DestacadasInternacionales

Así fueron los últimos minutos del presidente Maduro y su esposa antes de ser secuestrados

La madrugada del pasado sábado 3 de enero y en contravención de la Carta de las Naciones Unidas y múltiples estatutos del Derecho Internacional, pasada las dos de la madrugada, un grupo de elite de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos conocido como «Delta Force» llegó hasta la residencia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro en medio de un despliegue que involucró 150 aeronaves, según detalló el General Dan Caine, el actual Jefe del Estado Mayor Conjunto.

Según Donald Trump, el presidente Maduro y su esposa se encontraban en «una casa que era más bien una fortaleza» y el presidente venezolano intentó ingresar a un lugar seguro reforzado con acero, llegó a la puerta, pero no pudo cerrarla. Pero esos detalles ocultan una historia más profunda reseñada por la presidenta de la multiplataforma teleSUR, Patricia Villegas, que conoció detalles sobre «qué pasó realmente en esos minutos en que los soldados del imperio ejecutaban la ignominia».

Según supo Villegas, en esos momentos críticos ocurrió un hecho «que marca esa historia» y que no ha sido conocido hasta ahora y «que es, antes que todo, una historia de amor».

Mientras los helicópteros que volaron esperaban fuera, tras la neutralización de todos los sistemas de defensa antiaérea de Venezuela por parte de una serie de bombardeos; «ellos iban a llevárselo a él» reporta Villegas, pero Cilia Flores, la esposa y compañera de vida de Maduro no lo permitió. Según el realato, ella «exigió irse junto al líder, su esposo, su compañero».

Fue el actual presidente de Venezuela quien la bautizó durante la campaña presidencial de 2013, tras la muerte de Chávez, como «la primera combatiente». En ese momento, Maduro manifestó: «Cilia no será la primera dama porque ese es un concepto de la alta alcurnia», dijo el entonces presidente encargado ante una multitud el día que inscribió su candidatura presidencial y advirtió que ella no sería ninguna «segundona».

Cilia Flores es de orígenes humildes y nació en 1956 en un entorno rural. Oriunda de Tinaquillo, estado Cojedes, su familia se trasladó pronto a Caracas, donde creció en los populosos barrios de Catia y Boquerón. Se graduó en Derecho a los 32 años y se especializó en penal y laboral. Su vida profesional dio un giro decisivo tras el intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 que marcó el inicio de la Revolución Bolivariana.

Flores formó parte del equipo legal que defendió a los militares involucrados, incluido Hugo Chávez. Fue en ese contexto donde conoció a Nicolás Maduro y se vinculó definitivamente al proyecto político chavista, participando en la fundación del Movimiento Bolivariano.

Con la llegada al poder de Hugo Chávez, inició una prominente carrera política. Fue diputada desde el año 2000 y en 2006 se convirtió en la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional, cargo que ejerció durante seis años. Posteriormente, Chávez la designó Procuradora General de la República en 2012. Tras la muerte de Chávez y la elección de Nicolás Maduro como presidente, contrajo matrimonio con este en julio de 2013, asumiendo el rol antes mencionado de ser «la primera combatiente».

La historia de Flores, sumó así este 3 de enero un nuevo capítulo en la historia del continente. «En medio de una de las mayores violaciones a todos los derechos se impuso la fuerza de su amor y de su convicción», destaca Patricia Villegas en su publicación.

Tomado de teleSUR / Foto: EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *