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Un horrendo crimen, el pueblo enérgico y la injusticia tiembla (III)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Tras once años de manejos turbios, procesos amañados, violencia, asesinatos de funcionarios vinculados al dilatado juicio por el derribo del avión cubano, el desenlace estaba a la vista. Los dos mercenarios venezolanos habían sido condenados; el criminal Luis Posada Carriles, había logrado “fugarse” tras su tercer intento y ya era conocido estaba inmerso en el escándalo Irán-Contras en Centroamérica, había sido denunciado, pero nada ocurrió; quedaba Bosch y fue declarado “inocente”. Comenzó otro trance, qué hacer con él, se hicieron contactos diplomáticos y ningún país, quiso recibirlo, entonces la maquinaria miamense se activó.

La llamada Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, junto a congresistas de origen cubano y parte de la maquinaria estatal de Florida, se propuso, que viajara a Miami y se entregara a las autoridades que supuestamente lo estarían busca no por violador de su libertad condicional en 1972.

Así se hizo, el servicio de migración lo detuvo, el terrorista se declaró en huelga de hambre simulada, fue liberado en espera de una decisión federal. El convicto comenzó una campaña mediática, se convirtió en vendedor de limones callejero, hizo declaraciones de prensa promovidas por sus patrocinadores ya mencionados y al fin se convocó a la fiscalía federal para que dictaminara si era elegible para residir en Estados Unidos.

El 23 de enero de 1989, el Fiscal General Asociado Actuante Joe D. Whitley del Departamento de Justicia, que dictaminó sobre la admisión o no de Bosch en los Estados Unidos, redactó: “También fue condenado por enviar amenazas de destruir barcos y aviones de México, Inglaterra y España”. Todo lo cual está extensamente sustentado en el documento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, A 28 851 622.

El referido fiscal federal adjunto, actuante durante meses estudio las informaciones solicitadas a las agencias sobre el procesado y finalmente emitió su dictamen judicial y sus recomendaciones: «A raíz de su liberación el 17 de mayo de 1988, Bosch fue detenido por el Servicio de Inmigración y Naturalización, SIN. En aquel momento, el Director del Distrito del SIN en Miami le entregó a Bosch un aviso de exclusión temporal, alegando que era excluible de los Estados Unidos debido a que: «Existen razones para creer que buscaría entrar en Estados Unidos sola, principal, o incidentalmente para mezclarse en actividades perjudiciales para el interés público».

Además: «Que es o ha sido un extranjero que aboga o enseña o ha sido un miembro de una organización que apoya la necesidad o la conveniencia de atacar o matar a funcionarios de cualquier gobierno, además la lesión o la destrucción de la propiedad y ejercita los sabotajes».

Sustentaba: «Existen bases razonables para creer que probablemente él, después de entrar, se mezclaría en actividades que serían prohibidas por las leyes de los Estados Unidos relacionadas al espionaje, el sabotaje, el desorden público, o en otras actividades subversivas para el interés nacional». Además, el aviso planteaba que Bosch también era excluible sobre la base de que ha sido condenado por «un delito de bajeza moral, más que un simple delito político».

Argumentaba el estudio: «En octubre de 1976, Bosch fue detenido en Venezuela en relación con la explosión de un avión de la línea aérea civil cubana el 6 de octubre de 1976, que resultó en la muerte de 73 hombres, mujeres y niños. Aunque detenido en Venezuela durante 11 años por cargos producto de ese incidente, fue finalmente liberado. En su juicio, se presentaron pruebas de que los dos hombres condenados por homicidio en relación con la explosión, estaban en contacto con Bosch antes y después del hecho».

El dictamen de referencia avala la participación del procesado en el derribo del avión cubano al concluir: «Bosch, mientras estuvo fuera de los Estados Unidos, fundó y dirigió la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), una organización anticastrista terrorista la cual hubo de aceptar su responsabilidad en numerosas explosiones en Miami, Nueva York, Venezuela, Panamá, México, Argentina y otros sitios».

¿Qué siguió después? El delincuente fue indultado por el presidente George H. W. Bush, contrario al parecer del Departamento de Justicia y el dictamen del Fiscal General. El entonces Presidente dirigía la Agencia Central de Inteligencia cuando explotó en pleno vuelo el avión de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 1976.

Las presiones pro liberación del asesino tenían referentes en Florida, el 25 de marzo de 1983, la Comisión de la ciudad de Miami, integrada con mayoría de comisionados de origen cubano, tomó el acuerdo de decretar ese día como: “El Día del Dr. Orlando Bosch”,

Ahora se sabe, tras años de investigación, que el terrorista internacional de origen cubano Pablo Gustavo Castillo Díaz, alias «El Cojo», uno de los autores materiales del asesinato del técnico cubano Artaigñán Díaz Díaz, ocurrido en México el 23 de julio de 1976, que escapó después del crimen a Venezuela, estudió las rutas aéreas de Cubana de Aviación por el Caribe y seleccionó la nave que fue después siniestrada.

También se constató que el 11 de octubre de 1976, cuando es detenido Orlando Bosch en Caracas, estaba acompañado por Castillo. Este fabricó las bombas que después son colocadas en el avión cubano por los mercenarios venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano. Lo hace con el explosivo y los detonantes, que le proporcionó un experto en explosivos de la Disip a cambio de un paracaídas que pertenecía al terrorista anticubano Rolando Otero Hernández, quien se autodenominaba «Cóndor» y actuaba como asalariado de Luis Posada Carriles dentro de la Operación Cóndor dirigida por la Dirección Nacional de Inteligencia de Chile.

La siempre presente CIA, cuando se trata de conspiraciones para asesinar o destruir, está culpada en sus propios documentos, que dan fe del conocimiento anticipado que tuvo de los planes que se urdían para derribar el avión cubano y nada hicieron para evitarlo, no transmitieron una simple alerta oportuna a las autoridades cubanas.

Otra información anticipada que la CIA obtuvo, se revela en un documento secreto desclasificado y fechado 13 de octubre de 1976, con la acotación «Terreno no. 7514», identificaba a la fuente como: «Un antiguo funcionario del gobierno de Venezuela, quien es habitualmente un informante confiable» y alertaba: «Esta información no es para discutirse con ningún funcionario extranjero, incluyendo aquellos del gobierno de Venezuela».

El texto sobre el plan de derribo señalaba: «Bosch hizo la declaración: “ahora que nuestra organización ha salido del trabajo Letelier con buena presencia, vamos a tratar algo más”». Añade el informe: «A los pocos días en una comida para recaudar fondos, Posada fue escuchado diciendo “vamos a atacar a un avión cubano” y “Orlando tiene los detalles”».

Para demostrar el conocimiento anticipado que tuvo esa agencia de lo que se fraguaba, el 22 de junio de 1976, la CIA tuvo conocimiento adelantado de los planes para derribar aviones civiles cubanos, así lo revela el documento de esa agencia estadounidense fechado y distribuido ese día y que significaba: «Informe de clase secreto, sensible, fuentes y métodos de inteligencia involucrados. No divulgar a nacionales extranjeros. No distribuible entre contratados o consultores contratados. A continuación reseñaba: «Un hombre de negocios con vínculos estrechos con la comunidad de exiliados cubanos. Habitualmente es un informante confiable. Reveló que un grupo extremista de cubanos exiliados, del cual Orlando Bosch es el líder, planea colocar una bomba en un vuelo de la aerolínea Cubana de Aviación que viaja entre Panamá y La Habana. Los planes originales para esta operación planteaban que se pondrían dos bombas en el vuelo del 21 de junio de 1976, número 467, el cual estaba programado para salir de Panamá a las 11:15 a.m. de la hora local de Panamá».

Del documento se enviaron copias al Departamento de Estado, Dirección de Inteligencia del Ejército, Ejército, Armada, Fuerza Aérea, FBI, y la CIA, pero el gobierno cubano no fue destinatario de esta información, que precisaba incluso que se colocarían dos bombas, como ocurrió posteriormente en Barbados, mencionaba al criminal Orlando Bosch como gestor del crimen, que, además, el objetivo sería un avión civil de la línea aérea Cubana de Aviación y todos estos datos precisos fueron conocidos por la CIA cuatro meses antes del 6 de octubre, cuando 73 personas perdieron la vida, incluidos 57 cubanos.

Es conocido que nada hay oculto entre la tierra y el cielo, que todo es secreto hasta un día. Se continuarán conociendo nuevas revelaciones sobre este horrendo crimen que este 2026 cumplirá medio siglo de cometido, mientras sus ejecutores vivieron impunes en los Estados Unidos bajo el amparo de sus autoridades.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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