Pues ahora a Mr.Rubio se le ocurrió reiterar lo ineludible de la susodicha transición de la actual Cuba “castrista”, así le dicen, como volver a una reedición del estatus necolonial, que se tuvo en la Isla hasta el 1 de enero del 1959; claro, el canciller trumpista no dice eso, no es tan imbécil. Y el esquema que recomienda, y espera imponer, es como lo sucedido en Polonia, tras la caída del llamado socialismo real.

Entonces puede resultar “curioso” el tipo de modelo transicional que, desde el Departamento de Estado andan gestionando/especulando, cuyo verdadero propósito no es ni siquiera Cuba, sino limitado a lo electorero, un cuento de camino dirigido a los votantes trumpistas de origen cubano, y algún que
otro espécimen de ultraderecha, que se codean con estos en el sur de la Florida.

La desaparición del socialismo “real” en Polonia, buscando regresar en el tiempo a un modo de producción anterior, el capitalismo, se produce en un contexto de tipo primer mundista, cercano a los modelos nórdicos, para más seña. Solo con este argumento circunstancial, geopolíticamente muy diferente al que le tocaría a Cuba, pues quedaría invalidada la recomendación de Mr.Rubio. Pero eso no es todo.

Perfectamente el secretario de estado imperial, podría pedirle a algún subordinado con vocación de historiador, que seguro lo tiene, que precise como fue la “transición” en el país “modelo” y que camino tortuoso debió recorrer, cuando abandonaron la filosofía política de la mayor justicia social posible, implícita en el modelo socialista, y dieron pie al capitalismo, que aún primermundista, le tomó a los polacos no menos de una década para medianamente equiparar algunos de los alcances sociales del socialismo, con enfoques que se parecían más bien a la socialdemocracia europea de entonces.

La mayoría de los estudiosos de este proceso coincide en calificar este “tránsito hacia atrás”, como la época de la terapia de choque, ante la perdida de derechos, la profundización/legitimación de procesos de concentración de la riqueza, así como la virtual parálisis de la economía, todo lo cual generó inevitablemente sus correspondientes consecuencias sociales.

Por ejemplo, en materia de de salud, Polonia experimentó el deterioro de varios indicadores, como la esperanza de vida al nacer, de la mortalidad infantil y en paralelo, también un incremento de la tuberculosis, así como de la mortalidad cardiovascular, y la tasa de suicidios, ambas asociado a lo que llamaron el estrés sicosocial, por una ola de desempleo “masivo y súbito”, y la desaparición de subsidios al consumo de alimentos básicos. Los servicios de salud dejaron de ser 100% gratuitos y según entendidos, aún arrastran problemas de personal y financiamiento. En fin.

Respecto al sistema educativo, la educación básica continúo siendo gratuita, algo que no fue así en las universidades, algunas de las cuales se privatizaron y generaron una competencia con las públicas que quedaron; dada las diferencias de calidad de las primeras respecto a las estatales, así como la imperiosa necesidad de trabajar de muchos jóvenes estudiantes, la mayoría, surgió una barrera socio económica que durante “el socialismo” no existía.

Y una reveladora “curiosidad”, a diferencia de la etapa socialista, con su caída, las mujeres polacas pasaron a ganar como promedio un 15% menos que los hombres, ¿por qué? pues bienvenido al capitalismo es la única explicación, porque paradójicamente son féminas la mayoría de los egresados de la educación superior, mientras que es baja, su presencia en cargos políticos y dirección de empresas. Ni se hable del universo de los derechos reproductivos, convertido en un permanente espacio de conflicto en asuntos como el aborto y otros.

En estos procesos hay un ángulo del asunto, que puede ser particularmente peligroso para los cubanos, en caso alguien le quiera creer o aplicar las ideas de Mr.Rubio. Se trata del auge del crimen organizado en Polonia durante el tránsito. Las estadísticas muestran el incremento geométrico de la delincuencia común, y de la corrupción ligada a las privatizaciones de activos estatales “entre amigos”, así como de mafias locales, algunas de alcance internacional.

En Polonia surgieron, al amparo del “nuevo capitalismo”, grupos como la mafia de Pruszków (básicamente capitalina) que adquirió su fama además del tráfico de alcohol y drogas, a la extorsión o impuesto a los comerciantes, conocidos como haracz, así como el tráfico de personas (prostitutas) a gran escala, hacia Europa Occidental, solapado en un aumento enorme del flujo migratorio hacia allí.

Puesto a pensar sobre los verdaderos y espurios intereses que representa Mr. Rubio, bien podría ser este tipo de consecuencias asociadas a la transición, el desarrollo de una mafia en territorio cubano, una de las principales aspiraciones para Cuba que estos sectores tienen. No olvidar que cuando Batista y su banda de criminales “emigraron” entre otras muchas cosas, se les interrumpió un colosal y en perspectiva, “excelente” negocio con la mafia estadounidense, “el Padrino” mediante, si se entiende el concepto.

De tal manera que los neobatistianos, “legítimamente” pretenden retomar el esquema con grandes ventajas, como ya se visualizaban en los años 50 del pasado siglo en Cuba. Es decir, instalar un próspero “emprendimiento” de tráfico de drogas, prostitución, casinos, y quien sabe que más, a solo 90 millas de la Florida, con una enorme ventaja, que sería sin la jurisdicción en lo formal, de las autoridades estadounidenses. Traficar, extorsionar, envenenar a la sociedad cubana y estadounidense, sin que la DEA o el FBI meta sus narices, o en contubernio opaco con estas estructuras. ¿Qué puede salir mal?

No por gusto diversos expertos estadounidenses sobre este asunto, del crimen organizado, insisten en que a pesar de los pesares “el régimen” existente en Cuba, sigue siendo la mejor opción para la seguridad en el Caribe, a tenor por sucesivas evaluaciones del Pentágono, y de diversos servicios de seguridad estadounidenses.

En medio de los vaivenes en cuanto al grado y calidad de las relaciones bilaterales entre Cuba y EEUU, al menos hasta el 2025 y desde 1990, las autoridades cubanas competentes proporcionaron más 1 500 pistas sobre narcotráfico a sus homologas norteñas; puede preguntársele a Barry McCaffrey, el denominado zar de la droga durante el gobierno de Clinton, quien elogió en reiteradas ocasiones los esfuerzos del gobierno cubano en esta materia.

Hay un dato revelador, sorprendente, para los estrategas estadounidenses, más allá de Mr. Rubio y su narrativa: el Índice Global de Crimen Organizado, que financia el gobierno estadounidense, sitúa a Cuba en el 168 lugar, de 193 países auditados en términos de criminalidad. Mientras, Haití está en el lugar 35 y Jamaica en el 53, por solo mostrar dos ejemplos de islas de parecida ubicación geográfica. Ni se diga EEUU, el paradigma según el Jefe Trump, que ocupa el lugar 60.

Polonia por demás, necesitó una multimillonaria ayuda de recursos financieros para salir del atolladero, en especial de la Unión Europea, apurada por fortalecer su área de influencia y “recuperar” para sus
oligarquías, un espacio económico inmenso, miles de kilómetros que antes habían estado vedados por el “comunismo”. Y aquí se podría trabar el paragua también respecto a Cuba.

Por caso en el periodo de transición, Polonia recibió 266 900 millones de euros (al cierre del 2023) en particular desde el 2004, cuando el país fue admitido en la Unión Europea. Y esta última aclaración es muy relevante, para entender o imaginar que esquema de “ayuda” le tocaría a Cuba, un país con un nivel medio de desarrollo económico por debajo del polaco.

¿Acaso los EEUU aportarían algo sustantivo, más allá de filantropicos, casi simbólicos, paquetes de ayuda? Improbable, con mayúsculas, pues se limitarían a adquirir/ocupar tierras, plantas industriales, minas, etc, etc, pero para ellos. Que no quepan dudas, después de esperar más de 60 años, a razón de que serían “magnánimos” con los cubanos, si logran derrotar a la Revolución.

Los que creen que, en el tránsito los invasores arreglaran los problemas energéticos, por solo mencionar algo acuciante, entonces ¿por qué no lo han hecho en Puerto Rico? por ejemplo, un territorio colonial subordinado. Mucho menos salud y educación para todos, o transporte público accequible, y así hasta el infinito.

Independientemente de lo que pasó en Polonia, para Cuba podría agregarse otro aspecto de espanto. Si, porque llegado el caso que los us marines invadan, como quiere Mr. Rubio y la pandilla mayamera, esto provocaría un conflicto de virtual y permanente guerra civil; los invasores como mínimo tendrían que recurrir a una suerte de dictadura a lo Pinochet, al fin y al cabo, asesorado por la CIA, en sus desmanes de lesa humanidad. ¿Es a eso a lo que se refiere en modo onírico Mr. Rubio, cuando habla de una transición en Cuba?

En definitiva, el socialismo en Polonia, según los historiadores fue algo así como importado, tras la heroica victoria del pueblo soviético en la segunda guerra mundial. Pero obvio, en Cuba el socialismo a lo cubano llegó de la mano de un pueblo entero, desafiado por la historia de haber sido el último lugar donde se logró la independencia del colonialismo español, pero el primero en librarse del imperialismo estadounidense. Así que socialismo en Cuba es igual a soberanía plena.

El canciller trumpista, trabado en sus enormes zapatones, obsequiados como se sabe por el Jefe Trump, propone y promete algo inviable de punta a cabo. No se trata solo de enormes diferencias ideológicas, o de su “lógico” odio a la Revolución cubana, de la que ha vivido y aspira vivir por siempre; ni siquiera es un asunto político, es que no se puede controlar y ocupar el sol, ni el astro rey, ni el sol moral que representa Cuba.

Tomado de CubaSí