Internacionales

Algoritmos de guerra: La nueva ofensiva contra Venezuela

Por Raúl Antonio Capote* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El complejo ecosistema mediático diseñado por los centros de poder estadounidense ha desplegado toda su capacidad contra Venezuela. Estamos ante una nueva fase: un despliegue tecnológico sin precedentes en la actual dimensión de la guerra híbrida.

Toda la arquitectura logística y tecnológica, perfeccionada durante años, opera hoy para cumplir los objetivos de Washington. Grandes medios, plataformas digitales y redes sociales actúan en un engranaje de retroalimentación, construyendo un universo narrativo en apariencia coherente pero mayoritariamente falso.

Esta campaña integra la Inteligencia Artificial (IA) en la denominada «guerra cognitiva», controlando flujos de información mediante modelos de lenguaje y monitoreo psicológico avanzado.

El uso de deepfakes ha sido masivo, intentan fabricar declaraciones falsas de líderes chavistas para erosionar alianzas estratégicas, especialmente el vínculo histórico con entre Cuba y Venezuela.

Un ejemplo crítico es la narrativa construida sobre los hechos ocurridos el 3 de octubre y días posteriores, que intenta imponer el consenso de que Venezuela vive una supuesta transición supervisada por la Casa Blanca.

Además, tratan de vender la idea de que Washington dispone a su antojo del petróleo venezolano, mientras las redes sazonan el ambiente con historias truculentas de traiciones, deserciones y derrota.

Mediante el astroturfing estas historias fraudulentas se presentan como tendencias orgánicas. Se trata de una técnica de propaganda y marketing que busca ocultar al verdadero autor o patrocinador de una campaña para que esta parezca un movimiento espontáneo, orgánico y popular.

Se apoya en el uso masivo de Bots y cuentas automatizadas, miles de perfiles falsos que publican el mismo mensaje o usan los mismos hashtags para que un tema se convierta en tendencia, personas pagadas (Trolls) para comentar o atacar a oponentes, dar «me gusta» a ciertas publicaciones, creando una falsa sensación de apoyo mayoritario y perfiles con identidad falsa, con fotos generadas por IA.

El éxito de esta manipulación no radica solo en la mentira, sino en el «encuadre» (framing): elegir qué palabras y qué imágenes mostrar para dirigir la interpretación de los hechos.

La combinación de la «prueba» falsa (deepfake) y el marco interpretativo (framing), es muy difícil de contrarrestar. Estamos frente a un despliegue total: deepfakes para fabricar apostasías, astroturfing para simular descontento masivo y modelos de lenguaje para personalizar el engaño.

No solo nos dicen qué pensar, sino que manipulan el marco bajo el cual evaluamos la realidad. Esta combinación de tecnología avanzada y manipulación psicológica es un desafío inmenso. La respuesta debe ser igual de avanzada.

Contra este embrujo tecnológico, la defensa radica en la conciencia crítica del pueblo y la fuerza de la verdad frente a la simulación digital. Enfrentar este desafío exige tecnología, pero, sobre todo, un pueblo educado y firme en sus ideas.

(*) Escritor, profesor, investigador y periodista cubano. Es autor de “Juego de Iluminaciones”, “El caballero ilustrado”, “El adversario”, “Enemigo” y “La guerra que se nos hace”.

Imagen de portada creada por IA.

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