Cuba

Entrevista a Ana Hurtado: ‘Pocos pueblos en el mundo han enfrentado una guerra en todos los campos como es el caso de Cuba’

Por Oriol Sabata.

Cuba atraviesa estas semanas una grave situación fruto de la agudización del criminal bloqueo por parte de Estados Unidos. ¿Cuál es el ambiente que se vive en la isla, qué estado de ánimo percibes en la gente y cuál está siendo la reacción del gobierno y del pueblo frente a esta nueva arremetida imperialista?

En Cuba esta semana se ha agudizado la crisis que, desde mi criterio, ya se lleva uno o dos años viviendo. Yo llevo tres años residiendo en la isla y desde hace dos o dos años y medio he podido observar cómo los apagones son diarios o casi diarios, incluso en La Habana, donde son menores que en el resto de provincias, lo que da una dimensión real de la gravedad del problema energético.

Aunque la orden de desestabilización del pueblo cubano está activa por parte de los Estados Unidos desde principios de los años 60, con el memorándum de Lester Mallory, que planteaba provocar necesidades materiales para que el pueblo se rebelara contra su gobierno, lo cierto es que esta crisis se ha ido recrudeciendo administración tras administración. En el primer mandato de Trump se impusieron cientos de medidas, incluso durante la COVID; se le negó el acceso al oxígeno al pueblo cubano; medidas que posteriormente no fueron revertidas y que hoy han derivado en un bloqueo energético con consecuencias directas en la vida cotidiana.

Este país lleva años funcionando bajo una economía de guerra y ha desarrollado enormes capacidades de resiliencia. La gente está cansada, pero mantiene un fuerte espíritu de resistencia. No hay que olvidar que dentro de esta isla un porcentaje muy alto de la población apoya la revolución y su modelo político, en un país que ha elegido su parlamento con una participación superior al 70% del censo electoral.

Al mismo tiempo, el gobierno está centrando sus esfuerzos en garantizar los recursos básicos para sostener la vida cotidiana en un contexto de escasez, asegurando servicios esenciales y priorizando las necesidades fundamentales de la población.

El pasado 25 de febrero una lancha procedente de Florida con diez individuos armados fue interceptada por las tropas Guardafronteras. Posteriormente se supo que planeaban una infiltración armada en Villa Clara. ¿Podemos afirmar que Cuba enfrenta una guerra multidimensional que no se queda tan solo en el terreno económico?

El asedio en Cuba por parte de Estados Unidos no solamente adquiere un matiz general, sino que es multilineal. Pocos pueblos en el mundo han enfrentado una guerra en todos los campos como es el caso de Cuba.

Este pueblo ha enfrentado una guerra ideológica constante, dirigida a desmontar sus valores, su historia y su cultura. Ha enfrentado una guerra militar mediante invasiones armadas, así como el terrorismo, con miles de víctimas mortales y otras muchas mutiladas. También ha sufrido agresiones de tipo bacteriológico, con la introducción de enfermedades que afectaron gravemente a la población, y una guerra biológica dirigida contra sus cultivos fundamentales.

Asimismo, ha sido víctima de actos terroristas como la voladura de un avión; los primeros actos terroristas contra la aviación civil en el mundo fueron perpetrados por terroristas anticubanos.

No se nos puede olvidar, por destacar algo, las figuras nefastas de Posada Carriles, Orlando Bosch y Félix Rodríguez —que fue quien le cortó las manos al Che después de muerto—, con el atentado a los aviones de Barbados, el intento de atentado en el paraninfo de la universidad en Panamá y los intentos de asesinato al líder Fidel Castro durante toda su carrera política.

Es gente trasnochada que quiere seguir esta lucha indecente.

Sintetizando, Cuba lleva 67 años enfrentando una guerra no convencional.

Cuba viene de un largo proceso de resistencia desde los años 60, cuando, tras el triunfo de la Revolución Cubana, EE.UU estableció el criminal bloqueo con consecuencias demoledoras tanto a nivel económico como social que afectan en el día a día al pueblo. ¿Podrías hablarnos de ejemplos cotidianos concretos para que nuestros lectores entiendan su magnitud?

El bloqueo, como decíamos, tiene un carácter general y no podemos decir que afecta a determinados sectores; es que no hay un área de la vida que escape de este bloqueo.

Voy a poner un ejemplo: en este momento, más del 80% de la población cubana ha vivido bajo bloqueo. Hay que tener en cuenta que, en la actualidad, con la guerra que ha llevado Estados Unidos contra el mundo, simplemente colocando aranceles en las economías, han logrado que gobiernos se plieguen a sus intereses. En el caso de Cuba no es solamente que se le impongan aranceles, sino que se le priva el intercambio comercial directo con un socio que geográficamente, como es el caso de Estados Unidos, está en la misma región y a muy poca distancia.

Ahora bien, los impactos. Están en la vida cotidiana. Esos son, diría yo, los que agravan definitivamente la vida de las cubanas y los cubanos. Tanto el abastecimiento de agua, como la electricidad, como las comunicaciones, como la alimentación; todo esto se transversaliza a todas las actividades de la nación.

A esto se suma la situación del transporte, no ya solo por el combustible, sino por las piezas de repuesto. Al igual que la generación eléctrica, es la misma situación.

Aparte, los Estados Unidos, con su bloqueo a Cuba, ejercen una presión descomunal sobre terceras naciones y sobre empresas.

Hay que mencionar también que cualquier producto que incorpore más de un 10% de componentes de origen estadounidense no puede ser comercializado en Cuba debido a las regulaciones del bloqueo.

Hay que unir a esto la cacería financiera, donde Estados Unidos va constantemente detrás de todas las transacciones bancarias; como si realmente Cuba fuese un país que patrocina el terrorismo.

Cuando Cuba siempre lo que ha hecho es luchar contra el terrorismo y contra la piratería. Lo que ha hecho es tener un enfrentamiento abierto y total contra el tráfico de estupefacientes. Es conocido que en Cuba la tolerancia contra los estupefacientes y contra las drogas es cero. Esto aquí no existe.

Por lo tanto, un elemento esencial está en que la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas es de un calibre cínico y totalmente enfermizo.

Hay que destacar que Cuba lo que tiene es una constante vocación internacionalista y de ayuda a los pueblos. No hay país que no haya sido tocado por médicos y maestros cubanos. La operación Milagro en Venezuela, la alfabetización en diferentes países, las campañas de médicos en el COVID en una Europa incompetente para salvar a sus pueblos.

Esto es un proceso internacionalista y solidario que es conocido por el mundo entero.

El pasado 13 de marzo el presidente Díaz Canel informó que se han establecido conversaciones con Washington. ¿Qué confianza se puede depositar en una administración como la de Trump, teniendo en cuenta los ataques ocurridos recientemente en Venezuela e Irán, mientras ambos gobiernos estaban manteniendo negociaciones activas?

El punto no está en la confianza, sino en la voluntad. Cuba siempre ha tenido la voluntad de negociar cualquier diferencia que exista y de sentarse a dialogar en cualquier escenario donde se planteen esas diferencias. En el caso concreto de las relaciones con los Estados Unidos, existen intereses hegemónicos que no son coyunturales, sino que se han sostenido durante más de 200 años.

Esta administración se caracteriza precisamente por su actuación disruptiva en el entorno internacional y, sobre todo, por ser de poco fiar. En ese sentido, en ningún momento se ha planteado la cuestión en términos de confianza en las conversaciones que se sostienen, sino en términos de principios.

Sencillamente, de lo que se trata es de reafirmar esos principios en cualquier proceso de diálogo o de negociación, teniendo claro que hay cuestiones que no están en juego ni pueden estarlo.

No está en juego la soberanía, no está en juego la autodeterminación, no está en juego la dignidad del pueblo cubano. Ese es el punto.

¿Qué papel juega la solidaridad internacionalista en estos difíciles días que atraviesa Cuba?

La solidaridad internacionalista es hoy más fundamental que nunca con Cuba. En un mundo globalizado, deshumanizado y atravesado por un capitalismo que ha penetrado en todas las esferas, es la solidaridad —la ternura de los pueblos— la que debe sostener y acompañar al pueblo cubano.

A fin de cuentas, no es otra cosa que devolver, en parte, todo lo que Cuba ha dado al mundo a lo largo de décadas. En estos días llegan a la isla flotillas solidarias procedentes de distintas geografías del planeta, amigos de este pueblo que, con su presencia, contribuyen a visibilizar la magnitud de un conflicto que ya se extiende por casi siete décadas.

Pero no se trata únicamente de una solidaridad material o puntual. Esta solidaridad internacionalista debe servir también para proyectar la causa de Cuba, la defensa de su soberanía y de su proceso revolucionario, y para disputar la matriz de opinión hegemónica que el imperialismo ha construido a nivel global.

¿Qué recomendaciones darías a nuestros lectores para hacer frente a la guerra mediática y psicológica que se libra contra Cuba desde los grandes medios?

Recomendaría a los lectores y a la audiencia informarse siempre a través de medios oficiales cubanos y de medios de izquierda que no reproduzcan el relato hegemónico de los grandes medios que sostienen la economía capitalista.

Hoy en día es incluso más determinante que la guerra militar o los llamados golpes quirúrgicos la guerra mediática y la guerra psicológica, porque es la que penetra en el imaginario colectivo de los pueblos, la que llega al trabajador en Francia, en Italia, en España o en Japón.

En este punto, la responsabilidad no recae únicamente en los medios de comunicación, sino también en nosotros mismos, que contamos con canales en internet, como son las redes sociales, para contribuir a la difusión de la verdad y a la lucha contra la desinformación.

Es imprescindible mantener un pensamiento crítico frente a los grandes medios occidentales y buscar la información en medios alternativos, con una visión crítica y humanista, contribuyendo además a su difusión.

Hoy en día existen herramientas como la inteligencia artificial que pueden confundir cualquier tipo de realidad. Vivimos momentos en los que, junto a la inteligencia artificial, las redes sociales y la posverdad, resulta difícil distinguir qué noticia es falsa y cuál es verdadera.

Por lo tanto, esta debe ser una lucha imprescindible y un deber moral de toda persona consciente del daño que el imperialismo norteamericano y el sionismo provocan en los pueblos.

A menudo se bombardea a la opinión pública internacional con la idea de que el socialismo es un fracaso y no funciona. Sin embargo, desde que la Revolución triunfó en Cuba, nunca se la ha dejado desarrollarse con un mínimo de paz y estabilidad. ¿Cuál es el miedo que hay detrás de este acoso y boicot permanente?

Si se intenta definir a Cuba como un Estado fallido como ellos la llaman, habría que preguntarse cómo puede un Estado fallido subsistir durante 67 años bajo un bloqueo incesante por parte de los Estados Unidos y bajo múltiples formas de agresión como las que hemos explicado.

Si es un Estado fallido, ¿cómo puede sostenerse en el tiempo? Y más aún, ¿por qué no se le elimina el bloqueo? ¿Qué ocurriría si se levantaran esas medidas? ¿Qué pasaría si se le permitiera desarrollarse sin esas restricciones?

Quedó demostrado durante la administración de Obama que, sin renunciar a sus intenciones de desmontar el sistema sociopolítico del país, se produjo una apertura económica mediante decisiones ejecutivas que aliviaron parcialmente el bloqueo, y en ese contexto múltiples sectores de la economía cubana mostraron indicadores favorables.

Entonces, si realmente se trata de un Estado fallido, ¿por qué mantener y reforzar las medidas de bloqueo? ¿Por qué sostener un bloqueo extraterritorial? ¿Por qué impedir que otros países comercien con Cuba o le suministren combustible? ¿Por qué es necesario todo eso?

¿Quién define un Estado fallido cuando existen países que enfrentan crisis políticas, económicas, sociales o incluso desastres naturales con consecuencias mucho más graves? Cuba se enfrenta de manera recurrente a fenómenos naturales de gran magnitud, como huracanes, con un mínimo de pérdidas humanas y materiales.

Sin embargo, en otras regiones del mundo, incluyendo Europa, América e incluso los propios Estados Unidos, se producen desastres naturales con consecuencias devastadoras, y nadie califica automáticamente a esos países como Estados fallidos.

Entonces, ¿por qué se insiste en esa categoría para un país que sitúa al ser humano en el centro de su gestión? Son incongruencias evidentes, difíciles de sostener.

Se afirma que el socialismo no avanza, pero esa afirmación convive con la necesidad constante de imponerle medidas de asfixia. Esa contradicción revela, en sí misma, el trasfondo del problema.

Tomado de Nueva Revolución / Periodismo Alternativo.

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