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«Nos preparamos para ganarle a la extrema derecha»

Entrevista exclusiva sobre las elecciones presidenciales del próximo domingo 4 de octubre en Brasil, con Nina Fideles, directora de Brasil de Fato.

Por Carlos Aznárez /Al Mayadeen /30 de septiembre de 2026.

Este próximo domingo 4 de octubre precisamente el electorado brasileño va a concurrir a las urnas para elegir entre Liberación o dependencia, entre la reelección de un gobierno popular con Lula al frente del mismo, o la extrema derecha con características fascistas de Flavio Bolsonaro. Siempre estamos prácticamente en América Latina entre esas dos coyunturas ineludibles. Lula y su reelección para reafirmar lo ya hecho y avanzar sobre las asignaturas pendientes o el hijo de Bolsonaro que está en prisión, recordémoslo, por intentar un golpe de Estado apenas asumiera el cargo el líder del Partido de los Trabajadores. 

Para hablar de esto entrevistamos a nuestra colega Nina Fideles, quien dirige ese excelente medio que es Brasil de Fato (Brasil de Hecho), el diario que integra desde hace años el sistema comunicacional del Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil. 

Nina Fideles:  Es un enorme placer estar con ustedes y hacer esta discusión que es muy importante para todo el continente. 

-¿Qué se está jugando en Brasil y en toda la Patria Grande, en esta elección? 

– Creo que Brasil siempre tuvo un papel muy importante con relación a las políticas y la comprensión del continente. Es muy importante, por ejemplo, cuando Lula se pone a disposición o hace un debate más amplio sobre qué significa implementar y hacer discusiones que son muy importantes para todos los trabajadores brasileños, pero que tienen impacto en el rumbo del futuro del continente. Partimos del hecho de que Brasil es un país con dimensiones y con importancia de posicionamientos internacionales en la disputa geopolítica que impacta en otros países. 

Podemos decir que, en los últimos años, con una gran presión del gobierno de Donald Trump, y más recientemente en 2025, con los aranceles, con unas discusiones que son más agresivas y violentas por parte de los Estados Unidos, Brasil tiene que mantenerse muy firme. Entonces, las elecciones que estamos tratando ahora son muy importantes porque vale rememorar los cuatro años que tuvimos con Jair Bolsonaro. Años que fueron un horror, porque fue destruida toda la estructura del Estado, pero hay sectores de la población que aún parecieran no tomar nota de ello.

Esto me preocupa muchísimo, porque creo que cuando hay una reflexión, un análisis de qué fue y qué representó el gobierno Lula y el de Dilma (Roussef) para la población brasileña, muchos entendemos cuanto se avanzó, y por supuesto, vamos a votar Lula una vez más. Sin embargo, no es siempre así el debate con la población. Estamos en una situación muy compleja y creo que las elecciones en Brasil demuestran una disputa geopolítica de proyectos. 

-Proyectos decididamente antagónicos, sobre los que no se debería dudar a la hora de emitir el voto.

– Así es. Son disputas que se han dado en otros países. Nosotros ya tuvimos olas progresistas en todo el continente, con gobiernos que hicieron mucho por su población. Y ahora estamos en un estado de alerta, una resistencia, frente al avance de gobiernos derechistas.

Entonces, creo que estamos tratando con una disputa importantísima a escala mundial. Para todos nosotros y nosotras que trabajamos en el periodismo o somos militantes en organizaciones populares, es muy importante lo que está en juego y debemos actuar en consecuencia.

Ahora que hay mucha presión y muchas articulaciones de la extrema derecha con el gobierno de los Estados Unidos, asumimos que esta del 4 de octubre es una elección muy importante, estratégica. Al mismo tiempo hay muchas debilidades, que no podemos dejar de tratarlas, porque estamos hablando de nosotros mismos, de la construcción política que diseñamos en nuestros países. Creo que hay una dimensión muy importante que no se limita solo a Brasil o a América Latina, sino a todo el mundo, y que nos lleva a asumir con mucha fuerza una resistencia frente a lo que hace Estados Unidos en la América Latina, por ejemplo. 

-Hablabas de debilidades, y por ejemplo, desde el punto de vista de lo que ocurre en Argentina, cuando nos preguntan cuáles son las debilidades del campo popular, nosotros decimos que la fragmentación del campo popular.

– Lamentablemente, eso sigue siendo un gran déficit, y muchas veces, como ya ha pasado, le abre la puerta a la extrema derecha. La otra gran debilidad es que cuando el progresismo gobierna, no llega a cubrir las expectativas de la gente que los vota.

-¿Cuáles son las debilidades que ustedes están visibilizando desde el Movimiento Sin Tierra, y si hay solución pronta para las mismas? Lo digo de cara a que, si no se ganara en la primera vuelta, hay un margen no tan grande para la segunda.

– Bueno, no tengo las respuestas, porque esta se tiene que sacar de muchas discusiones con la población, que creo que es algo pendiente en todo el campo progresista, a veces no hacerlo con profundidad. Esto no solamente ocurre en Brasil. 

Porque cuando nosotros vamos a proponer alternativas y soluciones, tenemos que hacerlo a partir de cuáles son los problemas de la vida concreta, material, de las personas. Entonces, creo que hay una cultura política, y nosotros, estamos hace más de 20 años, con Lula y Dilma en gobiernos, haciendo muchas cosas positivas para el pueblo. Eso no hay que olvidarlo.

Por ejemplo, un amplio arco de políticas públicas, de transformaciones en Brasil, que fueran posibles con los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Pero estas cuestiones no crearon muchas condiciones de conciencia de la población, creo. Yo siempre traigo el ejemplo de Venezuela y Cuba, que paralelamente con la construcción de gobiernos progresistas o más a la izquierda, se trabajó mucho el relato. Las personas estaban muy conscientes de lo que les estaba ocurriendo, y las transformaciones que significaban para su propia vida. Hoy tenemos aquí en Brasil toda una generación de personas que fueron transformadas, que tienen conciencia de que hay más universidades, más escuelas, cero hambre, más viviendas, y a pesar de hechos evidentes, no se comprende parte de esto. 

-Sí, suele pasar, y es peligroso ¿a qué atribuyen ustedes esta dificultad?

– Hay dificultades de comunicación, por un lado, y también se trata de formación política de la población, de comprenderse como parte del Estado, de las estructuras, de tener una participación mayor en la vida política y en la construcción del futuro.

Creo que esta dimensión, este sentimiento que las personas están sintiendo debe ser solucionado a medio o largo plazo, no es algo muy inmediato, ni pasa por decir que tenemos este diagnóstico y vamos a resolverlo haciendo formación política hoy para ganar una elección. Entonces, se ponen cosas distintas en tiempos históricos distintos, pero es una debilidad de medio y largo plazo. Creo que fuimos construyendo mucho, sin duda, pero se dejó de hacerlo en varios aspectos, y ahora estamos viviendo las consecuencias de esta ausencia, de lograr una población que esté más cercana de la vida política y de las estructuras. Hay una crisis institucional, no solamente en Brasil: no se cree que las instituciones del Estado vayan a hacer mejor la vida de la población. Por ejemplo: en comparación con Bolsonaro, el gobierno de Lula llevó adelante muchas iniciativas económicas concretas, de la vida real de la población, pero esto no impide que un sector de la población -muy influenciado por los medios hegemónicos y la campaña de la derecha en las redes- siga indecisa a la hora de votar.

-Además, también hay una furibunda campaña derechista contra el progresismo, que siempre consigue llevar agua para su molino.

– Seguro. Hay un sentimiento anti-PT, anti-Lula, que se pone arriba de toda esta disputa narrativa. Entonces, es muy complejo, porque estamos hablando de sentimientos, de sensaciones de la población, y creo que, por estar mucho tiempo en gobiernos de características progresistas, a veces se rutiniza el contacto con el pueblo. Por ejemplo, hoy la seguridad es uno de los temas que están más complejos y que nosotros desde la izquierda, desde el campo popular, sabemos por qué se da tanta violencia y cómo se pueden crear las condiciones para que se mejore esta situación. Pero la mayor parte de la población solamente quiere vivir sin sobresaltos, andar con sus teléfonos tranquilos en la calle. En Sao Paulo, por ejemplo, es casi imposible que esto último ocurra. Entonces, hay un distanciamiento entre lo que es concreto y lo que es narrativo. En este caso, la extrema derecha se pone en disposición de hacer esta disputa cognitiva con la población, pone este tema de la inseguridad como más importante que la materialidad concreta de los avances logrados para el pueblo por las políticas progresistas.

Llegados a este punto, nosotros tenemos que profundizar en la autocrítica también, hacer un diagnóstico y un análisis de la situación, crear espacios donde podamos hacer las críticas y planificar de cara al futuro, y no solamente poner la culpa en el otro. También tenemos nuestra parcela de responsabilidad, y a nivel de comunicación analizar los formatos, los contenidos que hacemos, que construimos para hablar con la población.

-El Movimiento Sin Tierra va con candidatos propios. Aparte de apoyar a Lula, también lleva candidatos al Parlamento en algunos estados. ¿Eso es parte de una reivindicación de autonomía para de alguna manera también presionar en cuanto al cumplimiento de las demandas que hace la población? ¿Cómo ves a esos candidatos en la campaña? ¿Hay recepción de sus propuestas? 

– Voy a hablar desde mi punto de vista porque no hablo oficialmente por el Movimiento. A pesar de que estamos muy conectados, el Movimiento Sin Tierra es responsable por mantener una comprensión acerca de la comunicación. Se hace Comunicación Sin Tierra desde el principio. Entonces, yo soy una persona que es resultado de esta lucha de la comunicación del Movimiento Sin Tierra, pero no puedo hablar en nombre del Movimiento. Ahora bien, como directora de Brasil de Fato, te aseguro que la participación de candidatos propios del MST, es una discusión que pasa por disputar todos los campos para que se haga la disputa política en Brasil y en el mundo. Entonces, creo que hay una formación política de personas que se preparan para ello. Y el Movimiento Sin Tierra también da mucha importancia a la formación política. Tenemos personas increíbles que creo que ahora se ponen con más fuerza para disputar la institucionalidad a nivel regional y nacional.

Ojalá que esto sirva para cambiar un poco la política institucional, A veces parece muy difícil o casi imposible cambiar aspectos de la estructura del Estado. Sin embargo, nosotros acreditamos que es posible, y tal vez con la comprensión de que hay que hacer la disputa por dentro, y crear condiciones para hacer estos debates en los espacios regionales o nacionales. Imponer así la pauta y los temas que son muy caros para la clase trabajadora y para la clase rural. Avanzar hacia una reforma agraria, y lograr una alimentación saludable. Hay muchos temas que son muy importantes para pelear en las instituciones y tenemos personas que lo pueden hacer, llevando la discusión con propiedad, con inteligencia. Es una perspectiva clara de disputa institucional y en todos los espacios posibles para cambiar el mundo, poniendo la problemática en estos términos.

-¿Cuáles son los peligros que puede afrontar esta elección? Hay rumores, de que el equipo Bolsonaro está dispuesto a ganar o a ganar, por lo que también podría apelar a un fraude, o a poner en marcha un golpe de Estado, como el que intentaron cuando asumió Lula. ¿Ustedes están manejando esa posibilidad? 

– Nos preparamos para ganarle a la extrema derecha, pero creo que todo el grupo Bolsonaro, que está alrededor de esta personificación que es la extrema derecha en Brasil, que incluye a muchos más actores, siempre están dispuestos a hacer cosas desligadas de los términos democráticos. Ya tuvimos una experiencia, incluso en la disputa de 2018. Estamos viviendo estas condiciones de alerta con relación a lo que están dispuestos a hacer. Porque mira, cuando sacaron a Dilma de la presidencia fue tal vez el inicio de una trayectoria de intentos antidemocráticos. Luego la prisión de Lula, los cuatro años del Bolsonaro, y después cuando Lula salió de la prisión, se pone como candidato y se gana. Esas elecciones fueron muy complejas, con muchos intentos de inviabilizar la candidatura de Lula.

Después de que se ganan las elecciones, ellos, el “Bolsonarismo” discute y desestima la victoria. Entonces, el 3 de enero ponen en la superficie un plan concreto de hacer un golpe de Estado. Y por eso, Jair Bolsonaro está preso.

Esto nos lleva a tener que estar siempre alertas, de que están dispuestos a todo para mantenerse o capturar el poder. Incluso, contar muchas mentiras, mucha fake news, muchos grupos de presión y mucho dinero. Ahora con este caso del Supremo Tribunal se ponen mil millones de dólares para impedir que la izquierda gobierne. Lo que prueba que es muy complejo, muy difícil gobernar en una situación de tamaña polarización, buscando lograr a la vez que se gane nuevamente.

No sé qué pasará después de ganar, porque tengo esperanza de que sí ganaremos. Voy a ponerlo en este término: que la izquierda gana esta elección con mucha dificultad, pero que nuestros oponentes están preparados para hacer cosas antidemocráticas. Incluso toda esta relación de la familia Bolsonaro con Trump, desde ya es muy antidemocrática.

Ellos se ponen en la tesitura de hacerse con el poder cualquiera que sea el resultado. Esto es peligroso, sí, no solamente para nosotros. Tenemos el ejemplo de lo que ocurrió en Venezuela. 

-¿Piensan que realmente pueden repetir ese modus operandi?

– Todas las falsas justificaciones que Estados Unidos construyó para hacer una intervención militar en Venezuela se están poniendo en Brasil, con la tipificación de las organizaciones terroristas. Se pone una narrativa que es posible que tengamos una intervención militar de Estados Unidos en Brasil, también por cuenta de estas falsas excusas. Y ellos saben hacerlo, porque ya concretaron muchas interferencias en las historias democráticas de muchos países en Latinoamérica.

Sabemos que están dispuestos. Es muy triste que sea difícil ganar esta elección. Eso me pone muy triste, porque debería ser mucho más fácil, por todo lo realizado en estos años. 

 -Te pregunto algo que tiene que ver con lo ocurrido en Naciones Unidas. Escuchaste, supongo, el discurso de Donald Trump. Dame una reflexión tuya sobre esa amenaza que nos hizo a todos y a todas. No se privó de nada el pedófilo genocida Donald Trump. ¿Cómo sienten ustedes desde Brasil este tipo de comportamiento tan antidemocrático? 

– Creo que es muy emblemático que sea en un espacio que fue construido a partir de una articulación global para mantener relaciones entre países. Nosotros no tenemos ninguna expectativa con relación a la ONU o a estos organismos internacionales.

Pero es emblemático que en un espacio como este se dé un discurso tan agresivo y antidemocrático y que nada ocurra luego. Lamentablemente, no hay ninguna articulación global que sea suficiente para interrumpir o cerrar esta ola de agresividad que Trump hace. No hay palabras que alcancen para condenar este comportamiento agresivo, y lo mismo vale para lo que hizo y hace «Israel» en Gaza y toda Palestina, y nada ocurre. Lo mismo pasa con Cuba, que es criminal lo que está sufriendo ese pueblo.

No tengo ninguna expectativa, salvo renovar la confianza en la lucha. 

Tenemos que hacer un cálculo de análisis de donde pisamos para que tengamos condiciones de hacer una disputa y un enfrentamiento a lo que ocurre. En Brasil, nosotros los brasileños y brasileñas tenemos que hacer nuestro trabajo político de ganar esta elección, de hacer todas las discusiones que son desdoblamientos de ganar o perder una elección que tanta significancia tiene.

Y también la población de los Estados Unidos tiene que movilizarse. Hay muchas fuerzas y actores políticos allí que ojalá sean capaces de hacer una contraofensiva, que sean aptos, ellos también para hacer una interrupción de esta dinámica de sus gobiernos.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

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