Cuba

El Siglo de Fidel: Todavía las botas del Comandante en Jefe resuenan en los pasillos del CIGB

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Bienvenidos a El Siglo de Fidel, una serie para homenajear al Comandante en Jefe Fidel Alejandro Castro Ruz o, sencillamente, a Fidel. Soy Marxlenin Pérez y hoy estaré conversando con científicos cubanos aquí en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Nos encontramos en la dirección del CIGB, un espacio sagrado porque atesora la historia —parte de la historia— de este Centro de investigaciones científicas, y también gracias a la amabilidad de la directora Martha Ayala, quien nos ha recibido en su oficina, colmada de imágenes de Fidel, del Che, de Martí, banderas de Cuba, banderas del 26.

Por tanto, esto va a ser una conversación muy íntima también sobre la función del CIGB, la relación de Fidel y este Centro y, por supuesto, a través de su voz y de sus anécdotas como directora de este maravilloso lugar. ¿Dónde está Fidel? ¿En dónde lo podemos rastrear en la creación, en la fundación de este lugar?

Dra. C. Martha Ayala Ávila: Gracias por darnos esta oportunidad en esta serie con Fidel, porque, como nosotros solemos decir, todavía sus botas resuenan en nuestros pasillos. Para hablar de la fundación del CIGB, el 1 de julio de 1986, por lo menos desde la perspectiva de la historia que conocemos nosotros y, en particular mi generación que estaba estudiando en la Universidad de La Habana en ese momento…

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Podemos decir que usted es fundadora del CIGB como estudiante.

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Soy una alumna fundadora, como estudiante, porque tuvimos la oportunidad un grupo de estudiantes de participar en el acto inaugural; incluso guardamos la invitación que se nos emitiera en ese momento. Porque sabíamos que, de alguna manera, intuíamos que estábamos asistiendo a algo muy histórico, muy bonito.

Además, porque teníamos una gran motivación, porque con el Polo Científico y el Frente Biológico se nos abrían unas oportunidades a los estudiantes de las carreras de ciencias biológicas también maravillosas para contribuir en la biotecnología y en la salud del pueblo cubano. Pero también aprendimos que la fundación del CIGB, el 1 de julio de 1986, tenía sus antecedentes.

Fundado el primero de julio de 1986, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) confirma hoy más que nunca sus logros extraordinarios. Foto: Cubadebate (archivo).

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Cuáles son esos antecedentes?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Siempre decimos que los antecedentes parten desde el triunfo de la Revolución Cubana, desde los propios programas en el ámbito educacional, científico, que la voluntad del gobierno y con la huella de Fidel hacen que la población cubana alcance el índice de alfabetización, se funden institutos científicos en el sistema de la salud pública, en el sistema del Ministerio de Educación Superior.

O sea, se crea, digamos, el recurso humano capaz después de dirigir estas instituciones, de que los científicos sean propiamente también científicos cubanos. Entonces, conectado con la historia del CIGB está el momento en que Fidel conoce, allá por el año 1981, de que se estaba produciendo interferón alfa-2b.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿En el mundo?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: En el mundo, sí, a partir de una tecnología que había desarrollado un científico finlandés, Kari Cantell, pero esta noticia, de alguna manera, según nosotros nos hemos ido también enterando, le llega a través de un científico estadounidense, Leland Clark, que le comenta que el interferón se podría convertir en un medicamento para tratar enfermedades antivirales, pero también algunos tipos de cáncer.

De hecho, en esos momentos se le habla como la cura mágica para el cáncer. Hoy sabemos que el cáncer son muchas enfermedades y tienen diferentes orígenes, pero sigue siendo el interferón una herramienta terapéutica para enfermedades virales y también para algunos tipos de cáncer. Entonces, Fidel se empeña en que Cuba también participe, en ese momento, de apropiarse de ese conocimiento y de la capacidad para producir el Interferón alfa-2b.

Dr. C. Jorge Berlanga Acosta: Como seres humanos, Fidel no concebía una ciencia academicista, escolástica, aislada. Fidel siempre pensó en una ciencia que tuviera una traducción social, un beneficio social, ya sea en ciencias sociales y humanísticas, ciencias médicas, ciencias agropecuarias, la que fuera. Siempre lo hizo pensando en un bien para el pueblo, un bien social. Esa es la primera concepción que tengo.

La segunda, Fidel creó oportunidades para el desarrollo de la inteligencia, como bien decía, es lo que más estamos sembrando, oportunidades a la inteligencia. Fidel creó muchos institutos, muchos laboratorios, muchos centros de investigación, muchas universidades. Pero para mí lo más importante fue la creación de un núcleo de seres humanos con un pensamiento científico, pero con alta sensibilidad y compromiso con el ser humano. Yo creo que se resume muy fácilmente, para mí es sagrada aquella expresión en el momento de la inauguración de este Centro hace casi 40 años.

“Ustedes no tienen derecho a regatear horas de esfuerzo cuando la vida de muchas personas depende del trabajo que estamos haciendo”. Yo creo que el hecho de que ahí, desde luego, se estaba estableciendo el concepto trascendental de consagración al trabajo de la investigación para el bien social, para el ser humano, para los cubanos o para quien corresponda, para los seres humanos. Ese era Fidel.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Cuánto tiempo pasó desde la estudiante Marta, la jovencita que participa, que estuvo en la inauguración, pero que también participó en la construcción literal de algunos espacios del centro?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Yo empiezo en la universidad, aquí todos van a sacar cuentas, en el año 84. Ya en el 81, a la vez que estaban los doctores, digamos, aprendiendo la tecnología, aquí había un grupo también de especialistas, técnicos, desplegados, creando condiciones en una pequeña casa de protocolo. La Casa 149, que todavía forma parte de la institución, preparando las condiciones para que ellos llegaran y produjeran con esa tecnología el interferón. Ellos llegaron y en 45 días, fabricaron lo que sería el primer lote de interferón en las condiciones cubanas. Tenemos la suerte que también este año vamos a celebrar, el 28 de mayo, el aniversario 45 de esa primera producción.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: O sea, que la producción fue antes incluso que la inauguración del Centro.

Dra. C. Marta Ayala Ávila: No, de hecho, digamos, este resultado positivo y como fue Fidel y el grupo de científicos, tecnólogos y otros científicos, seguramente las ciencias sociales también, estudiando cómo estaba el movimiento alrededor de la biotecnología, hizo que se fundara entonces el Centro de Investigaciones Biológicas en 1982, donde se invita al científico finlandés Kari Cantell y era (CIB).

Estos son los antecedentes para que entonces se generara la idea de construir este gran Centro, que entonces se fundó el 1 de julio de 1986. Por eso en el discurso inaugural, que nosotros además lo atesoramos, lo conservamos… Pero el 40 aniversario del Centro, hay un detalle, Fidel iba a cumplir 60 años cuando fundó el CIGB. Yo siempre digo, qué energía, cuántas cosas más hizo después. El discurso lo aborda todo, se aborda la idea de por qué construir el centro, la idea de cuáles son las misiones que nos deja, o sea, la misión, prioridad número uno, la salud del pueblo cubano y de otros pueblos del mundo.

No solamente impactar en la salud humana, también impactar en la salud agroalimentaria, o sea, también impactar en lo que hoy llamamos soberanía alimentaria, impactar en buscar nuevos tratamientos, e incluso dice algo que siempre nos parece muy visionario: “y un día se combinarán los interferones”. En ese momento él tenía ya algunos prototipos del interferón que se estaba haciendo en Cuba, sin embargo, ya estaba en un siguiente paso, algún día se combinarán los interferones, porque los interferones son una familia de moléculas.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Y se combinaron?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Se combinaron. En el año de su noventa cumpleaños, el CECMED, la Agencia Reguladora Cubana, nos aprobó a nosotros el registro sanitario de una combinación de los interferones alfa y gamma para el tratamiento del cáncer basocelular, que es un cáncer de piel que no es melanoma. Por tanto, eso es una combinación.

También en el decursar de la historia del CIGB, se fabricó el Interferón gamma, se obtuvieron modificaciones del propio Interferón alfa 2b, ya recombinantes, o sea, ya con otra tecnología. En la COVID, si algo tenemos que decir con certeza, que todos aquellos pensamientos y hechos, porque los pensamientos se convirtieron en hechos, de invertir en la biotecnología, invertir en las nuevas formas de obtener medicamentos, aunque fuéramos una nación pequeña, con pocos recursos naturales, para poder tener la suficiente autonomía y soberanía para responder a una pandemia, se cumplió durante la COVID-19. Nosotros pusimos y pudimos poner nuestras capacidades, las moléculas que ya existían, y otras nuevas que se generaron en tiempo récord porque existía una capacidad instalada, una capacidad en términos de recursos humanos y también de infraestructura, y eso se lo debemos, desde mi perspectiva, que era muy joven en el 81, a lo que comenzó en el 81, pero no. Yo pienso que comenzó desde el propio tiempo de la Revolución.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Es inquietante que para muchos jóvenes que ya no son de la generación de los fundadores y de los que vinieron después, Fidel puede quedar un poco más lejano. Me gustaría saber cómo, en el Centro, —lo conecto con esa frase maravillosa que usted decía de que “todavía suenan las botas de Fidel en este lugar, porque Fidel acostumbraba a visitarlos asiduamente— esos jóvenes que no tuvieron esa oportunidad, ¿cómo conectarlos con el Fidel científico, con el Fidel de pensamiento riguroso, que vio en el CIGB las esperanzas, que luego demostró la vida, que era el lugar de las esperanzas, uno de los tantos centros en Cuba, donde gracias a ellos, a ustedes, pudimos multiplicar la vida y no la muerte? ¿Cómo conectar a esos jóvenes con un Fidel que no los va a visitar ya?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: El principio de que los jóvenes tienen que estar involucrados en procesos claves y que no sea una consigna, nosotros lo hemos mantenido. O sea, los jóvenes tienen que sentir que el CIGB es su espacio, que ellos están construyendo desde el CIGB también y por el CIGB, y que dirigen procesos. Eso lo podemos ver en la composición de quienes están en los proyectos de investigación, en las plantas productivas. Dos jóvenes, o tres, participaron, estuvieron ocho meses en Santiago de Cuba cuando empezaron los ensayos clínicos en Santiago de Cuba, fase 1 y fase 2. Una de esas jóvenes ya se hizo Máster en Ciencia con esos resultados, otra está en desarrollo, una es la Secretaria del Comité de la Juventud del Centro. En diferentes otros procesos, los jóvenes tienen que sentir que su protagonismo cuenta, y eso lo heredamos también de lo que nos contaba Fidel.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Qué atesora más de esos encuentros con Fidel?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Es que cuando lo saludé, sobre todo en el teatro del Centro, me pareció…, y no estaba vestido de uniforme, estaba vestido con guayabera blanca, pero me pareció más gigante de lo que yo lo veía. Porque, además, al ser tan alto y yo tan pequeñita… Saludarlo fue así algo muy bonito; pero atesoro mucho respeto hacia él, trato de que lo que traslademos, lo que haga el CIGB, tenga siempre el orgullo, siempre tenga la huella de que no surgimos de la nada. Ha costado mucho sacrificio también al propio pueblo cubano, porque cuando se colocan inversiones en determinado sector, algún otro posiblemente no lo tenga a la misma altura. Porque él siempre confió en que nosotros lo íbamos a lograr.

Desde el año 92, en Cuba, está en el esquema de inmunización ampliado la vacuna contra la hepatitis B, y eso hace que en Cuba prácticamente no circule el virus de la hepatitis B, que todos estemos protegidos, que nuestros niños lo estén desde las primeras 24 horas. Y hoy hay jóvenes que producen esa vacuna, pero se la pusieron a las 24 horas, o sea, no hay memoria para las 24 horas. Entonces nosotros tenemos la responsabilidad de decirle, esa vacuna que estás produciendo hoy, que te pusiste a las 24 horas, es obra de este gran Centro que tiene mucho que ver con el pensamiento del Fidel.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Necesitamos una vacuna para reactivar la memoria histórica, ¿no?

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Sí, también la memoria histórica. Nosotros teníamos uno de los compañeros que participó en las primeras producciones del Interferón, el doctor Pedro López Saura, ya fallecido, un eminente científico, que él decía que probablemente no haya un cubano que no haya recibido el beneficio de un producto de la biotecnología cubana. Si piensas que desde el año 92 todos los niños se ponen la vacuna contra la hepatitis B. ¿Cuántos años han pasado ya? Pero así hay otros, o sea, la estreptoquinasa, los interferones propiamente dichos. Repito, durante la COVID que nos crecimos y pudimos llegar hasta las vacunas.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: En este hombro o en este hombro, o en alguno de los dos y en el cuerpo entero hay productos científicos de alto valor agregado que no es poca cosa además, y por eso también se siente como estar en un lugar conocido, en un lugar de familia, cuando estamos conversando aquí con Marta Ayala en el CIGB. Yo creo que ahora nos vamos con un jovencito, de los jovencitos fundadores que usted mencionó. Vamos a conversar entonces con el científico Luis Herrera.

Le voy a dar las manos porque, gracias a ustedes, no nos vamos a contagiar, por lo menos no de COVID ni de nada parecido, gracias a la labor de estos científicos, nosotros pudimos vencer, con la frente en alto, esa pandemia que azotó a la humanidad. Muchas gracias, directora.

Dra. C. Marta Ayala Ávila: Gracias a ustedes.

Los pasillos del CIGB. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate (archivo).

Dr. C. Luis Herrera Martínez: En la esquina esta, que hay allí ahora, era donde él venía cuando se estaba construyendo el centro.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Fidel.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Fidel venía, se paraba ahí en la esquina esa y entonces empezaba a hacer preguntas. Eso era prácticamente todos los días, entonces como él hacía rato que no venía aquí, esa vez que vino el presidente de…, y él visitó la planta, a mí me entró la preocupación de qué iba a ocurrir cuando él tenía que bajar el escalón ese. Entonces lo que hice, que puede haber sido un error o un disparate, cuando él fue a bajar el escalón, yo me le tiré…

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Delante?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: …me le tiré y lo agarré así, por la cintura, y me dije “por aquí no se me va a caer”. Entonces él me hizo así (gesto de una palmada en la espalda).

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Exacto, eso le iba a preguntar, ¿qué le hizo a Fidel? Porque, bueno, hacerle eso a Fidel es como si fuera a “minimizarlo”.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Me hizo así (gesto de una palmada en la espalda). La escolta sí se puso… pero él nada, él me hizo así, como agradeciendo.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Como agradeciendo. Y fue aquí mismo.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Ahí mismo.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Este lugar lo conoció Fidel?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Sí, sí, cómo no. La planta de producción fue motivo de mucha discusión.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Por qué?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Porque si era un centro de investigaciones, Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, ¿para qué hacía falta o no una planta de producción? Muchos que participaron en dar ideas de cómo era el diseño que había que hacer, algunos pensaban que no, que no era necesario tener una planta que tuviera grandes capacidades. En realidad, una de las cosas que fue un éxito en esta organización fue que la planta era capaz de elaborar… Los medicamentos tienen lo que se llama el ingrediente farmacéutico activo. Aquí esencialmente lo que se hace es ingrediente farmacéutico activo. O sea, si no hubiera habido una elaboración de un diseño como este, compacto, para hacer ingrediente farmacéutico activo, no hubiera habido la producción (del medicamento contra la) hepatitis como lo hubo en su momento, no hubiera habido la producción del EGF, que después fue la base del Heberprot- P, no hubiera habido la producción de Interferón en grandes cantidades. En fin, hubiera sido todo un proceso en el cual la etapa intermedia estaba perdida.

Hay cosas que ocurrieron que algunos la conocen, otros a lo mejor no se dieron cuenta de la trascendencia que tenía, que Cuba fue el primer país de América Latina y lo hizo antes que la India, lo hizo antes que China, en tener la certificación OMS. O sea, Cuba es el primer país que logra en el contexto este de los países del Sur llegar a tener los estándares regulatorios y por lo tanto de calidad para tener la certificación OMS.

La primera certificación OMS que se logra es la certificación de la vacuna de la hepatitis B. Después se logran otras certificaciones, como es el caso de la Haemophilus influenzae,    , que es un desarrollo original de la Universidad de La Habana, pero aquí fue donde se llevó a cabo la producción industrial.

Ahí también aparece la idea esa de Fidel, de integración, en la cual una entidad que no tenía la posibilidad de hacer desarrollo industrial transfiere esa tecnología, se hace y es que ocurre finalmente… Eso también ocurrió cuando en la meningo, que habían componentes, como era el polisacario, que se realizó una buena parte en esa planta que está detrás de esa pared, que era la famosa planta uno, y eso permitió que se llegara a elaborar grandes cantidades de vacunas porque uno de los componentes era el polisacario. Hay que producir exactamente lo que corresponde… Ese es el elemento de complejidad que tenían todos. Y eso hace que nosotros estuviéramos muy ansiosos por lograr lo del Interferón Alfa y cuando lo logramos, bueno, nos pusimos tan contentos…

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: … ¡que salieron bailando!

Dr. C. Luis Herrera Martínez: que salimos bailando en esa historia.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿Qué queda de ese Fidel en el CIGB y en los investigadores con los cuales Fidel acostumbraba a reunirse asiduamente?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: A ver, él era muy sistemático y cuando crea el Frente Biológico, las reuniones del Frente Biológico eran una religión. No había forma de que eso no ocurriera, después cuando se hace la estructura del Polo, también ocurrió así. Cuando esto se construyó, las visitas de él eran diarias, y después que se construyó, eran diarias también, aunque fueran a las nueve o a las diez de la noche, que ocurrieran ese tipo de encuentros. Él seguía cada una de las cosas sistemáticamente hasta que se lograba el final.

Entonces en el área de producción, estuve meses ahí en la producción hasta que se logró la producción de la (vacuna) hepatitis B. Cuando se logró la producción, él vino y yo estaba por aquí por la planta, y dijo “llamen a Luis”. Entonces yo salí corriendo, me abrazó y se fue.

Él nos decía a veces que no inventáramos el agua tibia. ¿Qué quería decir con eso? Que si algo se sabía y otra gente lo tenían desarrollado, que tratáramos de ver cómo lo lográbamos sin intentar inventarlo, porque lo que íbamos a hacer era perder tiempo y recursos. Yo creo que ese elemento pragmático tan fuerte, es un elemento muy positivo y que la posibilidad que, a pesar de las dificultades que puedan existir en este momento, las posibilidades que tienen muchos jóvenes de tener la alternativa de trabajar en instituciones como esta, las cuales hay varias en el país, es algo muy positivo. Todo eso es algo que se hereda del Comandante, cómo enfocar y la solución de los problemas.

Dr. C. Luis Javier González López: Yo creo que varios de nosotros aquí en el CIGB, de sus inicios, Fidel era alguien muy presente siempre, Fidel aparecía en cualquier momento. Yo estando en la Universidad de La Habana, en la Facultad de Química, tercer año de la carrera, oía a Fidel mucho hablar de lo que era la biotecnología.

Yo era químico y la palabra biotecnología no tiene química por ninguna parte, pero el aquello de que Fidel era un excelente comunicador y si iba a inaugurar un círculo infantil, hablaba de la biotecnología, si iba a un congreso de las mujeres hablaba de la biotecnología. Bueno, yo quiero ir a ver qué cosa es el Centro, y en unas BET, después que sacaban las Brigadas Estudiantiles de Trabajo, pedí que me permitieran venir aquí.  Realmente vi lo que era trabajar en el Centro con la concepción de Fidel, la consagración. Todo era nuevo, todo era un reto, todo era una oportunidad para aprender, desde el principio quedé muy maravillado con trabajar aquí. Entendí lo que Fidel decía de la importancia que podía tener la biotecnología para la salud de nuestro país.

Fidel fue un visionario porque en aquellos momentos pensar que la biotecnología podía tener el impacto que ya hoy es reconocido no solo en el país, sino internacionalmente había que tener una visión y una convicción en defender las ideas, que es lo que siempre nos demostró Fidel a lo largo de su vida, defendiendo la revolución.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Nos acusaron de bioterrorismo.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: A nosotros, sí, y el bioterrorista principal era yo.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Usted era el líder, supuestamente.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Sí, porque además de eso había recibido formación de ingeniería genética en Estados Unidos. Después yo pude estar en Harvard durante cuatro o cinco meses. Todavía, si tú buscas en internet el nombre del profesor mío, al final lo siguen acusando de haber entrenado y haber recibido en su laboratorio a un “bioterrorista”. Bolton era el hombre, el señor John Bolton.

Entonces, este hombre decía eso que aquí había bioterrorismo y que para colmo, uno de ellos, se había formado en Estados Unidos. Cuando eso ya tomó mucha fuerza, los americanos hicieron dos comisiones que vinieron por intercambio a nivel de militares, inspeccionaron todos los lugares. Pero eso, por supuesto, no convenció a Bolton.

Bolton antes tenía el bigote negro y después ya con el bigote blanco seguía, la palabra es “jodiendo”, porque aquello era una cosa que no se estaba tranquilo con el problema. En el segundo gobierno donde él estuvo, siguió con la historia. Después de eso, viene a Cuba el expresidente, que bueno, ellos le siguen diciendo presidente, Jimmy Carter. Cuando viene Jimmy Carter, que Fidel está atrás como preocupado.

Dr. C. Luis Herrera Martínez, pionero de la Biotecnología en Cuba. Foto:  Cubadebate (archivo).

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Sí, ¿de qué estará pasando?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: ¿Qué estará pasando? ¿Qué estará haciendo el loco este?

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: ¿El loco era usted?

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Sí, digo yo, porque él se preocupó, porque Jimmy Carter vuelve con la historia de que nosotros estábamos haciendo bioterrorismo, y entonces, como yo fui el que tuve que hacer toda la dirección de la operación que habíamos hecho en Irán. Nosotros hicimos un acuerdo con el Instituto Pasteur de Irán, ese mismo que bombardearon ahora, hicimos transferencias de tecnología a ellos, “que si esa transferencia entonces la podían emplear ellos para hacer armas biológicas”. Le dijimos a Jimmy Carter que pensamos que eso no tenía sentido, porque los iraníes no se iban a dedicar a eso, pero que aparte de eso, en el contrato decía que solamente se podía emplear esa tecnología para los propósitos que habían sido definidos en el contrato.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Con fines médicos, científicos…

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Con fines científicos, médicos, etc.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Desde entonces vienen ellos construyendo los pretextos.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Entonces, cuando yo le explico eso, pido a una compañera que traiga rápidamente el contrato y eso es lo que aparece ahí (en la imagen), Jimmy Carter leyendo el contrato.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Claro, las cláusulas donde se especificaban los procedimientos éticos.

Dr. C. Luis Herrera Martínez: Que exactamente decía que nada más podía ser empleado (con fines médicos). Eso convenció a Jimmy Carter, que es cuando él hace la declaración, que las evidencias son de que Cuba ni hizo bioterrorismo, ni propagó el bioterrorismo y al contrario, tomó medidas para que nada de eso ocurriera.

Dr. C. Luis Javier González López: Nunca yo sentí tanto nivel de agradecimiento por la Revolución y por Fidel…

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Por el trabajo, además de la ciencia.

Dr. C. Luis Javier González López: …de la ciencia, que en el momento de haber obtenido la vacuna, de trabajar en conjunto. Algo a lo que Fidel nos enseñó. Y bueno, obtener los resultados que el CIGB y en general la biotecnología cubana ha tenido para Cuba, para la salud, para su gente.

Dra. C. Marxlenin Pérez Valdés: Muchas gracias, Luis Javier, y muchas gracias a todos los científicos prestigiosos, rigurosos y éticos de este gran Centro de la ciencia cubana.

Es El Siglo de Fidel: son 100 años de lucha, 100 años de historia y aquí estamos, tras el legado y los pasos por estas mismas oficinas, estas mismas instalaciones y estos pasillos del CIGB. Nos vemos en un próximo programa de El Siglo de Fidel.

Transcripción: Guillermo Lázaro González Pompa y Yanet Muñoz Hernández/ IDEAS Multimedios

En video, “Fidel en el CIGB”

Tomado de Cubadebate.

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