CON LULA, CONTRA EL FASCISMO
Declaración de la Casa de las Américas, el capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad y el Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos
Con una campaña mediática feroz contra el líder de los trabajadores, con un copioso financiamiento del lobby estadounidense e israelí, con el despliegue de predicadores evangélicos para satanizar a Lula y promover el voto por el candidato fascista, lograron la magra diferencia del 1,87 % que lleva a Brasil a la segunda vuelta electoral.
Es un triunfo de la maquinaria al servicio del Imperio yanqui, del sionismo y de las ultraderechas locales, que tratará de rematar con una victoria definitiva el próximo 25 de octubre.
El capitalismo contemporáneo, en su deriva neofascista, trata de engañarnos con una de sus paradojas: al tiempo que violenta la soberanía de nuestros países con guerras, agresiones militares, bloqueos e intromisión electoral, trata de presentar el avance de las ultraderechas locales como algo «estrictamente nacional» que debemos aceptar mansamente. Las elecciones no son, ni en Brasil ni en ninguno de nuestros países, un «asunto ajeno» cuando en ellas se enfrentan el Humanismo y la Barbarie. Hace 90 años, la invasión a Abisinia, la ocupación de los Sudetes checos, la matanza de los defensores de la libertad en la República Española y el Holocausto ocurrieron bajo la impávida mirada, cuando no de la complicidad, de las potencias occidentales. Hoy el genocidio contra el pueblo palestino y el del sur del Líbano se disfraza con el ropaje de «cuestiones bilaterales».
Resulta apremiante la acción mundial para detener el avance del neofascismo. La trinchera inmediata que tenemos ante nosotros es el enfrentamiento electoral en Brasil.
Llamamos a la unidad de todas y todos los activistas y militantes de los movimientos sociales, de comunicadoras y comunicadores, de artistas, intelectuales, líderes comunitarios, de todas las personas dignas, en torno a la figura de Luis Ignacio Lula da Silva para las elecciones del 25 de octubre.
Las fuerzas progresistas no manipulan elecciones, no son propietarias de grandes medios y plataformas digitales, no destinan sumas millonarias de dinero para lavar la cara de los herederos de las dictaduras hijas del Plan Cóndor. Pero representan la esperanza.
En nombre de esa esperanza hacemos pública esta declaración.
Llegue toda nuestra solidaridad al hermano pueblo brasileño.
La Habana, 5 de octubre de 2026

