, están en desarrollo provocaciones unas fracasadas, otras por fracasar, infiltraciones, envío de mercenarios centroamericanos como en 1997, aperturas de procesos incoados en Estados Unidos, como el referente a la legitima y soberana cubana de derribar dos aviones intrusos procedentes de Estados Unidos, multi reincidentes en violar el espacio aéreo nacional, en 19 ocasiones con el empleo de 37 aviones entre 1992 y 1996. Pretenden inculpar el líder histórico de la Revolución Raúl Castro Ruz y pretextar reabrir el caso para instrumentar una acción punitiva al estilo de Venezuela y de asesinato familiar como en Irán.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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