Un horrendo crimen, el pueblo enérgico y la injusticia tiembla (IV)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
En 1989, el territorio estadounidense sería amparo seguro del asesino Orlando Bosch, además se le tendría controlado y su discreción podía ser monitoreada, sobre sus largos años al servicio de la CIA. El chantaje y las amenazas contra las autoridades de Venezuela y el calificar de traidor al presidente Carlos Andrés Pérez, por haber restablecido relaciones diplomáticas con Cuba, fueron elementos tomados en cuenta para la decisión de admitirlo.
Nuevas revelaciones arrojan luz sobre este turbio complot criminal de hace 50 años. Después del derribo del avión cubano Luis Posada Carriles sugirió sacar al terrorista Orlando Bosch de Venezuela y el 9 de octubre este cruzó al territorio colombiano.
También, que en el mes de agosto de 1976, Orlando García Vázquez, según declaraciones de Bosch, le envía mensajes a Nicaragua, donde el terrorista alterna sus movimientos entre Sudamérica y el Caribe, lo invita a viajar a Venezuela.
Se le da garantías de que García Vázquez es portador de un mensaje presidencial, quién, además, supuestamente lo recibiría para tratar asuntos de mutuo interés, como se verá más adelante, se trataba según García Vázquez de limar asperezas y desencuentros en años anteriores. Era conocido que el delincuente despotricaba sin ambages del mandatario venezolano, a quien tildaba en público y en privado de traidor por haber restablecido relaciones plenas con Cuba.
El fanático Bosch Ávila, argumentaba que los gobiernos de San José, Panamá y Bogotá, “hubieron de elaborar un siniestro plan-pacto para reincorporar a Castro a la OEA”.
Su reticencia y desconfianza hacía las autoridades venezolanas, eran sólidas, en 1974, el terrorista había pactado impunidad con otros cubanos, como Rafael Rivas Vázquez y Orlando García, miembros de la DISIP de Venezuela, y estos no habían cumplido su parte, que consistía en que a: “ningún oficial del régimen cubano le sería permitida la entrada a Venezuela”.
El citado García Vázquez, ya fallecido en Miami, era hombre muy cercano a Carlos Andrés Pérez, se conocían de Costa Rica, donde ambos coincidieron en momentos de exilio político en la década de los 50. El testaferro se asila en la embajada de Costa Rica en La Habana, el 18 de mayo de 1956. Agente de la CIA y encargado de la seguridad personal e inteligencia de Carlos Andrés Pérez, fue un verdadero poder detrás del trono en Venezuela. Amigo de sus amigos. Fue en Cuba miembro de la Unión Insurreccional Revolucionaria, UIR junto a Bosch, José de Jesús Jinjaume y otros.
El malestar de Bosch, tenía sus antecedentes, por eso, tras dudar del ofrecimiento de Orlando García, consultó con su segundo Frank Castro, antes de decidir emprender viaje a Caracas, a donde llega en septiembre. Acordaron, si era traicionado una vez más Castro, dirigiría los actos de terror hacia objetivos venezolanos.
A su llegada, se le dispensaron atenciones de invitado ilustre y durante las conversaciones con supuestos emisarios del presidente Pérez, que eran, entonces, ejecutivos en la DISIP, en la cual, como se conoce y explicamos, ocupaban altos cargos de dirección emigrados cubanos agentes de la CIA, quienes en 1967, habían llegado para organizar la represión contra movimientos y figuras revolucionarias venezolanas por indicaciones de esa agencia, como parte del programa de contrainsurgencia puesto en marcha en el inicio de esa misma década, durante la administración norteamericana demócrata Kennedy-Johnson.
Según refiere Bosch, Posada Carriles, García Vázquez y Morales Navarrete, tres de los principales ejecutivos de la DISIP, lo instaron a incrementar las acciones contra Guyana. El motivo de los terroristas para agredir los intereses y nacionales de este país, era que Guyana había aceptado que los aviones cubanos con destino a Angola se reabastecieran de combustible en sus aeropuertos para continuar viaje hasta su destino africano. El 7 de septiembre de 1976, se coloca una bomba contra la embajada de Guyana en Puerto España, Trinidad & Tobago.
Se castigaba, según los terroristas, debido a que Guyana bajo el gobierno del primer ministro Linden Forbes Burnham, se había convertido en un estado marxista pro soviético. Este era la opinión equivocada de los politólogos norteamericanos al evaluar el comportamiento de ese gobierno en la segunda mitad de los 70. Burnham le permitió a Cuba utilizar el aeropuerto internacional de Guyana para el reabastecimiento de combustible durante la incursión inicial cubana en Angola en 1975. Esta visión, también errónea, de los cientificistas políticos tendía a degradar el llamado internacionalista de los cubanos, que lograría derrotar la invasión imperialista contra el país africano recién independizado. Guyana era un país marcado por los anticubanos.
Según Bosch, le pidieron que no continuara las acciones en o contra intereses de Costa Rica, ni de Panamá, a cambio se le permitiría radicarse en Venezuela, hacer proselitismo, recaudar fondos, contaría con la protección de la DISIP y se le darían facilidades para actuar y moverse. El terrorista rechazó excluir a Panamá de la supuesta propuesta del presidente venezolano, quien según su anfitrión Orlando García, lo recibiría en La Casona (casa presidencial) el 10 de octubre de 1976.
El 18 de agosto, la mencionada CORU, Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, se había responsabilizado por la colocación de sendas bombas que estallaron en las oficinas de Cubana de Aviación en la capital panameña y en su aeropuerto internacional de Tocumen.
El 30 de diciembre de 1973, terroristas del Frente de Liberación Nacional Cubano (FLNC) colocan bomba contra barco panameño en Miami. Bosch, quería mantener el castigo de los intereses panameños debido a la participación solidaria de ese país hacia la Isla, para el levantamiento del aislamiento político y diplomático, que entonces era cuestionado por varios países en el seno de la OEA.
La primera acción registrada por el flamante engendro criminal llamado CORU, se produjo el 1 de julio de ese año, fue el estallido de una bomba en el Centro Cultural Costa Rica-Cuba en la capital josefina, acto que muchos atribuyen a la autoría de Luis Posada Carriles. Ya cuando se produce la alianza operativa que da lugar a la citada CORU.
Las condiciones estaban creadas, los recursos entregados, la decisión política tomada, solo les quedaba a los terroristas actuar, en ese contexto el fanático Orlando Bosch, urde su añorada idea de derribar aviones cubanos y de otros países, para según él atraer la atención hacia su lucha contra el comunismo. El 22 de junio, el primer plan ya estaba listo y la sentencia sería ejecutada.
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

