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Basulto: ¿Soy terrorista y qué? (I)

Por José Luis Méndez Méndez Méndez / Especial para Resumen Latinoamericano

El verdadero gestor y responsable del luctuoso desenlace del 24 de febrero de 1996, es José de Jesús Basulto León, quien concibió reeditar la provocación del Maine, la cual indujera a la confrontación militar directa entre el enorme y poderoso Estados Unidos y su vecina, diminuta e insumisa Cuba.

Todo fue urdido con premeditación, con cuidado hasta el último detalle, seleccionada una tripulación bisoña, hasta la formación en delta, que lo colocaba en el vértice más alejado del peligro, todo está impuesto y sustentado con documentos secretos estadounidenses desclasificados, del conocimiento de numeras agencias en Estados Unidos, especializadas en preservar y defender la ley y el orden.

Hoy, en mayo de 2026, treinta años después, Basulto ya no oculta su condición de terrorista. Hace pocos días reconocía ante emisora colombiana, que atacó el 24 de agosto de 1962, la capital cubana, disparó cañonazos contra un teatro y un hotel exponiendo al peligro de cientos de personas y causando el pavor a miles de habaneros, condiciones que permiten calificar esa agresión como un acto terrorista, más allá de cualquiera inspiración política. Causó daños materiales de consideración, regresó a Miami, su punto de partida, junto a siete miembros del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE) y a su socio de fechorías Carlos Hernández conocido como Batea. En el audio, a sus 85 años, más de 65 años dedicados a la agresión contra Cuba, reconoce haber urdido planes “violentos” contra intereses cubanos en Sudamérica, no revela cuáles, pero hace énfasis en su voluntad de dañar. 

Hasta hace pocos años, hacia pucheros cuando se le tildaba de terrorista, incluso demandó a una productora de películas con el animo de conseguir una reparación material, porque en un film se le trataba como empleador del terror para alcanzar sus objetivos políticos. Su historia de inveterado transgresor y comisor de delitos, ampara ese calificativo, ante las leyes de cualquier país.

Nacido el 8 de agosto de 1940, en el seno de una familia acomodada de empresarios de transnacionales estadounidenses en Cuba, como la Punta Alegre Sugar Sales Company, con oficinas en la capital cubana. A los 17 años, viaja a Estados Unidos paras estudiar aviación, tras el triunfo de la Revolución cubana, regresa, para salir de manera definitiva hacia Estados Unidos, en febrero de 1960.

Entra en contacto con la Agencia Central de Inteligencia, que estaba captando emigrados para para el proyecto de invasión a la Isla aprobado en el Plan de Operaciones Encubiertas contra el Régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de ese año. La invasión fracasó y el presidente demócrata John F. Kennedy, reconoció su paternidad y se hizo responsable político del fracaso y sus consecuencias. De manera que Basulto, no participó en un plan de emigrados cubanos, lo hizo en uno estadounidense con el empleo de cubanos devenidos en mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Él tuvo el número 2516 en la Brigada 2506.

Hombre de profundas convicciones capitalistas, identificado con la política hostil de Estados Unidos contra el proceso cubano, con elevada preparación educacional, motivación y disposición fuera de toda duda, fue seleccionado para infiltrarse en Cuba en meses previos a la agresión invasora, para crear condiciones favorables al desembarco.

Después de un intenso entrenamiento en diversas especializadas en bases estadounidenses y en la zona del Canal de Panamá, estaba listo a finales de febrero de 1961. Su condición de estudiante en Estados Unidos, a sus 20 años de edad, la CIA lo habilita con un pasaporte a nombre de Ernestino Martínez, con ese nombre y una sonrisa campeñana de santiaguero de pura cepa, arriba a Santiago de Cuba, como un inocuo estudiante que regresa a su Patria. Llevaba misiones concretas, entre estas, ser el soporte logístico de bandas de alzados que intentaban asentarse en la Sierra Maestra, con el asesoramiento de varios agentes de la CIA, miembros de la Brigada 2506, infiltrados por distintas vías incluidos el desembarco marítimo y aéreo. Entre estos agentes, estaban Alberto Muller Quintana, procedente del citado DRE y Gustavo Enrique Casuso Pérez, de la llamada Acción Católica Cubana (ACU). Ambos detenidos el 17 de abril de 1961, mientras esperaban el apoyo de Basulto León, que nunca llegó ni la solicitud de extracción del territorio nacional solicitada a él.

El escurridizo Basulto, no solo dejó a su suerte a sus acólitos, sino que escapó y se refugió en la ilegal Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, regresó a Miami, mientras que los abandonados fueron sancionaos a 30 años de prisión, por la colaboración prestada para esclarecer sus delitos y origen de las órdenes. Desde entonces se conocen las actividades al servicio de la CIA del octogenario terrorista.

Además en Santiago de Cuba, según declaraciones de los detenidos, Basulto, organizó, entrenó y equipó a grupos de terroristas, para realizar actos de sabotajes previo y en apoyo a la invasión mercenaria. El 4 de marzo de 1961 un avión procedente de Miami es derribado en la región de Baracoa, Guantánamo, en ese medio venían las vituallas que esperaba Basulto, entonces el sabotaje preparado para destruir la refinería Hermanos Díaz en Santiago de Cuba se realizó por medio de un ataque marítimo el 12 de ese propio mes. Cuba. 

De regreso a Miami, se integra a la Unidad Operativa de la CIA conocida como J.M. Wave, en los grupos de misiones especiales, dedicadas a los ataques marítimos, infiltraciones, exfiltraciones, preparación de agentes en comunicaciones, creación de redes de espías, así como el enterramiento de explosivos, armas y medios necesarios para las actividades subversivas.

El 24 de agosto de 1962, como se explicó atacó al Teatro Blanquita y el Hotel Rosita de Hornedo, ubicados al oeste de la capital cubana, para dar más autenticidad a la participación de Basulto en este ataque, se puede consultar su testimonio dado a Enrique Encinosa Canto, autor del libro Cuba en Guerra, financiado por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y publicado en Colombia, en 1995, año en que ya el participante figuraba ahora travestido como un aparente samaritano, defensor de los derechos humanos al frente de Hermanos al Rescate, cuya misión decía ser “salvar” las vidas de cubanos que la Ley de Ajuste Cubano, había colocado en las engañosas aguas del Estrecho de Florida, expuestos al peligro, cuando en realidad consistía en un próspero negocio de tráfico de personas y para otras actividades indicadas por sus empleadores en la CIA. Continuará…

25 de mayo de 2026

 

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