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ONU alerta sobre el desplazamiento forzado de más de 40.000 palestinos en Cisjordania.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó este martes sobre el desplazamiento forzado de más de 40.000 palestinos en los campamentos de refugiados de Yenín y Tulkarem, marcando el mayor éxodo registrado en Cisjordania desde la ocupación israelí de 1967.

Según informes del organismo internacional, las demoliciones de viviendas por parte de tropas israelíes, las restricciones de acceso y la escasez de financiamiento amenaza con dejar a miles en la indigencia.

El director de la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en Cisjordania, Roland Friedrich, declaró que la situación actual «carece de precedentes desde 1967». Aproximadamente 900.000 palestinos en la región, lo que se traduce en un tercio de la población, están registrados como refugiados tras haber sido expulsados o huir de sus hogares en 1948.

Sin embargo, la escalada reciente superó toda capacidad de respuesta, solo en Yenín, las autoridades locales describen una «nueva catástrofe»con familias huyendo a zonas rurales o refugiándose en edificios abandonados.

Por su parte, el director del Comité del Crescente Rojo Palestino en Yenín, Mahmoud Al-Saadi, calificó la crisis como «fuera de lo común», al afirman que la realidad «supera todas las capacidades de respuesta».

Yenín, es uno de los lugares más pobres de la Cisjordania ocupada, con tasas de desempleo superiores al 60% y una población que vive mayoritariamente bajo el umbral de la pobreza. Las autoridades municipales y la Autoridad Palestina en Ramalá carecen de fondos para gestionar la emergencia, por lo que organizaciones civiles como el Comité de Servicios del Campamento junto a la Organización No Gubernamental estadounidense World Central Kitchen distribuyen 9.000 comidas diarias, menos de la mitad necesaria para cubrir a los desplazados.

Gracias a donaciones locales, el comité alquiló habitaciones en la Universidad Árabe Americana para 450 familias vulnerables, con un costo mensual de 40.000 dólares. No obstante, advirtió que el espacio ya está saturado y que las contribuciones privadas solo cubrirán alquileres hasta junio. «Sin una intervención rápida, estas personas terminarán en las calles», alertó mientras el centro para ciegos de la zona podría cerrar en días por falta de recursos.

Philippe Lazzarini, comisionado general de UNRWA, confirmó que los fondos para refugios «se agotarán pronto» y subrayó la gravedad financiera de la agencia: «No hay claridad sobre el futuro». Con más de 40.000 desplazados y una ayuda internacional insuficiente, la ONU urge a la comunidad global a actuar antes de que la crisis se vuelva irreversible.

La organización exigió una investigación independiente y recordó que el derecho internacional protege al personal médico en conflictos.

La Federación Internacional subrayó que este es el ataque más mortífero contra sus equipos en cualquier parte del mundo desde 2017. Foto: @PalestineRCS

La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) condenó este domingo el asesinato de al menos quince trabajadores humanitarios palestinos a manos del Ejército sionista de Israel.

Entre las víctimas figuran ocho paramédicos de la Media Luna Roja Palestina, seis rescatistas de la Defensa Civil y un empleado de la ONU, cuyos cuerpos presentaban signos de ejecución sumaria. 

Los equipos médicos desaparecieron la semana pasada después de responder a un llamado de emergencia en el sur de Gaza.

El portavoz de la Defensa Civil Palestina en Gaza, Mahmoud Basal, dio a conocer que los cadáveres fueron encontrados con las manos esposadas, algunos decapitados y otros semidesnudos.  “Las fuerzas de ocupación israelíes ejecutaron brutalmente y salvajemente a los equipos de Defensa Civil”, afirmó. 

Basal afirmó que los trabajadores humanitarios fueron enterrados en una fosa común, de dos a tres metros de profundidad, en «un intento de ocultar el crimen».

Los vehículos humanitarios, claramente identificados, fueron atacados el 23 de marzo junto a un camión de bomberos y un auto de la ONU.

Por su parte, Jagan Chapagain, secretario general de la FICR, declaró que «llevaban emblemas que debían protegerlos. Eran humanitarios, no objetivos militares»“Deberían haber regresado con sus familias, pero no lo hicieron», resaltó.

El Ejército israelí alegó que las ambulancias eran usadas por grupos armados, acusación negada tanto por Hamás como por la Jihad Islámica Palestina. Esta versión contrasta con las imágenes difundidas por la Defensa Civil, que muestran los vehículos con logotipos visibles y sin armamento. 

Autor: teleSUR: idg-CC

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