Alineados: EE.UU. despliega la herramienta militar para la recolonización regional
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El gobierno de los Estados Unidos continúa con el despliegue del Corolario Trump a la Doctrina Monroe: la puesta en práctica de un proyecto de recomposición neocolonial que busca tomar el control geopolítico de todo el territorio americano y de sus recursos naturales, a través del uso de la fuerza, la injerencia en procesos electorales y la coerción económica o militar.
“No hay Ley para los poderosos”, parece repetirse el presidente norteamericano Donald Trump en una máxima que vale tanto para su vida personal (ejemplo claro de ello es el “Caso Epstein”), como para el desarrollo de sus políticas de Estado, en especial su política exterior.
Es en ese camino que ha decretado de facto “la muerte del derecho internacional” (derecho que ya agonizaba antes de Trump). El bombardeo a Venezuela, la invasión y el secuestro del presidente Nicolás Maduro son la máxima expresión de ello, pero no la única: el ataque a decenas de lachas en el Mar Caribe que derivó en la muerte de más de 100 personas acusadas – sin mostrar ninguna prueba – de tráfico de estupefacientes, la profundización del ilegal e ilegítimo bloqueo petrolero contra Cuba con el fin de generar una crisis que haga colapsar al gobierno y fuerce un cambio de sistema político, la imposición arbitraria y unilateral de aranceles a países que no le obedezcan, las presiones para tomar control de Groenlandia, el apoyo al genocidio en Gaza, son algunos de los hechos que componen una larga lista.
“Las administraciones anteriores desperdiciaron nuestras ventajas militares y las vidas, la buena voluntad y los recursos de nuestro pueblo en grandiosos proyectos de construcción nacional y promesas de autocomplacencia para mantener abstracciones de castillos en el aire como el orden internacional basado en reglas”, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en la introducción de la Estrategia de Defensa Nacional (NDS, por sus siglas en inglés), presentada por el Pentágono el 23 de enero pasado.
Para avanzar en su proyecto neocolonial, Trump ha decidido utilizar la herramienta que aún se muestra inigualable para todos sus adversarios: el poderío militar.
Eso se evidencia cuando en el documento de la Estrategia de Defensa Nacional se plantea que el gobierno de Donald Trump buscará “restaurar el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental” y luego se asegura: “lo utilizaremos para proteger nuestra patria y nuestro acceso a territorio clave en toda la región”.

Control militar de todo el territorio
El martes 10 y el miércoles 11 de febrero, se llevó adelante, en Washington, la primera Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental convocada por Estados Unidos.
El encuentro fue inaugurado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue coordinado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, y contó con la participación del jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, jefe del Comando Norte, el general Gregory Guillot, y el jefe de la Guardia Nacional, el General Steven S. Nordhaus.
La Conferencia es parte de la puesta en práctica del Corolario Trump a la Doctrina Monroe que se plasma en la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés), presentada en diciembre de 2025 por la Casa Blanca, y en la Estrategia de Defensa Nacional presentada por el Pentágono en enero de 2026.
Según el informe de la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, emitido por la Oficina del Presidente del Estado Mayor Conjunto, la actividad convocó a jefes de militares de 31 países del continente americano y tres del continente europeos que controlan territorios en la región: Reino Unido, Francia y Dinamarca.
Entre los países más destacados por los medios que participaron de la reunión se encuentran Argentina, Brasil, Colombia y México.

El encuentro
En un comunicado difundido por la oficina del jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, se informó que “Durante la conferencia, los líderes de defensa participantes explorarán la importancia de alianzas sólidas, cooperación continua y esfuerzos conjuntos para contrarrestar a las organizaciones criminales y terroristas transnacionales, así como a los actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regionales“. (Fuente: Infobae).
Según señalan diversos analistas, la Conferencia también sirvió para adelantar una discusión que Estados Unidos planteará a los gobiernos de la región, además del alineamiento incondicional, Washington pretende que los gobiernos de la región aumenten sus presupuestos militares (como ya se lo planteó en su momento a sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte – OTAN).
“Mientras las fuerzas se centran en la defensa del territorio nacional y del Indopacífico, nuestros aliados y socios en otros lugares asumirán la responsabilidad principal de su propia defensa con un apoyo crítico pero más limitado de las fuerzas estadounidenses”, se asegura en Documento público sobre la Estrategia de Defensa Nacional Estadounidense.
La excusa del combate al narcotráfico
Por su parte, según se informa en la página oficial del Pentágono, al inaugurar la conferencia, el secretario Hegseth, sostuvo “nosotros, al igual que ustedes, queremos —y lograremos— una paz permanente en este hemisferio. Por lo tanto, trabajemos juntos con nuestras fuerzas armadas: ejercicios, entrenamiento, operaciones, inteligencia, acceso, bases, sobrevuelos, lo que sea; trabajemos juntos”.
“Las consecuencias de esto han sido nefastas para nuestra nación y para las naciones de ustedes; el fentanilo, la cocaína y otras drogas letales cruzaron nuestra frontera, envenenando y matando a millones de estadounidenses. El número de muertes de estadounidenses a causa de esas armas y esas amenazas es mucho mayor que el de bajas estadounidenses en cualquier guerra cinética”, dijo Hegseth,
“Estados Unidos está afirmando, restableciendo y haciendo cumplir el corolario Trump de la Doctrina Monroe”, aseguró el jefe del Pentágono y añadió: “debemos trabajar juntos para evitar que cualquier adversario o actor criminal explote el territorio o utilice las infraestructuras”.
Según se informó oficialmente: “los debates abordaron los desafíos comunes de seguridad regional, como las organizaciones criminales transnacionales y el narcotráfico, así como cuestiones más amplias que afectan la estabilidad en todo el hemisferio”.
La excusa es recurrente: “la lucha contra el narcotráfico”, ahora devenido en “lucha contra el narcoterrorismo”. Con ello se intenta ocultar la intención de controlar de los recursos naturales y el intento (explicitado en varias ocasiones) de cortar cualquier todo vínculo que los países del continente tengan con China, Rusia o Irán.
Todo es válido en esa búsqueda y eso quedó claro cuando, en su discurso, Hegseth aseguró: “Sí, la policía es importante [y] la aplicación de la ley es importante, pero el poder militar [también] es importante”.
América Latina conoce con claridad lo que sucedió en el siglo XX cuando las Fuerzas Armadas de la región se alinearon con la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos. La región se cubrió de dictaduras y los asesinatos políticos, las proscripciones, la imposición de políticas económicas contra los intereses de los pueblos, los secuestros, las desapariciones, las torturas y los campos de exterminio fueron parte de esos años de oscuridad.
En su libro “Operación Cóndor: pacto criminal”, la investigadora Stella Calloni señaló que “aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de políticas de Estado terroristas cuya base estuvo diseñada en Washington”.
Héctor Bernardo* – Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP. Miembro del equipo de PIA Global.
Tomado de PIA Global / Imagen de portada: Foto oficial de la Jefatura del Estado Mayor Conjunto del Gobierno de los Estados Unidos

