«Potencia extranjera hostil»
Sorprende, aunque no se escuche por primera vez, que la mayor fuerza militar del mundo, con sus hierros oliendo a pólvora ahora mismo, tenga a un pequeño estado insular en tan «alta estima»
Por esos días, en una conversación rápida e informal en los corredores del Palacio de Convenciones de La Habana, uno de los líderes de la delegación, había señalado a Granma que en EE. UU. la gente no «les» tiene miedo. El Departamento de Estado ya dedicó varias menciones al activista, en su informe del 20 de julio –parece que el 20 es día de cierre en Washington–, «Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI».
El nuevo paquetazo contra la Mayor de las Antillas culpa a su Gobierno de engañar y corromper a ciudadanos estadounidenses y lo califica de «potencia extranjera hostil». Cuando se apunta con el índice, hay otros tres dedos enfilados hacia el pecho del acusador, versa un viejo refrán.
Sorprende, aunque no se escuche por primera vez, que la mayor fuerza militar del mundo, con sus hierros oliendo a pólvora ahora mismo, tenga a un pequeño Estado Insular en tan «alta estima». ¿El miedo será real? En ese caso… ¿A qué?
En el verano de 2005, Diego Armando Maradona entrevistaba al Comandante en Jefe para una televisora argentina. Su primera pregunta: «Usted dijo sobre Latinoamérica que pudimos haber sido todo y no fuimos nada. ¿A qué se refería?».
–«Me atrevería a ratificarlo –respondió Fidel–. Podemos ser todo y no somos nada. Pero… seremos mucho. Añadiría: muchos seremos mucho. (…) A esta crisis sostenida del hemisferio no le queda más camino que cambiar. No hay más camino que reunirse, a pesar de nuestras debilidades, a pesar de nuestros defectos. Compartir es el camino de verdad, el de la unidad. Esa unidad depende cada vez menos de los hombres y un poco más depende de las crisis. América Latina no tiene otra alternativa que unirse».
Hablaron del Che, de los intentos de asesinato al líder cubano, de la Operación Milagro, de la naciente Brigada Internacionalista Henry Reeve y su primera misión en Pakistán, del papel de la mujer… Entre tantas cosas, apareció otra interrogante cuya respuesta le habla a la Cuba y al mundo de hoy:
–«¿Cómo imagina el futuro de Cuba cuando usted ya no esté en el escenario?»
–«La imagino como una gran potencia moral. Con gran nivel de dignidad (…). Como un país que demuestra lo que significa el capital humano, las ventajas de la educación, lo que puede hacerse con el hombre, lo que puede hacer un pequeño país, aun bloqueado. Ya nos alejamos de aquellos caminos trillados del saqueo. Es una cosa tan real que yo no puedo decirlo tranquilo. No puede evitarlo nadie. Somos invulnerables. Y no exagero. ¿Cómo? No lo voy a decir. Ellos lo saben. Por mucho que a veces subestimen a los de acá».
A poco más de 20 años, por alguna razón, EE. UU. considera estas ideas como una amenaza para su existencia.
Tomado de Granma / Foto de portada: Yaimi Ravelo.


