Especial de Alma Plus: «Trump: la dictadura del titular»
En solo 36 minutos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump publicó 48 veces en Truth Social, una tormenta de teorías conspirativas y ataques que los verificadores de datos tardaron días en desmentir por completo.
El 20 de enero de 2026, al cumplirse un año de su segunda toma de posesión, el magnate republicano publicó en su red social dos imágenes generadas por inteligencia artificial. En una, aparecía como conquistador de Groenlandia; en otra, reunido con líderes europeos ante un mapa que mostraba a Venezuela, Cuba, Canadá y Groenlandia como territorio estadounidense.
Estos hechos, más que comportamientos aislados, constituyen la encarnación de una estrategia de comunicación que ha definido su presidencia: saturar el ecosistema informativo con afirmaciones falsas, exageradas o sin verificar a un ritmo y volumen que imposibilitan una refutación efectiva, que erosionan sistemáticamente los conceptos de verdad y confianza pública.
El patrón de la desinformación: falsedades como política de Estado
El repertorio de afirmaciones falsas o engañosas del presidente Trump abarca desde la política exterior hasta la salud pública, y se caracteriza por su recurrencia y amplitud temática. Un recuento de su primer año en el cargo (2025) identifica al menos una docena de falsedades destacadas por mes.
Política exterior y seguridad: En enero de 2026, afirmó sin pruebas que el presidente venezolano Nicolás Maduro estaba «inundando América de fentanilo mortal», bajo esa justificación mantiene detenido al mandatario bolivariano, sin presentar una sola prueba.
Elecciones y sistema político: Ha repetido persistentemente la teoría desacreditada de que las elecciones de 2020 le fueron «robadas». En agosto de 2025, declaró falsamente que Estados Unidos es «el único país del mundo que usa el voto por correo», ignorando que más de 30 países tienen ese sistema.
Economía e inversión: Ha inflado grotescamente las cifras de inversión prometida en EEUU, habló de 18 a 22 billones de dólares, una cifra que los verificadores califican de «ficción» y que su propio gobierno contradice con una cifra oficial menor y a su vez exagerada.
Salud pública: En septiembre de 2025, generó alarma al afirmar, sin evidencia científica concluyente, que el paracetamol (Tylenol) consumido durante el embarazo causa autismo, una afirmación rechazada por la Organkzación Mundial de la Salud (OMS) y múltiples agencias médicas. También difundió información errónea sobre vacunas, afirmó, por ejemplo, que el calendario vacunal pediátrico exigía «72 inyecciones».
La estrategia comunicativa: saturación, velocidad y autoridad oficial
La eficacia de esta táctica no reside en la credibilidad de cada afirmación individual, sino en la dinámica de conjunto: una combinación de volumen abrumador, uso de canales oficiales y aprovechamiento de los sesgos cognitivos del público.
1. Volumen y velocidad: Como documentan los medios, Trump es capaz de realizar «frenesíes de publicaciones nocturnas», con más de 60 posts en cuestión de horas, donde mezcla ataques personales, conspiraciones y datos económicos falsos. Este aluvión sobrepasa la capacidad de respuesta de periodistas y verificadores.
2. Uso de la autoridad y herramientas de Estado: La administración ha normalizado el uso de contenido manipulado en canales oficiales. En enero de 2026, la Casa Blanca publicó una imagen editada con IA de una abogada de derechos civiles llorando tras su arresto, defendiéndola como un simple «meme». Expertos como Michael A. Spikes, de la Universidad Northwestern, advierten:
«El gobierno debería ser fuente de información confiable… Al compartir este tipo de contenido… está erosionando la confianza… para darnos información precisa y verificada».
3. Aprovechamiento de las plataformas: Zach Henry, consultor de comunicación republicano, explica que este contenido está diseñado para ser decodificado y viralizado por simpatizantes jóvenes muy activos en línea, mientras que su apariencia realista genera dudas y preguntas en segmentos de población menos conectados.
El impacto internacional: erosión de «Marca EEUU» y reacciones globales
Esta política comunicativa tiene profundas consecuencias geopolíticas. Datos de Morning Consult muestran una caída significativa en la favorabilidad global de Estados Unidos desde el inicio del segundo mandato de Trump.
Principales caídas en la percepción global de EEUU (2025-2026)
| Evento / Período | Impacto en la Favorabilidad Global de EE.UU. | Observaciones |
| Inicio segundo mandato (Ene 2025) | Caída leve tras la inauguración | La baja inicial no fue pronunciada |
| Anuncio de aranceles (Feb-Mar 2025) | Primera caída significativa | Impuestos a Canadá, México y China dañaron la imagen |
| Intervención en Venezuela (Ene 2026) | Caída brusca y marcada | La acción militar generó rechazo global |
| Tensiones por Groenlandia (Ene 2026) | La favorabilidad se sitúa por debajo de la de China | Hito histórico: Por primera vez, China supera a EEUU en percepción positiva global |
La percepción de una política exterior agresiva e impredecible se ve reforzada por declaraciones presidenciales. En el Foro Económico Mundial de Davos en 2026, Trump «dominó» el evento con comentarios despectivos, como los dirigidos a la ministra suiza de Finanzas, su Consejo de Paz para convertir Gaza en un paraíso turístico sobre los restos de una población exterminada, reconoció que es un dictador, por cada aparición generó nunca menos de un titular.
Expertos como José Javier Colón Morera, de la Universidad de Puerto Rico, señalan que en la distinción entre poder blando y militar, «Trump ha escogido claramente el uso de la fuerza», una elección que se evidencia en cada titular beligerante.
La lucha de los medios: entre la verificación y la complicidad involuntaria
El ecosistema mediático lucha por adaptarse a este entorno. Las entrevistas televisivas, como una reciente de NBC, ilustran el dilema: el periodista Tom Llamas, ante una retahíla de falsedades sobre inflación e inmigración, a menudo respondió con «sí» o «de acuerdo» para mantener el flujo de la conversación, dejó sin contraste inmediato afirmaciones claramente falsas de Trump. CNN documentó que, en esa misma entrevista, Trump hizo al menos diez afirmaciones falsas o engañosas en segmentos clave.
Los hechos verificados luchan por competir con titulares impactantes. Ramesh Srinivasan, profesor de UCLA, resume el problema: «Los sistemas de IA solo van a exacerbar, amplificar y acelerar estos problemas de ausencia de confianza, una ausencia de incluso entender qué podría considerarse realidad o verdad». La desconfianza se desplaza de las noticias falsas a todas las noticias.
Perspectiva de expertos: ¿estrategia consciente o caos calculado?
Para los analistas, este no es un fenómeno accidental, sino una herramienta de poder política y comunicativa refinada.
Fernando Tormos Aponte, sociólogo de la Universidad de Pittsburgh, vincula la retórica con la acción doméstica, como el uso de fuerzas federales en Minneapolis. Él prevé que esto generará una «movilización masiva» opositora que podría desequilibrar el poder republicano en las próximas elecciones.
David Rand, experto en desinformación de Cornell, analiza la táctica de etiquetar contenido manipulado como «memes»: «ciertamente parece un intento de presentarla como una broma… para protegerse de las críticas». Esta ambigüedad deliberada entre lo serio y lo burlón desarma los mecanismos tradicionales de rendición de cuentas.
Jason McMann, de Morning Consult, proporciona el dato cuantitativo crucial: la pérdida de reputación de «Marca EEUU» es tangible y está dañando la posición estratégica del país en un mundo donde la competencia con China es también narrativa.
El desafío para los medios
Ante la «dictadura del titular» y el diluvio constante de declaraciones sin verificar, los expertos en comunicación no ofrecen una única respuesta, sino un conjunto de estrategias fundamentales y, en ocasiones, contraintuitivas. Los medios de comunicación están urgidos a evolucionar de meros amplificadores a árbitros activos y responsables del ecosistema informativo.
Las tres estrategias clave propuestas por los expertos
Los académicos y periodistas que analizan la dinámica con Donald Trump convergen en tres vías principales de acción para los medios.
1. El silencio estratégico
La primera y más radical propuesta es el «silencio estratégico». Su fundamento es no amplificar la retórica calculada específicamente para dominar la agenda noticiosa. Esto implica evitar actuar como meros «taquígrafos» y ser extremadamente selectivos. Las recomendaciones clave pasan por evaluar el valor informativo real de cada declaración, priorizar el análisis en profundidad sobre la primicia cruda, e ignorar conscientemente las declaraciones puramente provocadoras cuyo único fin es acaparar titulares.
Un ejemplo claro ocurrió tras un comentario público sobre un «baño de sangre» en relación a la industria automotriz. Un análisis del Brennan Center for Justice documentó que más de 1.300 páginas de medios y figuras públicas amplificaron la frase en Facebook, lograron entre todas miles de millones de impactos. Este caso muestra cómo la cobertura automática, sin filtro, multiplica exponencialmente el alcance de la retórica más incendiaria.
2. Transparencia y contexto radicales
La segunda estrategia exige una transparencia sin ambigüedades y un contexto inmediato. Cuando sea inevitable cubrir una declaración falsa o engañosa, los expertos piden que el contexto y la verificación sean parte indivisible de la narrativa, no un añadido posterior. Esto significa que, ante el uso de material editado o montajes, los medios deben emplear señales visuales claras (como sellos de «alterado» o superposiciones explicativas). En la cobertura en directo, se debe integrar la verificación en tiempo real o subtítulos con contexto explicativo.
El caso de la BBC es aleccionador. En 2024, la corporación editó mal un discurso de Trump, uniendo visualmente frases separadas en el tiempo. Aunque la esencia del mensaje reportado era cierta, la propia BBC reconoció en una nota del editor que había creado una “representación engañosa”.
Expertos como Rasmus Kleis Nielsen, director del Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, advirtieron que este error, aunque involuntario, brinda a los críticos «un ejemplo que perdurará» para atacar la credibilidad mediática en general, demostrando que hasta los errores técnicos pueden tener un costo altísimo en confianza.
3. El replanteamiento audiencia-céntrico
La tercera estrategia es de largo plazo: un replanteamiento audiencia-céntrico. Consiste en que los medios dejen de competir por la atención en los términos marcados por la retórica del titular explosivo. En su lugar, deben recuperar el liderazgo cubriendo lo que es importante, no solo lo que es ruidoso. Las recomendaciones pasan por invertir decididamente en periodismo de investigación y cobertura local profunda, desarrollar formatos de análisis contextual accesibles, y personalizar la conexión con las comunidades a las que sirven.
Este cambio de foco no es solo teórico. Según la Encuesta Anual de Perspectivas Periodísticas del Reuters Institute a líderes mediáticos globales, más del 90 por ciento prioriza incrementar la investigación original (+91 por ciento) y el análisis contextual (+82 por ciento) sobre la producción de noticias genéricas, que es un campo donde la inteligencia artificial puede competir. El objetivo es ofrecer un valor periodístico distintivo que la mera amplificación de declaraciones nunca podrá igualar.
Cómo aplicar estas estrategias en la práctica
Estas tres estrategias no son excluyentes y deben combinarse de manera inteligente según el contexto.
La aplicación del silencio estratégico requiere un filtro editorial riguroso y valor. La periodista Cristina Tardáguila argumenta que la prensa tiene «responsabilidad por lo que amplifica» y que recuperar la iniciativa informativa es crucial. La pregunta clave es: ¿La declaración tiene consecuencias políticas o sociales reales e inmediatas, o es solo ruido para acaparar el ciclo noticioso?
La transparencia radical, por otro lado, es una disciplina técnica. Se trata de hacer explícitos los procesos editoriales, citar fuentes de verificación de manera prominente y nunca dejar una afirmación falsa o dudosa sin su contraste inmediato y claro dentro de la misma historia.
Finalmente, el replanteamiento audiencia-céntrico es un cambio de visión empresarial y editorial. Significa redefinir el éxito no por los clics en titulares sensacionalistas, sino por la confianza reconstruida, la relevancia comunitaria y el impacto cívico del trabajo periodístico.
La nueva normalidad informativa y sus riesgos
La «dictadura del titular» instaurada por Trump trasciende al individuo. Establece un precedente peligroso donde la veracidad es negociable y la saturación informativa es un instrumento de control. La promoción oficial de contenido generado por IA, como los videos falsos de redadas de ICE que circularon tras los incidentes en Minneapolis, no solo desinforma, sino que envenena el pozo de la realidad compartida.
Como advierte Jeremy Carrasco, experto en alfabetización mediática, incluso con señales obvias de manipulación, solo en el «mejor de los casos» un espectador detecta el engaño. «Va a ser un problema para siempre ahora», afirma. «No creo que la gente entienda lo grave que es esto».
En este contexto, cada titular falso pero potente no es un error, sino un ladrillo más en el muro de una nueva realidad política, donde la atención se conquista no con hechos, sino con la fuerza bruta de la desinformación repetida.
Tomado de Alma Plus TV

