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El Caribe: Zona de Guerra

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

“Vamos a cazar negritos”

Terrorista Orlando Bosch Ávila

En 1972, Barbados, Guyana, Jamaica, y Trinidad & Tobago alcanzaron su independencia y establecieron relaciones plenas con la República de Cuba, fue un acto soberano que dio un espaldarazo para debilitar el aislamiento político-diplomático impuesto por decisión unilateral de Estados Unidos. 

Este gesto colocó a esos países caribeños en la mira de los terroristas anticubanos, que comenzaron a fraguar agresiones contra estos. El establecimiento de las relaciones plenas motivó el incremento de la presencia de representaciones de Cuba en la región, embajadas, consulados, oficinas comerciales, empresas aéreas, agencias de turismo, navieras, todo esto molestó a los criminales cobijados en Miami. El castigo era inminente.

Desde 1972, el Caribe, fue declarado “zona de guerra”, por los grupos terroristas de origen cubano conducidos por el criminal internacional Orlando Bosch Ávila, médico pediatra convertido en un asesino serial.

Países caribeños, fueron blanco de sus actos de terror con el pretexto de que algunos de ellos, daban servicio de reabastecimiento de combustible a los aviones cubanos que hacían escala con destino final África.

El 23 de noviembre de 1972, la banda extremista Gobierno Secreto Cubano, se adjudicó una bomba contra un avión de Cubana de Aviación en el aeropuerto de Kingston, Jamaica.

El 3 de octubre de 1973 se inaugura la ruta La Habana-Bridgetown (Barbados)-Port of Spain (Trinidad & Tobago)-Georgetown (Islas Caimán), con un avión del modelo IL-18, soviético. También se inician los vuelos a Jamaica, Barbados, Guyana y Trinidad & Tobago.

El delincuente Bosch, al radicarse en Caracas, protegido por agentes de la CIA de origen cubano insertados en altos cargos de los cuerpos represivos de ese país, recibió órdenes de incrementar las acciones contra Guyana, se alegaba que su gobierno había aceptado que los aviones cubanos con destino a Angola se reabastecieran de combustible en sus aeropuertos para continuar viaje hasta su destino africano.

Mientras, Estados Unidos, en la formulación de su futura política hacia el Caribe, figura en uno de los documentos de Santa Fe, preparado por seguidores de línea dura, concibieron el dominio de los gobiernos caribeños, acorde con sus intereses intervencionista. se aspiraba a tener un Caribe dócil y cooperativo, que lo respaldara, se comentaba y reseñaba, que el buen éxito cubano en esa región y en América Central era asombroso y había que contenerlo.

El castigo se debía a que Guyana bajo el gobierno del primer ministro Linden Forbes Burnham, calificado como un estado marxista pro soviético, le había  permitido a Cuba utilizar el aeropuerto internacional de Guyana para el reabastecimiento de combustible. Así el 7 de septiembre de 1976, se coloca una bomba contra la embajada de Guyana en Puerto España, Trinidad & Tobago.

La personalidad perturbada del guía terrorista, decía tener una inspiración mesiánica, había nacido para trascender por medio de la violencia así atraer seguidores para sus “causas”. En uno de sus textos apologéticos, él recordaba cómo en la ciudad de Santa Clara, Villa Clara, donde ejerció como médico pediatra, habían colocado una bomba en una zapatería de esa urbe y los zapatos volaban por el aire, como resultado del efecto del explosivo, aunque satisfecho, admitía que esas pequeñas acciones, no eran suficientes, eran necesarios actos de mayor envergadura.

El criminal hasta su muerte en su refugio en Miami, fue un fanático, extremista, que rayó en lo patológico, lo que se demuestra a partir de su hoja de vida y actuación criminal, aparecen rasgos marcados de erostratismo, concebido como la búsqueda de la fama y la celebridad a través de actos delictivos.

Una elevada necesidad de reconocimiento derivada de su frustrado liderazgo en Cuba. Así lo manifestó cuando detonó más de ochenta bombas dentro de los Estados Unidos en dos años; su notoria tendencia a conjurarse para el  magnicidio de Fidel Castro y sobre todo la obsesión de derribar aviones en pleno vuelo. Es –como dijeran las autoridades norteamericanas que evaluaron su admisión a los Estados Unidos–, un criminal que emplea la violencia en su acción homicida para la búsqueda de gloria y notoriedad, su finalidad es convertirse en un personaje mítico, aunque para ello deba involucrar y victimizar a personas ajenas a sus planes perversos. Esos sueños sombríos lo acompañaron cuando en 1968, fundó Poder Cubano he hizo detonar bombas en varias ciudades norteamericanas. El documento secreto del FBI, desclasificado y fechado 1 de noviembre de 1976, donde se analizan los antecedentes del sabotaje al avión cubano en Barbados, se expresa que Acción Cubana, organización fundada por Bosch en 1972, intentó un ataque con bombas a la aerolínea Bahamas Air en el aeropuerto internacional de Miami el 27 de septiembre de 1975. Como se conoce Acción Cubana, fue el nombre adoptado por Orlando Bosch, cuando se “fugó” de los Estados Unidos, para operar en América Latina y el Caribe, después mutó a CORU, en junio de 1976.

La recién creada organización CORU se adjudicó la acción en un comunicado difundido a los medios locales e internacionales. La línea aérea Cubana de Aviación fue objetivo de primera prioridad para esa banda criminal. No era un secreto que algunos de sus aviones de carga estaban siendo utilizados para trasladar tropas y apoyo logístico a Angola.

El Caribe era entonces el escenario natural de los terroristas, sabían que los aviones cubanos hacían una breve escala en el área antes de llegar a África. Los aviones civiles se convirtieron en uno de sus blancos favoritos. El 19 de agosto de 1976 el CORU hizo un balance de sus acciones orientadas contra la aviación civil cubana. El informe reconocía dos bombas contra oficinas de la compañía en Panamá, la primera acción de guerra fue dinamitar las oficinas de la British West Indian Airlines en Bridgetown, Barbados, donde también se incendió un barco propiedad de la línea cubana y se destruyó el auto del gerente de la agencia en la capital de ese país.

El CORU se acredita otra bomba contra las oficinas de Cubana de Aviación en Barbados y otra contra la British West Indies de Barbados por dar servicios a esa línea aérea cubana. Las acciones del CORU continúan. El 1 de agosto de 1976 se realizó un acto terrorista contra la embajada de Guyana en Trinidad y Tobago.

El 26 de marzo de 1974, los terroristas de Acción Cubana, estallan una bomba contra el consulado de Cuba en la capital de Jamaica., y el 5 de agosto el llamado Frente de Liberación Nacional Cubano, se adjudicó una bomba contra le embajada de Cuba en la propia urbe jamaicana.

El 9 de agosto de 1974, llega a la Casa Blanca el republicano Gerald Rudolph Ford, quien beneficiado por escándalos políticos se convirtió de la noche a la mañana en presidente de los Estados Unidos. Esta administración que duró un poco más de dos años, fue el período más virulento que registra la historia de las agresiones contra representaciones de Cuba en diversos países. Los terroristas ejecutaron doscientos dos hechos, perjudicando veintitrés países, incluido Estados Unidos, donde los fanáticos emplearon el terror en ciento trece ocasiones contra entidades norteamericanas. Cada cinco días, como promedio, estalló una bomba, con su carga de pavor, daños humanos y materiales.

A principios de 1975 se iniciaron conversaciones secretas, en Nueva York, entre representantes de los Estados Unidos y de Cuba para buscar una distensión en las relaciones bilaterales.

El 10 de enero el referido FLNC, se adjudica el estallido de una bomba contra un avión de la línea aérea Cubana de Aviación en Kingston, Jamaica. Los intercambios fueron iniciados el 11 de enero y suspendidas, después del 15 de noviembre por la parte norteamericana, cuando se incrementó la asistencia solidaria de Cuba a la consolidación de la independencia angolana, colonia que había alcanzado de Portugal y estaba amenazada por otros grupos que pugnaban por tomar el poder con apoyo de la entonces racista Sudáfrica.

La guerra de Angola genera la necesidad de rutas hacia aquel país y el 29 de julio de 1976 se inaugura la ruta a África con el siguiente itinerario: Habana-Bridgetown (Barbados)-Conakry (Guinea)-Freetown (Sierra Leona)- Luanda (Angola), con aviones del modelo Britannia BB-318, sin autonomía de vuelo para viajes directos hasta su destino final.

El 9 de julio de 1976, una bomba estalló dentro de una valija que iba a ser colocada en un avión de la línea aérea Cubana de Aviación en Kingston, Jamaica, que debía haber partido cuarenta minutos antes rumbo a La Habana. En el momento de la explosión, por itinerario, ya el avión tenía que estar volando sobre el mar cerca de la ciudad de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica, para enrumbarse hacia Cuba. A bordo iban veintinueve pasajeros de varias nacionalidades cubanos, jamaicanos, dominicanos, británicos, argentinos y norteamericanos. Se trataba de un itinerario regular que dos veces por semana recorría Jamaica, Barbados, Trinidad & Tobago, y Guyana y después regresaba a La Habana.

La organización CORU, se adjudicó el acto terrorista el día 10 de julio por medio de un comunicado difundido por medios de prensa en Miami. Ese mismo día una bomba explotó en la oficina de Cubana de Aviación en Barbados.

Un cable de la agencia norteamericana AP publicado el 14 de julio de 1976 en el periódico The Virgin Island reportó la declaración del embajador cubano en Jamaica Ramón Pez Ferro quien condenó la explosión. La cual se produjo una hora después de la llegada de una aeronave cubana al aeropuerto “Norman Manley” de Kingston. La policía local precisó que la explosión se produjo segundos después de que el chofer del vehículo de transporte de los equipajes se bajó de su asiento. La bomba pulverizó muchos equipajes y causó daños por miles de dólares.

El avión debía tomar más pasajeros en Kingston y seguir hacia La Habana media hora más tarde. Estaba retrasado en su horario de salida, en espera de otros pasajeros que llegarían en otros vuelos y tomarían el de Cubana de Aviación, para seguir su destino. El cable precisaba, que la organización la CORU reivindicó la responsabilidad del atentado en llamadas telefónicas a la prensa de Miami en las cuales se indicó que Orlando Bosch lideraba el grupo.

El 6 de octubre de 1976 llegó al aeropuerto internacional Seawell de Barbados, un DC-8 de la aerolínea Cubana de Aviación que efectuaba el vuelo CU-455. Eran las 11:21 a.m. Cincuenta y cuatro minutos después despegó con destino a Jamaica. A las 12:23 una explosión estremeció la nave, otra sucesiva se produjo, se desató un voraz incendio y después de cinco dramáticos minutos cayó al mar en aguas profundas.

Sobre tan brutal crimen, Orlando Bosch dio su sentencia: “El accidente del avión de Cubana de Aviación, que iba repleto de agentes del G-2, hombres del servicio de Inteligencia, cinco coreanos comunistas del norte y diez guyaneses becados para entrenarlos en Cuba, como parte del plan de penetración comunista por intermedio de ese país y de lo cual está consciente el gobierno de Venezuela”. Sin el más mínimo sentimiento humanitario hacia las víctimas, sin pudor, ni respeto hacia los jóvenes deportistas cubanos, a los que describía como, “unos cuatro negritos”, hacia los adolescentes guyaneses que aspiraban a convertirse en médicos en Cuba, así se refería el autor intelectual de tan abominable acto de lesa humanidad.

Diez años después de la declaración de Luis Posada Carriles, el 14 de octubre de 2001, en ocasión del veinticinco aniversario del sabotaje, el otro autor intelectual del crimen, Orlando Bosch, expresó cínicamente a El Nuevo Herald de Miami: “[…] el avión DC-8 derribado en Barbados era un avión de guerra camuflajeado (sic) con el rótulo de Cubana de Aviación”.

El 22 de marzo de 1977, los terroristas atentan contra la presentación de bailarines cubanos en Kingston, Jamaica y el 27 de agosto la banda titulada Cóndor, coloca una bomba contra la embajada de Cuba en la propia capital jamaicana.

Las estadísticas, solo añaden pavor a los resultados, veinticuatro líneas aéreas civiles fueron dañadas o amenazadas, de estas ocho norteamericanas, veintiséis agencias de viajes, veintidós oficinas de turismo, fueron blancos del terror, nueve aeropuertos en Estados Unidos, Jamaica, Barbados, Panamá, resultaron dañados. El Caribe se convirtió en zona de guerra en la filosofía de la llamada “guerra por los caminos del mundo” de los terroristas.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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