Bolsonaro, otro corrupto amparado por Estados Unidos
Por Hedelberto López Blanch
Desde hace décadas se ha convertido en una constante que personajes corruptos, ladrones o terroristas reciban asilo “político” en Estados Unidos, con la sola condición de haber sido durante su trayectoria un aliado incondicional de Washington.
Ahora le tocó el turno a Flavio Bolsonaro, excandidato ultraderechista brasileño que perdió por 4,4 millones de votos frente a Luis Inacio Lula da Silva en la segunda vuelta de las presidenciales.
Flavio, tras conocer los resultados y comprender que no contaría con inmunidad para esquivar los delitos de corrupción que se le achacaban, optó con huir hacia Estados Unidos donde sería recibido con todos los honores que le brindarían sus amigos, el convicto presidente Donald Trump y el mitómano canciller Marco Rubio.
Bolsonaro emprendió su huida después que la Policía Federal de Brasil le informara el 26 de octubre que debía entregar sus pasaportes, tanto el brasileño como otros que poseyera, debido a una orden judicial emitida por el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, quien lo investiga por presunta corrupción y lavado de dinero vinculado a apuestas digitales.
La Policía Federal informó que estaba considerando solicitar la congelación de sus bienes tras la fuga. La medida también incluiría la congelación de las cuentas bancarias del excandidato presidencial.
Pero veamos a que tres grandes causas ante el Supremo Tribunal Federal se enfrenta este aleado de Trump y de Rubio. Tiene abierta una investigación por blanqueo de capitales y corrupción en la financiación de la película Dark Horse, un proyecto sobre la figura de su padre, Jair Bolsonaro.
Las primeras pesquisas indican que habría solicitado al banquero Daniel Vorcaro (actualmente en prisión preventiva) cerca de 134 millones de reales (unos 26 millones de dólares) para financiar la producción, utilizando presuntamente fondos de origen ilícito. ¡Qué gran esfuerzo del hijo para limpiar la figura de su padre!
La otra es el denominado caso Willer Tomaz, en el cual se investiga una red de lavado de dinero a través de plataforma de apuestas digitales y sistemas de pagos internacionales. En este esquema, se detectaron movimientos financieros sospechosos y el uso de cuentas offshore, como la empresa Alcazar Holdings, donde Flavio figuraba como asesor privilegiado.
El juez Alexandre de Moraes ordenó el bloqueo de activos por un valor de 1 200 millones de dólares en bienes vinculados al abogado Willer Tomaz, considerado uno de los principales operadores de la red.
La tercera causa es por evasión de divisas y presunta financiación ilegal de su campaña electoral con recursos provenientes del extranjero, lo que constituye un delito grave según la legislación brasileña. Estas indagaciones han cobrado fuerza tras su derrota electoral.
Eduardo, ex diputado federal y hermano de Flavio, abandonó el país en marzo de 2025 enfrenta órdenes judiciales en Brasil y desde entonces se refugió, como era de esperar, en Estados Unidos.
Los descendientes de Bolsonaro, hasta hace poco considerada una de las familias más influyente de Brasil, se han ido a esconder al “paraíso” de corruptos y terroristas donde por ahora no tendrán que enfrentar sus delitos. Trump y Rubio los resguardan.
Mientras, las investigaciones contra los dos hermanos siguen avanzando en Brasil y no se descarta que se abran nuevas causas contra ellos.
En próximo comentario veremos como logró escapar Flavio de Brasil con ayuda de Israel, Estados Unidos y Argentina.

