La Resistencia de Cuba
Mariela Castro en Roma: derechos, solidaridad y valentía. Entre los ponentes, también Luciano Vasapollo
Por Sante Cavalleri.
Una Cuba contada a través de los derechos, la solidaridad internacional y la defensa de su propia soberanía. Este fue el hilo conductor del encuentro celebrado en el Circolo GAP de Roma con Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, con la presencia del embajador de Cuba en Italia, Jorge Luis Cepero Aguilar. Entre los ponentes también estuvo el economista y profesor de la Universidad Sapienza, Luciano Vasapollo, editorialista de FarodiRoma y dirigente de la Rete dei Comunisti, comprometido desde hace años con las relaciones de solidaridad y cooperación con Cuba.
El encuentro ofreció la oportunidad de abordar algunos de los principales desafíos de la sociedad cubana contemporánea, desde el papel de las mujeres y de las nuevas generaciones hasta la relación entre instituciones y participación política, pasando por la solidaridad internacionalista y la difícil situación económica que atraviesa la isla.
Mariela Castro, hija de Raúl Castro y de Vilma Espín, es desde hace años una de las figuras más comprometidas con el proceso cubano en materia de derechos de las personas LGBTQIA+. El Cenesex desempeñó un papel importante en el proceso que acompañó la aprobación del nuevo Código de las Familias, sometido a referéndum popular en septiembre de 2022 y que incluye, entre otras disposiciones, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de parejas homosexuales y la gestación solidaria no comercial.
Precisamente este proceso fue presentado como un ejemplo de transformación social construida mediante un amplio debate público. Un proceso que, en la interpretación planteada por Mariela Castro, vincula la defensa de los derechos individuales con la construcción de una sociedad más inclusiva y con la responsabilidad colectiva.
Pero el debate romano no se limitó a las cuestiones de derechos civiles. Se dedicó amplio espacio a la situación internacional, a Palestina y a la solidaridad entre los pueblos, así como a las dificultades que enfrenta Cuba en una etapa de fuerte presión económica y política.
En febrero pasado, Mariela Castro había reiterado públicamente que, a su juicio, con el imperialismo no es posible negociar sobre los principios, aunque reivindicó el diálogo como vía para afrontar los conflictos.
En este contexto se situó también la intervención de Luciano Vasapollo, que desde hace muchos años sigue la evolución de Cuba y participa en las iniciativas de solidaridad internacionalista italiana. Su presencia subrayó el carácter no solamente institucional del encuentro, sino también el de una relación construida a lo largo del tiempo entre ámbitos académicos, sociales y políticos italianos e interlocutores cubanos.
Para Vasapollo, Cuba representa, en efecto, un laboratorio político y social que continúa generando un debate internacional sobre cuestiones como la soberanía, la justicia social, los derechos y la cooperación entre los pueblos. Una atención que también se ha manifestado en las recientes iniciativas de solidaridad con la isla, en las que el economista ha participado directamente, defendiendo la necesidad de fortalecer las relaciones materiales y culturales entre los pueblos.
La presencia de Mariela Castro en Roma permitió así poner en relación dos dimensiones de la experiencia cubana: por una parte, el largo proceso de transformación interna en materia de derechos y participación social; por otra, la dimensión internacional de un país que reivindica su independencia y continúa reclamando el fin de las medidas de presión económica estadounidenses.
Es en este terreno donde el encuentro del Circolo GAP adquirió también un significado político y cultural más amplio: hablar de Cuba significa confrontarse con una historia compleja, con logros reivindicados por las instituciones de la isla y con críticas igualmente presentes en el debate internacional, pero también con una realidad social que continúa siendo objeto de atención y solidaridad por parte de numerosos movimientos e intelectuales de todo el mundo.
Y en la sede del GAP de San Lorenzo, junto a la voz de Mariela Castro, la de Vasapollo representó precisamente el hilo de una relación construida a lo largo de los años: un diálogo que contempla Cuba no como una simple experiencia del pasado, sino como una realidad todavía capaz de alimentar debates sobre la relación entre emancipación, derechos, soberanía y solidaridad internacional.
Tomado de FarodiRoma.

