El aislamiento político-diplomático método del imperio (I)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
Las noticias procedentes desde Ecuador, relacionadas con la ruptura total de relaciones con la República de Cuba, pareciera responder al viejo método imperial de aislar a la Isla en lo político y diplomático como preámbulo a una agresión directa en preparación. El no sustentar con sólidos argumentos esa desmesurada medida de hostilidad diplomática, que incluyó destituir a su embajador en La Habana, responde a exigencias foráneas.
El narcotráfico en Ecuador está presente desde hace años, es un poder en ese país, de repente comienzan acciones militares conjuntas estadounidenses-ecuatorianas y se anuncia la ruptura con la Isla. Esta iniciativa de Estados Unidos, sugiere una medida de distracción para desviar la atención de la agresión de ese país contra Irán, en alianza con el genocida Gobierno de Israel y además para publicitar que puede tener varios focos de tensión a la vez.
La diplomacia ecuatoriana en años recientes ha dado señales de tener particularidades en su comportamiento alejado al estándar universal con el empleo de la fuerza en sustitución del derecho internacional, las Convenciones y normas de la convivencia pacífica vigentes entre Estados civilizados.
Los ecos de la irrupción por la fuerza, a la sede diplomática de México, en Quito, Ecuador, para secuestrar a un asilado, sigue reclamando justicia, orden, reparación política, material y la restitución del plagiado amparado por el Derecho Internacional. Acto brutal, ilegal y violatorio de todas las normas vigentes y de convivencia pacífica entre los Estados.
El estadounidense Daniel Roy Gilchrist Noboa Azin, nacido en Miami, Florida el 30 de noviembre de 1987, se naturalizó ecuatoriano para aspirar a la presidencia y fue electo el 23 de noviembre de 2023, así gracias a la flexibilidad electoral ecuatoriana devino a los 35 años, toda su formación profesional la realizó en Estados Unidos, se registran graduaciones en ese país desde el 2007 hasta el 2022, cuando egresó de la Universidad de George Washington, pasó de los centros de estudios estadounidenses directo a la silla presidencial, después de cumplir el trámite migratorio.
Lo ocurrido en Ecuador en el mes de abril de 2024, fue condenado, igual que ahora, por el canciller cubano, de manera contundente por la incursión de fuerzas militares de Ecuador en la embajada diplomática, al señalar: «Esto constituye una violación flagrante de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, del derecho al asilo y de la soberanía de México». Reiteró una máxima: «Defendemos la fuerza del Derecho, no el derecho a la fuerza».
El atropello contra la soberanía de México nos alarma a todos sin excepción, y tenemos la responsabilidad de denunciarlo con firmeza. De lo contrario, se estaría sentando un gravísimo precedente, que pondría en peligro las relaciones internacionales y la cooperación entre los Estados, incluso más allá de nuestra región.
Las sedes diplomáticas serían vulnerables sin amparo diplomático reconocido, tendrían que adoptar medidas propias de protección, enviar a funcionarios para tales fines, armados además, lo cual podría derivar en conflictos bélicos entre países, lo cual sería de extrema gravedad y en ocasiones generar riesgos extremos.
La fuerza, sustituiría las buenas prácticas pacíficas, para dirimir controversias diplomáticas, el derecho sería vulnerado y relegado hasta la inercia. La presencia de soldados ecuatorianos armados y en arreos de combate en la embajada de Cuba en Quito, es una provocación y afrenta al Derecho Internacional y totalmente innecesaria, el solo hecho de haber permitido este suceso, nos habla de la formación diplomática recibida por el naturalizado presidente en centros educacionales en Estados Unidos.
El derecho Internacional en Ecuador, tiene singularidades en su concepción y aplicación. En los tiempos del abjurado Lenin Moreno, este abdicó su soberanía territorial en su Embajada en Londres, para entregar al periodista Julián Assange, recientemente liberado de manera condicional y entonces perseguido por Estados Unidos, nacionalizado ecuatoriano, cuando fuerzas inglesas penetraron para secuestrarlo, es decir entregó a su propio nacional por ley, sin respetar las leyes personales que lo asistían. Poniendo en duda el valor de sus ciudadanos, ya antes había permitido que se colocaran medios de escuchas en su Embajada, para espiar a su nacional protegido, por interés de Estados Unidos.
La crisis diplomática entre Ecuador y Reino Unido de 2012 y 2013, rememoró que desde 1648, en el Congreso de Wesfalia, se trató la inviolabilidad de los locales de las embajadas de esa época. Fue una regla acordada y respetada, ha sido una figura jurídica de respeto milenario.
El 19 de junio de 2012, Assange, se refugió en la embajada de Ecuador en Londres y solicito asilo político, allí estuvo siete años. En agosto de 2016, se registró un intento frustrado de asalto, que fue descubierto. Al año siguiente el gobierno de Rafael Correa, le concedió la ciudadanía ecuatoriana. Pero a la presidencia en 2017 el referido Lenin Moreno de quien se esperaba respaldara la decisión presidencial de un gobierno del cual había sido su vicepresidente, pero no fue así, de inmediato declaró que el caso del asilado, ahora ecuatoriano, le causaba a su gestión más de una molestia. El refugiado comenzó a ser hostigado, le cortaron el acceso a Internet, se instalaron medios de escuchas clandestinos en la sede para interceptar de manera ilegal sus comunicaciones personales y fue calificado por el mandatario como miserable y malcriado.
Este conflicto no fue solo bilateral, acaparó la atención, solidaridad y respaldo de países de la región latinoamericana, como ahora, fue emitida la Declaración de Guayaquil, expresión del acuerdo suscrito por los cancilleres de los países miembros de la UNASUR, reunidos de manera extraordinaria el 19 de agosto de 2012 en esa ciudad para discutir la nota que el gobierno de Reino Unido envió a su par del Ecuador, en la cual advertía, que irrumpiría en la embajada de su país, aun sin su autorización, para proceder al arresto de Julián Assange amparándose en “su deber de llevar a la justicia a las personas requeridas por ésta” y citando la ley británica sobre las instalaciones diplomáticas y consulares de 1987.
El 15 de agosto el entonces canciller ecuatoriano denunció una amenaza británica de tomar acciones violentas para arrestar al asilado dentro de las instalaciones de su Embajada en Londres. Al siguiente día se anunció que el Gobierno del Ecuador había decidido otorgarle la protección diplomática.
La comunidad internacional condenó la amenaza del Reino Unido y respaldó la posición del Ecuador. Distintos organismos como la OEA, UNASUR, ALBA y organizaciones políticas y sociales de varios países se solidarizaron. En el acto, los estados de manera unánime y contundente expresaron su total respaldo al gobierno ecuatoriano frente a lo que denominaron una amenaza inaceptable. Antes y después de la reunión, de consultas gobiernos como el de Venezuela, había expresado su total apoyo respecto a lo que consideró una inadmisible amenaza contra el gobierno de Ecuador.
Se fue solidario con ese país lo cual parece haber sido olvidado por el forastero presidente, cuando violó la soberanía de México y extrajo por la fuerza al ex vicepresidente Jorge Glas y agredió físicamente a diplomáticos mexicanos, Nicaragua rompió relaciones con Ecuador y Venezuela cerró consulados y oficinas en ese país, además, un grupo de países latinoamericanos, llamaron a la cordura del improvisado, entre estos Cuba, Chile, Bolivia y Argentina, entre otros.
La declaración, asumida por la Unión de Naciones Suramericanas, consistió en siete puntos los cuales hacían énfasis en la inviolabilidad de cualquier establecimiento diplomático, de cualquier país, en cualquier zona del mundo; el rechazo al uso de la fuerza para la comisión de cualquier medida, la solidaridad de los países miembros para con el Ecuador, y la exhortación a las partes al diálogo. Ahora está medida irracional y atípica en la diplomacia, que se rige por respuestas reciprocas, calibradas y racionales con apego al derecho podría encubrir un mandato ajeno, que anuncia la aplicación del fracasado método de aislar a Cuba.
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

