Vigencia del plan subversivo, 66 años después (I)
Por José Luis Méndez Méndez
Especial para Resumen Latinoamericano
La retórica agresiva y la constante amenaza actual de Estados Unidos contra Cuba, no es nueva, el 16 de marzo próximo cumplirá de manera oficial 66 años, pero comenzó mucho antes. Ese día el republicano de turno en la Casa Blanca firmó el conocido “Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro». Al día siguiente comenzó a regir.
Ahora, el cerco energético, la asfixia total, las amenazas de intervención, el ensayo de infiltraciones armadas, envió de emisarios mercenarios, el intento de querer vincular a Cuba a la guerra regional provocada por Estados Unidos, es un ardid peligroso. Los provocadores habituales urden una falacia, que reitera la mendaz idea de una omnipotente base china en la Isla, que succiona con potentes aspiradoras todo lo que se genera y sale al éter en el vecino del norte, con el concepto de “miente, miente, siempre algo queda”.
El objetivo central del referido programa, tiene total vigencia: “…provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”. Si entonces era solapado y se evitaba presentar al gestor y padre del subversivo engendro, ahora todo es más descarnado, el díscolo administrador ambarino, lo hace al mejor estilo cowboy.
Antes, en la década de los sesenta del siglo pasado, se instruía: “…de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense”. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba, por parte de grupos selectos de cubanos, que pudieran realizar cualquier misión por iniciativa propia.
Entre 1959 y hasta el 25 de febrero de 2026, se habían producido 189 infiltraciones con fines subversivos procedentes todas de diferentes puntos de Estados Unidos, en particular desde el sur de Florida, enviadas por decenas de grupos agresivos. Entre 1990 y 1996, se neutralizan 24 penetraciones marítimas, concebidas para realizar actos de terror y fomentar el fenecido bandidismo en montañas centrales de la Isla. En 1997, cambiaron la modalidad agresiva y trajeron al terrorismo al interior de Cuba, donde estallaron 25 bombas.
Cualquier similitud con la actualidad, reafirma la vigencia del manido Programa: “Dado que inevitablemente puede producirse una crisis a causa de acciones drásticas dentro de Cuba o provenientes del exterior por circunstancias que están fuera del control de los Estados Unidos, antes de que el programa de acción encubierta haya cumplido su objetivo, se hará todo lo posible por ejecutarlo de tal forma que la capacidad de actuación de los Estados Unidos aumente progresivamente en caso de una crisis”. Esta narrativa en el texto citado fue falsa, durante años estadounidenses mercenarios fueron empleados en las infiltraciones, algunos detenidos, juzgados y en momentos liberados, en total 46 ciudadanos de Estados Unidos no de origen latino, algunos de ellos agentes de la CIA, la mayoría a su servicio.
La diferencia es, que esta administración republicana de manera abierta está involucrada en subvertir al sistema político cubano, por ejemplo se publicita en Miami, que una llamada organización titulada Camino a la Democracia Política, se adjudicó los anuncios contrarrevolucionarios aparecidos en paredes de ciudades cubanas a finales de febrero de 2026 y no hay acción por parte de las agencias encargadas de la ley y el orden. Diez mercenarios panameños fueron detenidos en Cuba en igual fecha, por realizar este tipo de agresión mediática, dirigida a sembrar el caos dentro de un país sitiado y bloqueado, situación que es agravante para la aplicación de la ley.
De regreso al “programa”, este tenía orientaciones básicas subversivas, tal y como se concibe ahora: “…crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada al régimen de Castro, que se declare públicamente como tal, por lo que debe estar necesariamente ubicada fuera de Cuba”.
Las metas eran ambiciosas, alejadas de la realidad cubana, al haber sido concebidas en laboratorios con informaciones coincidentes con intereses, así se deseaba: “… se espera que en el término de un mes se pueda formar una entidad política en forma de Consejo o Junta, por medio de la creación de tres grupos de oposición aceptables con los cuales ya la Agencia Central de Inteligencia está en contacto”.
También, para ello: “… para que la oposición pueda ser escuchada y la base del apoyo popular a Castro debilitada, es necesario desarrollar los medios de información hacia el pueblo cubano, con el fin de iniciar una poderosa ofensiva propagandística en nombre de la oposición declarada. El medio fundamental propuesto para lograr este objetivo es una emisora radial clandestina que transmitirá por onda larga y corta, y probablemente se ubique en la isla Swan”.
Los planes subversivos tenían largo alcance: “Se trabaja en la creación de una organización secreta de inteligencia y acción dentro de Cuba, que responderá a las órdenes e instrucciones de la oposición en el «exilio». Dicha organización deberá tener una comunicación efectiva y ser dirigida de forma selectiva para reducir el riesgo de la penetración. Probablemente se pueda crear una organización efectiva en el término de 60 días, cuyo papel será proporcionar información importante de inteligencia, gestionar la infiltración y exfiltración de individuos, ayudar en la distribución interna de propaganda, planear la disidencia de individuos claves y organizar grupos tal como se indique”.
Optaron por la variante, que les pareció más realista, ante los sucesivos fracasos en Cuba: la invasión mercenaria y en esa canasta colocaron todos los huevos de la contrarrevolución y los encubaron. El programa, al respecto, decía: “Ya se realizan los preparativos para crear una fuerza paramilitar adecuada fuera de Cuba, así como los mecanismos para el necesario apoyo logístico a operaciones militares encubiertas en la Isla. Primeramente y después de una rigurosa selección se reclutará un grupo de jefes que serán entrenados como instructores militares. En una segunda fase, un número de cuadros paramilitares recibirá entrenamiento en sitios seguros fuera de los Estados Unidos, a fin de que estén disponibles para su despliegue inmediato en Cuba con el objetivo de organizar, entrenar y dirigir fuerzas de resistencia allí reclutadas, antes y después del establecimiento de uno o más centros activos de resistencia. La creación de esta capacidad requerirá como mínimo seis meses y probablemente cerca de ocho. Por lo pronto, ya existe bajo el control de la CIA una limitada capacidad aérea para aprovisionamiento, infiltración y exfiltración, la cual podrá ampliarse fácilmente cuando la situación lo requiera. En un plazo de dos meses se espera complementarla con una pequeña capacidad de reaprovisionamiento aéreo, encubierta bajo la forma de una operación comercial en otro país”.
La brigada mercenaria se entrenó un poco más de un año, bien equipada y entrenada, pasó de una administración a otra, desembarcó un año y un mes exacto desde la firma del programa y duró en combate, menos de sesenta y seis horas, capturados la mayoría de los más de mil soldados de fortuna. El pueblo cubano pagó una alta perdida humana y material, quienes lucharon y vencieron lo hicieron por el socialismo tal y como ahora se espera al invasor, cuando se cumplirán 65 años de esa primera derrota del imperialismo en América Latina.
13 de marzo de 2026

