GAE: anatomía de una calumnia imperial
La administración de Donald Trump ha elegido un nuevo enemigo en su guerra no convencional contra Cuba. Ya no se trata solo del «comunismo», del «castrismo» o de la «dictadura». Ahora el blanco tiene nombre corporativo: el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAE). El secretario de Estado, Marco Rubio, lo ha calificado como «el corazón del sistema comunista cleptocrático» y lo acusa de ser el verdadero causante del sufrimiento del pueblo cubano. Pero esta narrativa, repetida hasta el cansancio por los grandes medios, se desmorona ante los hechos. GAE no es la causa de la crisis: es un producto de la resistencia cubana frente a una guerra económica de seis décadas.
Nacer en el huracán: la verdadera historia del GAE
Para entender qué es el GAE, hay que remontarse al período más crítico de la historia cubana reciente: el llamado Período Especial. A inicios de la década de 1990, con la desaparición de la Unión Soviética y el recrudecimiento criminal del bloqueo estadounidense mediante leyes como la Torricelli (1992), la economía cubana se contrajo en un 35% con una caída de las importaciones del 75%. Faltaban alimentos, combustibles y medicinas. El país se apagaba.
Fue en ese contexto de emergencia nacional que se decidió, bajo la dirección de Raúl Castro, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias asumieran la gestión de sectores estratégicos de la economía estatal que estaban al borde del colapso. El objetivo no era crear una «élite», sino preservar la base material de la defensa, la salud y la educación. De aquella necesidad nació el GAE, como instrumento para generar divisas y sostener conquistas sociales irrenunciables.
¿Qué financia realmente el GAE? Lo que Rubio no quiere que se sepa
Rubio afirma que el GAE «no rinde cuentas a nadie» y que sus ganancias no llegan al pueblo. Es una falsedad rotunda que omite deliberadamente la estructura del Presupuesto del Estado cubano. Para 2025, el 71% del presupuesto nacional se destina directamente a salud, educación, asistencia social y cultura. Las empresas del GAE operan como entidades estatales que tributan al fisco y generan divisas que alimentan ese gasto social.
¿De dónde salen los recursos para que un niño cubano reciba educación gratuita desde el círculo infantil hasta la universidad? ¿De dónde salen los fondos para que un paciente reciba un trasplante o una vacuna sin pagar un centavo? Las empresas como las del GAE son una de las fuentes que lo hacen posible en medio de la asfixia económica. Presentarlas como un botín privado es una inversión perversa de la realidad.
La gran mentira de los 18 mil millones de dólares
La joya de la corona de la propaganda contra el GAE es una cifra: 18 mil millones de dólares en activos. Este número, publicado por el diario Miami Herald basándose en supuestas filtraciones, ha sido repetido por políticos y medios como si fuera un hecho probado. Pero no resiste el más mínimo análisis técnico.
La economista Emily Morris, investigadora del University College London, ha destrozado esa cifra con la contundencia de la ciencia contable. Según Morris, la filtración malinterpreta los datos financieros y confunde pesos cubanos con dólares estadounidenses. «Los activos totales del GAE no serían 17,9 mil millones de dólares, sino 17,9 mil millones de pesos, lo que equivale a 746 millones de dólares», explica. En sus palabras, las conclusiones del diario floridano constituyen «un error de colegio».
Sin embargo, ese bulo multimillonario es la piedra angular sobre la que Washington construye su acusación de «cleptocracia». La propaganda necesita un villano rico para ocultar al verdadero verdugo.
El verdugo tiene nombre: bloqueo
Mientras Rubio señala al GAE, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos cuesta al pueblo cubano 7.556 millones de dólares anuales, según el informe que Cuba presentó ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2025.
Para que se entienda la magnitud del crimen:
- 16 días de bloqueo equivalen al Cuadro Básico de Medicamentos para todo el país durante un año.
- 21 horas de bloqueo equivalen a la insulina anual para todos los diabéticos cubanos.
- Solo en un año, 40 bancos extranjeros se negaron a realizar operaciones con entidades cubanas por miedo a las sanciones de Washington.
Esa es la causa de los apagones, la escasez de combustible y las colas para comprar alimentos. No es un supuesto desvío de fondos del GAE. Es una persecución financiera extraterritorial que amenaza a cualquier naviera, banco o aseguradora del mundo que intente comerciar con Cuba.
Sanciones contra GAE: el ataque a la resistencia
El 7 de mayo de 2026, la administración Trump anunció sanciones directas contra el GAE y su presidenta, la general de brigada Ania Lastres Morera. La orden ejecutiva busca asfixiar financieramente al conglomerado castigando a bancos y actores extranjeros que mantengan relaciones comerciales con él.
¿Por qué el GAE y por qué ahora? Porque el objetivo estratégico no es aliviar el sufrimiento del pueblo cubano, sino todo lo contrario: incrementarlo. Por eso tratan de destruir uno de los pilares principales de la economía. Ellos lo saben, por eso atacan al GAE. Si lo lograran, habrían dañado aún más la capacidad del Estado cubano para generar y obtener divisas, financiar actividades tan sensibles como los servicios sociales y la defensa, y con todo esto tratar de darle el jaque mate a nuestra economía.
La coartada de la «ayuda humanitaria»
La maniobra se completa con la oferta de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas «distribuidos por la Iglesia Católica u otros grupos caritativos de confianza». Una limosna que representa apenas cinco días del daño que el propio bloqueo inflige. Una limosna que exige como condición saltarse a las autoridades cubanas legítimas, es decir, vulnerar la soberanía nacional.
Cuba no necesita que Washington le regale migajas a cambio de renunciar a su independencia. Lo único que necesita es que le dejen de impedir comprar combustible, alimentos y medicinas en el mercado internacional. Eso no es caridad: es un derecho.
Conclusión: el verdadero «Estado dentro del Estado»
Rubio afirma que el GAE es un «Estado dentro del Estado» que no rinde cuentas a nadie. Eso es falso. La realidad es a la inversa: los que sí tratan de crear un Estado dentro del Estado son ellos, con sus acciones de subversión económica y político-ideológica. La combinación de estas, junto con el resto de las acciones de bloqueo, trata de crear un escenario de estallido social que provoque el derrumbe de la revolución. Porque Cuba lo que necesita es que quiten el bloqueo y nos dejen comerciar, producir y vivir libremente.
El GAE es un producto de la resistencia. El bloqueo es un producto de la arrogancia imperial. La calumnia contra el GAE no sobrevivirá a la verdad del pueblo cubano, que lleva más de 60 años demostrando que su soberanía no está en venta, ni se rinde ante chantajes judiciales, ni se humilla por limosnas envenenadas.
Tomado de Razones de Cuba.

