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La desinformación de la guerra tecnológica

Por Hedelberto López Blanch

La definición sobre el concepto de guerra informática, guerra digital, guerra cibernética o ciberguerra, se refiere al desplazamiento de un conflicto, que toma el ciberespacio y las tecnologías de comunicación e información como campo de operaciones.

El especialista en seguridad estadounidense, Richard Clarke define la guerra cibernética como el conjunto de acciones llevadas por un Estado para penetrar en los ordenadores o en las redes de otro país, con la finalidad de causar perjuicio o alteración.

Para la investigadora Gabriela Sandroni, la guerra cibernética se adapta de acuerdo con las características del espacio cibernético, tiene como actores principales los Estados y se caracteriza por sus motivos políticos. También se podría definir como el conjunto de acciones que se realizan para producir alteraciones en la información y los sistemas del enemigo, a la vez que se protege la información contra los sistemas del atacante.

En varias oportunidades se ha denunciado que la profunda guerra cognitiva la llevan adelante las grandes compañías tecnológicas de la Información (TI) y las de Comunicación (TIC), estadounidenses y occidentales para cambiar mentes y tergiversar acontecimientos en aras de mostrar a los opresores de los pueblos como los buenos y a los oprimidos como los culpables. A la par comenten ataques informáticos contra la infraestructura crítica de otros países para crear confusión.

La diferencia entre las TI y las TIC es que las primeras se centran en la gestión y el procesamiento de datos e información digital, mientras que las TIC incluyen la dimensión de la comunicación a través de tecnologías electrónicas. Ambas son esenciales para las empresas.

Entre las TI más grandes aparecen: Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla Samsung, Intel, IBM, Facebook.

Las más importantes TIC son: Canva, Google Analytics, WordPress, SharePoint, Google Meet y Teams, Zoom, WeTransfer, Google Drive.

Las tecnologías informáticas abarcan hardware, software, datos y servicios que capturan, procesan y protegen información para crear valor.

Gabriela Sandroni indica que es más factible derrotar al enemigo atacando su infraestructura informática, que empleando cualquier otro tipo de ataque físico. Esta estrategia ha sido empleada en diversas situaciones, y entre sus objetivos habituales se encuentran la interrupción de servicios, la obtención de información, el sabotaje, la propaganda y la afectación de capacidades tecnológicas del adversario.

En los últimos tiempos uno de los ataques más comunes es el envío de gran cantidad de llamadas simultáneas a un servidor, que exceden su capacidad de respuesta y logran paralizarlo; son los llamados ataques de denegación de servicio (DDoS).

Por sus enormes redes y vericuetos resulta difícil abarcar en un trabajo todas las intríngulis de la guerra tecnológica de desinformación y como ejemplo veamos el caso de Cuba que sufre una fuerte guerra híbrida.

El sitio Razones de Cuba explica que  «El campo de batalla del siglo XXI ya no es solo el territorio, el mar o el espacio aéreo. Es la mente humana. Y en ese nuevo dominio, Cuba enfrenta una extensión del viejo bloqueo: una guerra cognitiva de espectro completo, financiada y ejecutada desde el exterior, que busca erosionar la identidad nacional, deslegitimar instituciones y fracturar el consenso social».

Agrega que es un sistema de medidas coercitivas unilaterales que, por un lado, asfixia tecnológicamente a la isla y, por otro, utiliza el propio ecosistema digital para bombardear a la población con narrativas de desesperanza, caos y odio.

Entre las tácticas más utilizadas aparecen las cuentas sintéticas y la simulación de descontento con granjas de bots y perfiles anónimos que se hacen pasar por cubanos dentro de la isla para proyectar una imagen de caos generalizado y violencia.

Otra de las argucias es la amplificación algorítmica de crisis al aprovechar situaciones reales (apagones, desabastecimiento) causadas por el propio bloqueo— para generar trending topics artificiales que promueven pánico y desmovilización.

También se ha utilizado el Gaslighting estatal, un mecanismo psicológico profundo. Cuando un ciudadano enfrenta dificultades económicas fruto de la guerra económica, recibe una avalancha de mensajes que le dicen que su gobierno le miente y que la Revolución ha fracasado. El objetivo es hacerle dudar de su propia percepción de la realidad.

Esta guerra, como señalé anteriormente cuenta con muchas aristas y en ese aspecto, la utilización de esa nociva propaganda tiene el intento deliberado y sistemático de dar forma a las percepciones, manipular las cogniciones y dirigir el comportamiento para lograr una respuesta que fomente la intención deseada del propagandista.

Es una guerra que por lo engañosa y malsana, todos debemos estar en alerta.

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