Estudiantes franceses solo reciben represión
Por Hedelberto López Blanch
Las justas demandas de estudiantes franceses que han sido rechazadas con amplias represiones por parte de las autoridades gubernamentales ofrecen datos alarmantes.
Los números impactan: más de 270 000 manifestantes han participado en numerosas regiones de Francia; 6 900 detenidos desde el 17 de septiembre y de ellos el 86 % son menores; 225 estudiantes heridos y un número similar de policías; tres decenas de liceos afectados; 300 000 alumnos sin poder asistir a clases.
Los estudiantes de Liceo, en su mayoría entre 15 y 18 años, denuncian la falta de reemplazo de profesores ausentes, horarios sobrecargados, aulas deterioradas donde se hace imposible soportar el aumento de las temperaturas y exigen mejoras en el último ciclo de secundaria y la suspensión o cambios en Parcoursup, un sistema de acceso a estudios superiores que consideran poco transparente.
Sabrine Kharbach, vocera de la Union Étudiante, llamó a sumarse masivamente a las siguientes movilizaciones y afirmó que mientras no haya 10 000 millones de euros sobre la mesa, seguirán sus demostraciones. El Ministerio de Educación solo ofrece 3 000 millones.
Como ya se ha hecho habitual en los medios de comunicación hegemónicos y las redes sociales controladas por consorcios poderosos como Meta o Google, al hablar sobre las protestas resaltan la agresividad de los jóvenes y disminuyen las represiones policiales.
El candidato presidencial de La France Insoumise (LFI), Jean-Luc Mélenchon, enfatizó: El Gobierno debe dejar de jugar a la violencia y a la podredumbre y revisar completamente su copia de educación en el presupuesto.
Estas demandas ocurren cuando el presidente francés Enmanuel Macrón solo cuenta con un 17 % de aprobación y tras conocerse que durante una reciente reunió en Nueva York con el presidente Vladimir Zelenski le comunicó la decisión de su gobierno de continuar la ayuda mi1llonaria a Ucrania para que prosiga la guerra contra Rusia.
Los analistas indican que el gobierno está atrapado, pues no podrá responder a las demandas debido a la deuda que tiene la cual se eleva al 120 % del Producto Interno Bruto.
El martes 13 otras manifestaciones estudiantiles tuvieron lugar, sobre todo, en Paris y Nantes. La Intersindical de Organizaciones Estudiantiles y Escuelas de Secundaria informó una cifra de 480 000 participantes en todo el país.
En París, la policía empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud reunida en la plaza Vauban, en las inmediaciones de Les Invalides. En Nantes, las autoridades también arrojaron gases lacrimógenos contra la marcha estudiantil que respondió lanzando piedras, bolas de pintura y pirotecnia.
Para el próximo sábado 17, las organizaciones estudiantiles han llamado a salir a las calles, junto con protestas de los chalecos amarillos, un movimiento formado en Francia en 2018 en reclamo de reivindicaciones sociales y económicas, y que se ha extendido a otros países como Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y España.
En un comunicado, la Confederación General del Trabajo (CGT), además de consolidar la alianza con los estudiantes, apoyó todas las movilizaciones en el país por reivindicaciones sociales, aumento de salarios y pensiones, precios más bajos y la defensa de un servicio público que satisfaga las necesidades.
En esta semana se debaten en el Parlamento los presupuestos para 2027, los cuales proponen que un tercio del financiamiento nacional para la educación se redirija al pago de los funcionarios públicos
El proyecto presentado por el Ejecutivo contempla recortes por valor de 54 000 millones de euros y la subida de algunos impuestos. El objetivo principal del Gobierno es contener el 5 % del déficit público, ante una deuda del 120 % del PIB solo superada en la Unión Europea por Italia y Grecia.
Según indican varias fuentes, el borrador contiene medidas impopulares y va a ser complicada su aprobación en el Parlamento, donde carece de mayoría, pero, el primer ministro Sébastien Lecornu cuenta con el comodín de impulsarlas por decreto, aunque eso le expondría a una moción de censura.
Innegablemente que las multitudinarias manifestaciones en Francia reflejan la crisis del sistema capitalista y el retroceso de los derechos sociales en esa nación y en otras de Europa Occidental, las que son tratadas de controlar bajo violentas represiones.

