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“El bloqueo mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes”, afirma Bruno Rodríguez en la ONU

Al presentar por trigésima cuarta ocasión ante la Asamblea General de la ONU el proyecto de resolución que reclama el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunció la actitud “irrespetuosa y provocadora” de la delegación estadounidense, en particular el acoso y las filmaciones sin consentimiento por parte de uno de sus funcionarios contra la delegación cubana, que obligaron a la intervención de personal de seguridad de Naciones Unidas.

Rodríguez calificó esos actos como incompatibles con el respeto a la dignidad personal y la privacidad que deben prevalecer en el recinto, y los vinculó con una maniobra contra una importante candidatura cubana a un órgano de la ONU.

El canciller también denunció la presencia en la sala de un “conocido terrorista” responsable de actos de terrorismo contra Cuba, representante de dos organizaciones terroristas asentadas en territorio estadounidense e invitado por la misión permanente de Estados Unidos ante la ONU. Según indicó, se trata del número 52 en la lista de personas buscadas internacionalmente por la República de Cuba por actos de terrorismo, y también de un delincuente responsable de fraudes que habría recibido copioso financiamiento del gobierno estadounidense y lo habría desviado para uso personal.

Solicitó al presidente de la Asamblea que pida a la Secretaría de la ONU verificar la acreditación de esa persona y retirarla de inmediato, por considerarlo una ofensa a las víctimas del terrorismo, en particular a las del 11 de septiembre y a las víctimas cubanas.

En su intervención, Rodríguez expresó además sus condolencias al Reino de España por las pérdidas de vidas en el accidente ferroviario de Toledo y encomió la manera en que la víspera el presidente de la Asamblea General hizo prevalecer el reglamento del procedimiento.

Bruno Rodríguez califica de cínica e hipócrita la inclusión de Cuba como amenaza a la seguridad de EE.UU.

En otro momento de su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, respondió a la frase “This is America” pronunciada ayer por el representante de Estados Unidos y sostuvo que ese planteamiento refleja una visión del mundo que trata y considera al planeta como si fuera parte del territorio estadounidense.

Frente a esa afirmación, el diplomático subrayó: “Esto es Naciones Unidas. Es la capital del multilateralismo. Es la capital de un orden internacional que tendría que estar basado en el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”. Además, reivindicó a la Asamblea General como el órgano más universal y democrático de la organización.

Rodríguez Parrilla señaló que la frase del representante estadounidense no constituye un lapsus ni un simple error conceptual, sino que expresa una visión de fondo: la de quienes miran a Cuba y a los demás Estados miembros como si fueran algo cercano a uno de los cincuenta estados de la Unión. En ese sentido, afirmó que esa perspectiva es la base del concepto de la “paz mediante la fuerza”, es decir, de la imposición de la paz por medio de la fuerza. Ante ello, fue categórico: “Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí”.

El canciller calificó de cínico e hipócrita que se describa a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de la mayor potencia nuclear del planeta.

Canciller cubano muestra ante la Asamblea General un contador que, según indicó, marca los daños del bloqueo a Cuba desde el comienzo de la sesión del día anterior. Foto: Captura de webtv.un.org

“Hoy la presión la dirigen contra Cuba, ¿contra qué Estado podrían emplearla mañana?”

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla se refirió hoy a una segunda frase pronunciada ayer por el representante estadounidense: “El bloqueo contra Cuba no existe”, y la contrastó con la realidad que, según denunció, sufre el pueblo cubano. En ese marco, explicó que cada minuto de dilación procesal y cada minuto de deliberaciones implica daños extraordinarios para la población, daños que, dijo, no pueden medirse por el reloj de la sala.

Para ilustrar esa afirmación, pidió al webcast que hiciera zoom y mostró un contador que, según indicó, marca los daños del bloqueo a Cuba desde el comienzo de la sesión del día anterior, contados a precios corrientes en dólares estadounidenses. De acuerdo con esa herramienta, desde que comenzó la sesión los daños del bloqueo equivalían a más de 22,9 millones de dólares.

Rodríguez Parrilla denunció que una gran potencia agrede por vía de la guerra económica a un Estado miembro de la Organización, una nación independiente, pacífica, solidaria y pequeña, y lo hace con fines de dominación y cambio de régimen. Según explicó, esa agresión incluye un bloqueo de combustible que equivale a un bloqueo naval, lo que constituye un acto de guerra y un acto de castigo colectivo y de genocidio proscritos por el derecho internacional.

El canciller añadió que las consecuencias de esa política recaen directamente sobre las personas, limitan sus derechos fundamentales, afectan a terceros países y convierten necesidades esenciales de la población en instrumentos de coerción política. Sus efectos, dijo, terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano, en la alimentación o el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos, y en los altos precios de bienes indispensables para la vida.

Recordó que la Asamblea General se ha pronunciado sobre este tema desde 1992, pero señaló que hoy lo hace en un escenario nuevo y extraordinario. En ese contexto, denunció que el gobierno de Estados Unidos ha desatado una ola de presiones, intimidación y chantaje sobre muchos Estados miembros, con la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada de que cambien su tradicional posición y asuman una postura contraria a la que de manera fundada y coherente han ejercido durante décadas como acto soberano.

Rodríguez Parrilla afirmó que puede demostrarlo con un documento que llevaba consigo y que, según dijo, seguramente está en poder de muchos de los presentes. A su juicio, lo que está en juego es definir la postura de la Asamblea General ante el uso de la intimidación y las medidas coercitivas unilaterales para intentar dictar al resto de los Estados miembros qué decir y cómo votar, con cuáles naciones pueden comerciar libremente y con cuáles no, a dónde pueden transportar sus empresas navieras y a dónde no, y con qué país pueden sostener relaciones financieras y con cuáles no. “Hoy la presión la dirigen contra Cuba, ¿contra qué Estado podrían emplearla mañana?”, preguntó.

El canciller planteó que también se trata de definir si las Naciones Unidas condenan o aceptan el castigo colectivo y el empeño de doblegar la voluntad política de un Estado soberano por vía de la asfixia económica y de la imposición del hambre, el sufrimiento y la desesperación a toda la población mediante la destrucción de una nación.

Denunció que el gobierno de Estados Unidos ha reforzado en extremo la agresión contra Cuba desde inicios de este año, con la pretensión pública y oficialmente manifiesta de apoderarse del país, controlar su economía y ejercer dominación. Aseveró que para ello han utilizado abiertamente la amenaza de uso de la fuerza militar y han impuesto decenas de medidas económicas coercitivas adicionales a las ya existentes desde hace décadas, reforzadas en extremo desde 2019 y convertidas, afirmó, en un “asedio medieval”.

“El bloqueo mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes”, afirma Bruno Rodríguez

En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla denunció que “desde julio la agresión adquiere una nueva y descarnada dimensión” con los esfuerzos del gobierno estadounidense por “obstaculizar, entorpecer y sabotear” el programa de transformaciones económicas y sociales que Cuba “soberanamente se ha trazado”. Rodríguez advirtió que, pese a la guerra económica, Cuba no cesará “en este empeño por el bienestar y la dignidad de los cubanos”.

El canciller citó directamente al secretario de Estado estadounidense, quien el pasado 7 de agosto habría expresado: “lo que estamos tratando de hacerles entender es que no hay ninguna válvula de escape; cada vez que creen un nuevo mecanismo para intentar librarse del lazo de la horca, nosotros simplemente lo apretaremos más”. Rodríguez sostuvo que el pretexto más manipulado por Washington es presentar a Cuba como “una supuesta amenaza para la superpotencia nuclear o incluso para el hemisferio”, una falacia que, afirmó, “ningún gobierno aquí representado admite o acepta”.

Frente a esas acusaciones, el canciller subrayó que “lejos de constituir una amenaza, Cuba ha contribuido a las prioridades de seguridad nacional de ese país”. Recordó que el gobierno cubano “ha aportado en varias ocasiones a lo largo de los años información sensible relativa a amenazas vinculadas al narcotráfico, al terrorismo y otros delitos transnacionales”, incluida información reciente “a pesar de la hostilidad manifiesta de este gobierno”. Asimismo, calificó el bloqueo de combustible como “un acto de castigo colectivo que amenaza la vida de los cubanos”.

Rodríguez también rechazó las “imputaciones mendaces” y “acusaciones fantasiosas sobre desigualdades, supuesto acaparamiento de riqueza y élites favorecidas”, y denunció como pretexto que Cuba “supuestamente practica la esclavitud o la trata de personas”, calumniando al personal médico y a los programas de cooperación internacional de salud en más de 50 Estados, con “crueles presiones y chantajes para abortarlos”.

En el plano humanitario, el canciller afirmó que “el bloqueo mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes” y que, desde la política de máxima presión, “nuestra tasa de mortalidad infantil se ha duplicado”. “No son estadísticas, no son cifras, son niños, son vidas cercenadas al nacer”, dijo, y agregó que “hoy falta el 70% de los medicamentos del esquema básico” y que unas “100 000 personas, incluidos 12 000 niños, esperan por cirugías”.

Rodríguez puso rostro humano al impacto del bloqueo con ejemplos concretos: un medicamento estadounidense “idóneo para el cáncer de pulmón” que pacientes cubanos necesitan y no pueden tener “no porque no exista, no porque no lo podríamos pagar, no lo tenemos, porque es estadounidense y el bloqueo impide comprarlo”. También mencionó el Neuralcil, “un medicamento cubano”, y se preguntó “por qué el bloqueo contra Cuba impide que 7 millones de estadounidenses reciban los beneficios de este medicamento” contra el Alzheimer, la demencia senil y enfermedades neurodegenerativas.

El canciller denunció además que el 85% de los sistemas de bombeo de agua potable en Cuba dependen de la electricidad y que “2,6 millones de personas sufren problemas de acceso a agua potable”. Acusó a Washington de obstaculizar el envío de “7.000 contenedores contratados incluso por compañías privadas cubanas, mayormente con alimentos, medicamentos, equipos médicos e insumos para hemodiálisis”, y de perseguir navieras, interceptar buques e imponer sanciones secundarias “contra quien interactúe con Cuba”, en violación de las normas de comercio internacional y la libertad de navegación.

Rodríguez afirmó que los estadounidenses “desean normalizar las relaciones con Cuba”, se oponen a una acción militar y a tomar control de la isla, y que solo una cuarta parte de los contribuyentes y electores “se oponen al bloqueo”. Concluyó que “el gobierno de Estados Unidos no tiene derechos ni prerrogativas para intentar gobernar a la población cubana, hacer injerencia en los asuntos internos del país, determinar el destino de la nación, apropiarse de la riqueza o ejercer dominio sobre nuestro territorio”.

Bruno Rodríguez: “Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz”

Durante su intervención ante la Asamblea General, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó de engañosa la cifra de una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares que EE.UU. alega haber destinado a la isla, de la que, según dijo, apenas ha arribado a Cuba unos pocos cientos de miles.

Según sus cálculos, la totalidad de esos 100 millones equivaldría al daño económico que provoca el bloqueo en apenas cinco días y alcanzaría solo para financiar una limitada generación eléctrica durante unas dos semanas.

El canciller cubano expresó que Cuba dio la bienvenida a esa ayuda humanitaria y espera que no se intente manipularla políticamente. No obstante, subrayó que la ayuda humanitaria no puede sustituir el derecho de Cuba a comerciar sin sanciones estadounidenses y sin manipulaciones políticas.

Asimismo, afirmó que una relación respetuosa y de cooperación con Estados Unidos sería beneficiosa para el pueblo cubano y también para el pueblo estadounidense, para sus intereses, su bienestar y sus naturales deseos de paz. Añadió que esa relación también favorecería a los pueblos de América Latina y del hemisferio.

El jefe de la diplomacia cubana denunció que las medidas tomadas contra su país han sido diseñadas expresamente para causar el mayor daño en el menor tiempo posible contra todo un pueblo. Aclaró que no se trata de los llamados “daños colaterales”, que calificó también de inaceptables, sino de daños deliberadamente infligidos por diseño y por decisión política. Según advirtió, se intenta provocar en Cuba una crisis humanitaria para usarla como un arma.

Frente a esa situación, Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba lo ha impedido y lo seguirá impidiendo gracias a la solidaridad en las comunidades, a la comprensión y participación democrática de las personas en la adopción e implementación de medidas económicas y sociales por parte de las organizaciones populares y la sociedad civil, a la eficacia de los órganos del Poder Popular y a la gestión de gobierno.

Mencionó también, entre los factores que han permitido enfrentar esa política, las ventajas comparativas del país, una rápida y significativa inversión fotovoltaica, el incremento de la producción de crudo nacional y el desarrollo de una tecnología cubana para refinarlo conforme a sus características específicas. A ello sumó la protección energética de hospitales, fuentes de abasto de agua y centros sociales, la reorganización eficiente de los servicios de salud y educacionales, las políticas sociales de protección a las personas de bajos ingresos y más vulnerables, el desarrollo del transporte eléctrico, el crecimiento y compromiso social del sector privado, el incremento de las tierras sembradas y la agrotecnología.

El canciller planteó que la Asamblea General habrá de decidir en pocos minutos si es admisible o repudiable que continúe lo que calificó como un crimen contra Cuba y su pueblo, y si persiste o no la pretensión de una superpotencia de imponer su voluntad sobre las decisiones políticas y los derechos soberanos del resto de la comunidad internacional y de cada uno de los Estados representados en la sala.

Sostuvo que para Cuba no hay disyuntiva. Con la conducción del líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, dijo, Cuba persistirá en la defensa de la independencia y la soberanía nacional y en el rechazo a las ambiciones de conquista y dominación de una potencia imperialista. Argumentó que se trata de derechos inalienables y obligaciones irrenunciables de Cuba y de la nación cubana, amparados por el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

“Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz, que permitan al pueblo cubano vivir en paz, resolver en paz nuestros propios problemas y encontrar soluciones a las grandes dificultades del mundo actual, libres de la agresión política, militar, cognitiva o económica”, afirmó. Y reiteró: “Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí. El bloqueo energético es un acto de castigo colectivo”.

Al presentar el proyecto de resolución A/81/L5 en nombre del pueblo cubano, Rodríguez Parrilla afirmó que cada país dará una muestra de cuál es su sentido de justicia y valentía frente al mundo y frente a sus propios pueblos.

La amplia mayoría de la comunidad internacional volvió a votar contra el bloqueo a Cuba, pese a las presiones del Gobierno estadounidense.

Fuente: Cubadebate.

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