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Raíces de una provocación (IV y final)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Los planes provocadores de la banda Hermanos al Rescate estaban dirigidos a lograr un conflicto armado entre Cuba y Estados Unidos, para ello adquirió un Mig-23 ML con bandera finlandesa para que uno de los pilotos de la organización evaluara la posibilidad de ser piloteado, se retomó la idea de lanzarlo cargado de explosivos en una concentración conmemorativa de las que se realizaban en Cuba y causar el mayor daño posible.

Esta información llegó de inmediato al conocimiento del oficial Oscar Montoto, del FBI, quien no obstante sorprenderse, solo indicó a sus informantes que siguieran el hecho de cerca. El avión en cuestión no estaba
apto para volar, fue comprado en Europa y ubicado en un hangar contiguo al de la organización, que como se conoce estaba ubicado en el Aeropuerto de Opa-locka en North Legune Road frente al hangar del periódico Miami Herald.

La Fuerza Aérea estadounidense donaba también sus raciones alimenticias sobrantes, próximas a caducar en sus almacenes a Hermanos al Rescate, que fueron utilizadas para ser lanzadas a los inmigrantes ilegales, que salían de Cuba por el canal marítimo. Estaban igualmente disponibles alimentos excedentes de la Guerra del Golfo, en ocasiones llegaban a la organización por medio de la línea aérea American Airlines, incluso un capitán de la misma nombrado Steven Walton, dueño de un avión Piper Azteca matrícula N-13-BR, era piloto regular de Hermanos al Rescate y cumplió numerosas misiones aéreas.

Es evidente, que hubiese sido imposible para Basulto realizar todas sus actividades provocadoras sin contar con el consentimiento y respaldo de instancias que regulan la aviación civil en los Estados Unidos, institución usualmente eficaz, con ética y que inspira respeto, pero la presencia en ella de funcionarios de origen
cubano ha permitido que Hermanos al Rescate y en particular Basulto haya actuado con impunidad y en violación de todo lo establecido, normado y regularizado por los códigos y reglamentos de la aviación en ese país y en particular de Florida.

Este fue el caso de Luis Carmona, un estadounidense de origen cubano funcionario de la F.A.A. (Federal Aviation Administration) sirvió de confidente de José Basulto León, a quien alertaba de cualquier medida o situación de riesgo con respecto a su organización.

Este apoyo le permitió al jefe provocador violar sistemáticamente la cacareada Ley de Neutralidad, realizaba vuelos por instrumentos no permitidos, hacía un plan de vuelo, se despachaba para un destino e iba para otro, lo cual era registrado por los radares, abría las ventanillas para lanzar propaganda, lo cual está prohibido; empleaba bombas de humo, interfería y escaneaba frecuencias ajenas lo cual no está permitido en los reglamentos de la aviación general para el tipo de avión que utilizaba Hermanos al Rescate. Todas estas violaciones fueron conocidas y toleradas por las autoridades.

El miembro de la banda Arnaldo Iglesias era el programador de computación en el cuartel general de Hermanos al Rescate, él y Basulto tenían un programa de realidad virtual en la computadora que les permitía situar en la pantalla de los radares cubanos y enviarles información falsa para confundir a las defensas cubanas, esto lo hacían desde el llamado puesto de mando militar, equipado con todo lo necesario, instalado en el hangar, desde donde monitoreaban los vuelos hacia o desde Cuba.

Los nexos de Basulto, con las agencias de espionaje estadounidenses, no eran nuevos, durante la guerra en Centroamérica. Él traficó con armas y vituallas para la contrarrevolución nicaragüense, se le vinculó con negocios de drogas para adquirir fondos, como fueron sus reiterados viajes a la isla de Andrew, Bahamas, donde había un pueblo llamado Congo Town, que era generalizado y abierto el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, antecedente que ha sido documentado por sus estrechas relaciones con organizaciones y elementos contrarrevolucionarios sindicados históricamente de estar en negocios de narcotráfico, como .del emigrado Tony El Gordo o Tony García de la facción Armas del Pueblo que pertenecía al Partido Unidad Nacional Democrático (PUND), banda investigada por oficiales del FBI por sus relaciones con el tráfico de drogas en Miami y en las Bahamas.

Fue de conocimiento del FBI, que Basulto en Hermanos al Rescate (HAR) le tramitaba al citado PUND, el permiso de vuelo IRF (Regulaciones de Vuelo por Instrumentos) para un avión Piper Zeneca matrícula N-859SC, propiedad del terrorista cubano Freddy Flaket, quien también era dueño de la embarcación Angélica, decomisada en las Bahamas el 29 de enero de 1993, cuando se disponían a partir hacia Cuba para una agresión. El piloto del avión era en unas ocasiones Armando León y en otras Germán Pompa, desertor de la Fuerza Aérea de Cuba.

Tanto Hermanos al Rescate por su concepción, como por el origen, antecedente y actividad de sus miembros principales, así como los hechos en los cuales participó fue una organización terrorista, pero Basulto es más que la provocación del 24 de febrero de 1996. Éste tiene un amplio historial como criminal asalariado del negocio de la contrarrevolución.

Desde hace más de cuatro décadas, se ha dedicado a las agresiones contra la Isla, durante la II Cumbre de Presidentes Iberoamericanos en Madrid en 1992, había adquirido en Nicaragua un cohete tierra-aire
para realizar una acción terrorista contra el presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz. Estaban involucrados en el plan magnicida Mario Miranda y Roberto Martín Pérez de la FNCA.

 Para la obtención o transmisión de informaciones, dirigir sus acciones e interferir las comunicaciones, Hermanos al Rescate tenía una planta de radioaficionados con una potente antena en el Hotel Intercontinental, que estaba en Biscayne Boulevard, Miami y otra en Cayo Maratón, Florida.

Otro grupo terrorista, que operó en los años noventa, inspirado en el engendro de Basulto, fue el denominado Legión al Rescate, que estaba integrado sospechosamente por contrarrevolucionarios
con amplio historial como mercenarios, por ejemplo estaban los pilotos, Jorge Bringuier, Federico Flaquer Carballar, alias Fredy Flaket, Orlando Izquierdo Ramírez, Esteban Bovo Caras, todos
participaron en la llamada Operación Makasi, en el Congo belga, en la década de los años sesenta como pilotos mercenarios al servicio de la CIA.

La obsesión de Basulto por desencadenar una acción militar directa de los Estados Unidos contra Cuba, perseguía pasar a la historia, consideraba que solo así se resolvería lo que él calificaba de “problema cubano”. Durante 1995, él compartió entre algunos amigos íntimos esta idea, y la concibió en términos generales para provocar la reacción norteamericana, él calificó este plan como un Maine aéreo.

 Fue un proceso de estudio y premeditación llevado durante meses, incluso la selección de la tripulación de las tres avionetas participantes el 24 de febrero. Después del estudio. se comenzó en una segunda etapa, de tanteo y provocación sistemática, para ello contaba con una legión de extranjeros, entre estos los hermanos Lares, argentinos. Estos eran, Jorge Lares alias Coqui, sus hermanos Guillermo y Adalberto Lares conocido como Beto.

Durante los días 9 y 13 de enero de 1996 se ensayó el plan diseñado. Los pilotos participantes, ignoraban el objetivo final, solo un selecto grupo de sus más allegados dominaban lo que el terrorista se proponía. Ahora se conoce, que el FBI, conocía lo que se fraguaba, incluso alertó a sus fuentes dentro de la organización para que no formarán parte de las tripulaciones que incursionaban hacia el Sur en dirección a Cuba, como alertó el referido  oficial Oscar Montoto a su agente Juan Pablo Roque.

.El 24 de febrero, como explicamos, se consumó la provocación tres avionetas la integraron, fueron advertidos en varias ocasiones cuando se acercaban a zonas protegidas en aguas cubanas, no respetaron las instrucciones que se les dieron de no continuar su avance hacia la profundidad del territorio marítimo soberano de la Isla. Las fuerzas de la defensa aérea fue activadas y despachadas al área de la
violación. Ante el irrespeto a la soberanía nacional la amenaza de los medios aéreos de Hermanos al Rescate fue eliminada.

Los registros satelitales del lugar del hecho se mantienen ocultos por las autoridades norteamericanas, que no obstante las demandas cubanas no los han aportado para esclarecer lo acontecido. Es lógico que se oculten, ya que está establecido que el derribo se produjo en aguas cubanas, de no haber sido así estos y otros documentos hubiesen sido presentados como pruebas para sustentar lo contrario, una campaña mediática intentó convencer que la respuesta cubana había sido en aguas internacionales.

Este aniversario de la infame provocación, renueva la repulsa y condena del pueblo de Cuba por tan vil agresión, que colocó al país al borde de una confrontación con Estados Unidos, tal y como se pretende ahora, cuando la administración de turno, aspira a la asfixia total y provocar el colapso de un sistema que ha demostrado durante décadas su capacidad de resistir y vencer.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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