Internacionales

En el año de Herodes 

Charles Ducal, miembro del capítulo belga de la Red en Defensa de la Humanidad, fue el primer poeta que recibió el título ‘Poeta Nacional’ en Bélgica. El año pasado publicó el libro de poemas “Tiempo para la paz”. Con motivo del tercer aniversario del genocidio en Gaza, escribió tres poemas. 

 

Infanticidio 

Entre los escombros, una sola casa 

permanece en pie, 

como si la custodiara un ángel, 

 

desierta, salvo por un pesebre, 

en el el niño, 

inencontrable para los soldados. 

 

Nacido en todas las casas destruidas, 

de todas las madres asesinadas, 

duerme y, mientras duerme, oye  

 

cada grito, cada risa 

de las espadas embriagadas de sangre 

y se alimenta de ello. 

 

Es el viejo error 

de un rey pensar 

que una casa así no existe. 

 

Escuela de vida 

En el lodo de un invierno, 

un niño, de la mano de su madre, camina  

hacia el futuro. El mundo está irreconocible, 

reducido a escombros. 

 

Por ahora, solo en busca de un refugio 

contra el frío y la lluvia, encuentra por el camino 

todas las escuelas en las que se aprende 

a vivir y que han sido destruidas. 

 

Los ojos de un niño de seis años se alimentan 

de una guerra que seguirá siendo incomprensible, 

pero que en su cabecita asediada  

busca una respuesta. 

 

Es difícil culpar a un niño 

si, en el camino, recoge del lodo algo 

que no está destinado para él. 

 

 

Elegido 

Los escombros en nuestra imaginación no necesitan 

ser limpiados, es fácil encontrar caminos entre ellos, 

alisados, lavados a presión, 

hacia la cita de esta noche. 

 

A veces, de las paredes destrozadas 

surgen rostros que nos miran con atención, 

como si quisieran parecerse a nosotros, 

pero la cita es solo para nosotros. 

 

A veces cuelga una pancarta sobre el camino 

que quiere reprocharnos este viaje, un trapo 

que no detiene nuestra prioridad, 

por el que es fácil pasar. 

 

Los escombros no son reales, solo están colocados 

para guiar a nuestro grupo. 

Nuestro anfitrión de esta noche se llama Dios, 

y Él lo limpia todo, ya que 

solo nosotros nos parecemos a Él. 

 

 

(traducción al español Katrien Demuynck)

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