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Un discurso lleno de odio invadió la Asamblea de ONU

La nefasta alocución de Trump, convirtió a las Naciones Unidas en un alevoso campo de guerra

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La mayoría de los presentes en la amplia sala de la Asamblea General de la ONU quedaron atónitos y otros enfurecidos cuando el nuevo diablo del orbe, el convicto presidente estadounidense Donald Trump llenó de odio y de azufre el local.

En ese momento, con la nefasta alocución de Trump, las Naciones Unidas se convirtieron en un alevoso campo de guerra, contrario a fungir, como plantean sus estatutos fundacionales, un organismo para preservar la paz entre los pueblos. 

El narcisista mandatario, que ha sufrido una derrota militar en su injustificada guerra contra la nación persa, dijo que «se llegará a un acuerdo con ese país beneficioso para Estados Unidos, o aniquilo a la República Islámica…y los arrastro al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura ni de generaciones venideras».

Con su acostumbrada prepotencia y apoyándose en sus consabidas amenazas añadió: «Nuestra economía es la envidia del mundo. Nuestras Fuerzas Armadas son las más poderosas del mundo. Nuestra tecnología no tiene rival y somos líderes en prácticamente todo…nuestra nación está creciendo, nuestro poder se está expandiendo, a nuestro país le va mejor que nunca y nuestro futuro es muy, muy prometedor».

Para los analistas sus declaraciones no tienen que ver nada con la realidad pues la economía de Estados Unidos no marcha bien con una deuda de más de 40 billones de dólares; déficit en las reservas de combustible; destrucción de sus sofisticados equipos militares en Irán, así como imponiendo frágiles gobiernos aliados de derecha mediante fraude, amenazas y agresiones.

Su bravuconería subió de tono cuando se refirió al ataque militar que realizó contra Venezuela el 3 de enero, que causó un centenar de muertos (entre ellos 32 cubanos) y fueron secuestrados el legítimo presidente de la nación bolivariana Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

«El vencedor se lo lleva todo» al referirse al ladino acuerdo firmado con Caracas para adueñarse de más de 65 millones de barriles de petróleo. Al parecer también quería dejar asentado entre los asistentes su criterio de que está por encima de cualquier ley u organismo internacional.

Más adelante su rencor contra Cuba se regó por todo el escenario.

“Nuestras acciones en Venezuela son prueba de nuestro poderío militar y estoy dispuesto a utilizarlo sin igual para asegurar sus intereses en América Latina. Esos intereses pasan por un cambio de régimen en Cuba, donde el gobierno comunista “caerá”, blasfemó.

Añadió este hombre de las cavernas que “el régimen comunista (cubano) está bajo una fuerte presión, la más fuerte que haya conocido jamás” en alusión al bloqueo petrolero y a las sanciones contra el gobierno de la Isla.

Como era de esperar, y ante tamañas e infundadas mentiras  la delegación de Cuba abandonó el recinto.

En su cuenta en X el canciller cubano, Bruno Rodríguez rechazó con firmeza las palabras de Trump al declarar que:

«El Gobierno de Estados Unidos es incapaz de aceptar que Cuba es y tiene el derecho a ser un país plenamente soberano e independiente. Ninguna de las falsedades del presidente de Estados Unidos en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho.  Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni para ningún país. El bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz».

Minutos después de la descabellada alocución del Trump, el presidente cubano sentenció en su cuenta X: «Incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de Estados Unidos repite en la ONU que Cuba representa una amenaza. La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano. “Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el gobierno estadounidense. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí».

Innegablemente que otra vez, Estados Unidos llenó de odio la Asamblea General de Naciones Unidas y esparció el azufre destilado por el diablo, como dijo en una ocasión el presidente bolivariano Hugo Chávez.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, «Rubio, un mitómano incontrolable», entre otros.

Ilustración de portada: Adán Iglesias Toledo.

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