Internacionales

Economía europea en espiral descendente

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La Unión Europea se encuentra en el período económico y político más desfavorable desde su fundación en 1993 debido a que ha obedecido todas las directrices que le impuso Estados Unidos y ha tenido que renunciar a sus antiguas ambiciones de hegemonía mundial.

Asimismo, en los países europeos miembros de la OTAN se observa un aumento en los sentimientos de protesta en relación con el deterioro de la situación socioeconómica interna. Las principales causas de estos problemas son el aumento del gasto militar, la asignación de recursos significativos para apoyar a Ucrania, la renuncia a comprar petróleo y gas más barato procedente de Rusia e introducir medidas de comercio restringido con Moscú.

Bajo estas circunstancias, Estados Unidos ha logrado uno de sus más caros anhelos: estancar como competidor económico y político a la Unión Europea y debilitar a los principales países de esa agrupación: Alemania y Francia.

Si en 2000, la Unión Europea estaba casi a la par con Estados Unidos, 25 años después acumula un retraso cada vez más pronunciado en todos los ámbitos económicos y su caída está relacionada con las decisiones políticas y económicas de un continente que ha renunciado a toda ambición para dejarse guiar únicamente por el régimen estadounidense y el mercado.

En agosto del pasado año, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sonreía ampliamente en un encuentro con el convicto presidente Donald Trump mientras aceptaba un acuerdo comercial leonino, totalmente desequilibrado, el cual constituirá durante mucho tiempo otro momento de la humillación europea.

De esa forma, los productos de la UE que entren a Estados Unidos deberán pagar un arancel del 15 % mientras los miembros del bloque no cobrarán nada por los bienes estadounidenses que llegan a sus países. Así de simple, como se dice, la ley del embudo.
Como parte del acuerdo la Unión Europea aceptó comprar 750 000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses, principalmente gas natural licuado y energía nuclear, rechazar los adquiridos a mucho menor precio en Rusia, invertir 600 000 millones en la economía de Estados Unidos y obtener grandes cantidades de equipamiento militar del país norteamericano. 

A finales de junio y bajo fuerte presión de Trump, los miembros de la OTAN acordaron en la cumbre de La Haya, destinar para el año 2035 el 5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) a la seguridad y el gasto militar lo que representará una erosión para esos países de 500 000 millones de euros anuales.

Dmitri Medvédev vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia significó que con esta acción, Trump destruyó la economía europea lo cual «es completamente humillante para los europeos, ya que solo beneficia a Estados Unidos: elimina la protección del mercado europeo, reduciendo a cero los aranceles a los productos estadounidenses». 

Al rechazar el gas ruso por exigencias de Washington, la UE ha tenido que pagar un alto costo. Un documento de Eurostat indica que el valor de las importaciones subió a una media de 15 200 millones de euros al mes: 7 700 millones para el gas natural licuado (GNL) y 7 500 millones para el gas de gasoducto, que antes era de 3 600 y 2 300 millones de euros, respectivamente.

Ese informe añade que en dos años los gastos ascendieron a 304 000 millones de euros, un sobrepago de 185 000 millones, mientras que el Reino Unido y Estados Unidos al venderle el combustible más caro, se beneficiaron al ganar 53 000 y 27 000 millones de euros, respectivamente.

Un informe aparecido en el diario The New York Times indica que las compañías europeas que anunciaron su retirada de Rusia tras el inicio de la Operación Militar Especial para desmilitarizar y desnazificar a Ucrania, sufrieron pérdidas por más de 123 000 millones de dólares.

En cuanto a las pérdidas totales para la UE, según agencias como Eurostat, se elevan a 185 000 millones de dólares debido a los 12 paquetes de “sanciones”, o sea extorsiones, que ya le ha impuesto Bruselas a Moscú.

La salida de las empresas europeas del gigante euroasiático fue motivada por las presiones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski quien afirmaba que sería una forma de destruir la economía de Rusia y por consecuencia su estabilidad política.

Por tanto, los Estados de Europa del Este que tenían fuertes vínculos comerciales con Rusia, disiparon mercados importantes y se enfrentaron a interrupciones en el suministro de materias primas, al tiempo que han aumentado los costos de los préstamos pues les resulta más difícil pedir anticipos debido al aumento de los riesgos geopolíticos.

Resulta incuestionable que la continuación del conflicto ucraniano agravará los problemas de la Unión Europea y conducirá a un serio retraso de la organización con respecto a las principales potencias económicas y políticas.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, entre otros.

Ilustración de portada: Adán Iglesias Toledo.

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