Un imperio vulnerable en guerra global
Blog América entrevista a Ana Esther Ceceña / Por Magdiel Sánchez Quiroz
Ana Esther Ceceña Matorella es una economista mexicana experta en geopolítica. Es coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y directora editorial de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI). Sus investigaciones críticas sobre las dinámicas económicas globales han sido recibidas por los movimientos sociales y procesos revolucionarios del mundo como un aporte de primer orden.
Dentro de las primeras tareas que Blog América ha asumido está la de analizar y difundir estudios críticos sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. En un contexto de guerra global acudimos a la voz de Ana Esther como un insumo necesario para leer los tiempos que vivimos.
Magdiel Sánchez Quiroz, entrevistador: Tomando como punto de partida la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada por Donald Trump, en diciembre de 2025 ¿Cómo interpretas esa nueva estrategia? A pesar de que para los días de la publicación poco se hablaba de Imperialismo, ¿podemos hablar de una nueva forma de despliegue de este?
Ana Esther Ceceña Martorella (AECM): La Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de 2025, como todas las previas, es la hoja de ruta que orienta la política exterior de Estados Unidos. Responde tanto a las condiciones precisas en que se encuentra, a sus desafíos y riesgos, como a sus apuestas, a sus pretensiones y a los senderos por los que pretende lograr sus objetivos.
El liderazgo estadounidense en el campo de la producción está siendo socavado por China; en el campo militar se enfrenta con avances tecnológicos y capacidad de maniobra de Rusia, China y hasta Irán que lo ponen en problemas; y en el terreno cultural, donde se enraiza la hegemonía, el cuestionamiento a la visión del mundo y al modo de organización social con el que ha conducido al planeta han producido fracturas que rebasaron ya el punto de no retorno.
Esta idea de Trump, de hacer América Grande de Nuevo (Make America Great Again), es una respuesta a todos estos problemas. Recuperar el motor económico y la capacidad de autosustentación es clave para no perder la primacía y esto pretenden lograrlo, a partir de un giro en la política de relacionamiento con el resto del mundo, a través de la fuerza: peace through strenght, como lo dice la ESN.
Las evidencias están en la forma que, a partir de ese momento, se empezaron a ejecutar las intervenciones en todas partes del mundo. No quiere decir que antes no las hubiera, pero a partir del diseño de esta estrategia, la intervención ha sido explícita, directa y abusiva, lo mismo con los considerados enemigos como con los amigos, particularmente los europeos.
Uno puede, a partir de esto, analizar todo lo que se ha hecho en Asia Central, particularmente la agresión contra Irán y, al mismo tiempo, el relanzamiento de la ofensiva contra América Latina.
El trazo de reconquista de América Latina está clarísimo en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025. La toma de Venezuela, la asfixia de Cuba, el acoso contra algunos gobiernos como Colombia y México, la intervención en procesos electorales de varios países para ir reforzando la pauta Milei, la activación de iniciativas abiertamente fascistas como las que dibuja el Honduras Gate. Los pasos que se han ido dando son de una agresividad que en poco tiempo ha roto los límites y las formas anteriores.
Por ejemplo, la relación con México siempre había sido abusiva, pero mantenía ciertas reglas, ciertas normas diplomáticas de relacionamiento, sin ir más allá. A partir del momento en que se lanza esta doctrina, se caracteriza a México como narcoestado, se insiste en su incapacidad, por debilidad o complacencia, para controlar al crimen organizado. Y aún más. Se tipifica a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas que, como están en el marco de un narcoestado, o un estado fallido, requieren un ajuste de cuentas desde la justicia de Estados Unidos y con la intervención de sus cuerpos de seguridad. Con este discurso se va creando la justificación para una intervención saneadora.
No son solamente amenazas, retórica para presionar, sino actos de injerencia y guerra. Han hecho ya algunos movimientos que incluso el gobierno mexicano ha justificado como parte de los acuerdos para capacitación de las fuerzas armadas. Actualmente tenemos SEALS armados y desplegados dentro del país (los SEALS son Equipos Tierra, Mar y Aire de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, por sus siglas en inglés). Eso no está permitido por la Constitución. El último evento de los agentes de la CIA participando en operativos en el norte del país es otra muestra. Entonces, esto es un cambio dentro de la estrategia de Estados Unidos para el continente.
Los nuevos ataques contra Cuba son parte de ese cambio de estrategia. Con todo y que el bloqueo lleva tanto tiempo, es decir no es nueva la política de asedio, hay un cambio en su intensidad. Ahora buscan someter a Cuba a la asfixia total. Cortarle toda posibilidad de suministros para hacer el sitio final y poder intervenir cuando el desgaste haya sido tanto que no haya fuerzas para resistir.
Pero si en América están tratando de volver a armar el rompecabezas, el desafío actual es tan grande que no pueden descuidar otros territorios. Se trata de una estrategia de recuperación y reforzamiento de su poder en el mundo que se expresa mediante una actitud realmente imperialista. En todos los casos intentan imponer condiciones y reglas, sancionan, prohíben y determinan cómo debe ser el futuro de los pueblos. Esto podemos observarlo también en casos como el de Nigeria. Súbitamente la bombardean, porque se les ocurre que tienen que controlar un poco más los recursos y el gobierno de ese país.
La manera como han entrado a Irán, que es tremenda por el grado de destrucción provocado, es parte de este cambio de dinámica que marca la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025.
Hay un elemento que es muy importante, aunque no está tratado con amplitud en el documento, pero que en realidad es el centro de atención principal: China. No puede estar de manera tan explícita porque se arriesgan, por lo menos, a una respuesta en el mismo tono o nivel. Sin embargo, la invasión de Irán no sólo es por el interés de tomar ese país, sino también porque Irán es el proveedor principal de petróleo de China, entre otras razones. Estados Unidos intenta cancelar los oleoductos que van por tierra de Irán hacia China, a la vez que cortar las rutas marítimas a través de las cuáles se mueve ese petróleo.
Para confrontar realmente a China hay que rodearla. Hay muchos movimientos de Estados Unidos para ese fin. A pesar de que la guerra está en territorio iraní, libanés o palestino, todo apunta también a un cercamiento de China.
Eso explica el trabajo que han estado haciendo en la cadena de islas que constituyen la salida de China hacia el Pacífico: Japón, Taiwán y Filipinas. Teniendo en cuenta que siete de los puertos más importantes del mundo en volumen y valor de transacciones se encuentran en las costas chinas, la presencia y el control de la llamada primera cadena de islas es fundamental. De ahí, entre otros, la discusión sobre Taiwán.
Hay una serie de movimientos que no estamos viendo muy claramente por el horror y escándalo de lo que acontece contra Palestina, Irán y Líbano. Entonces, toda la atención se va para allá, pero en realidad no es solamente allí donde está ocurriendo la guerra, sino en las otras formas en que se está asediando a China, se está armando a Ucrania o se está interviniendo en África y América Latina.
Estados Unidos trata de controlar todo aquello que es fundamental y que define los equilibrios de poder. En esa lista se encuentran el petróleo, el gas y los minerales estratégicos, pero también los puntos de estrangulamiento del mercado mundial (los famosos Chokepoints). Si logra el control de los corredores de paso, de las estrechas gargantas a través de las cuales se mueve el comercio mundial, logra el control del comercio en su conjunto.
Sus despliegues militares buscan el control del estrecho de Ormús, evidentemente, pero también del estrecho de Bab el-Mandeb en la parte que le corresponde a Yemén, porque allí se abre el camino hacia el Mar Rojo y hacia el canal de Suez. También buscan asegurar mayormente el estrecho de Malaca porque por allí transita el 30% del comercio mundial. No es sólo petróleo, son todas las mercancías. Teniendo en cuenta la ubicación de los principales puertos (nueve en Asia y sólo uno en Europa), se entiende que la mayor cantidad de mercancías que se mueven por el mundo, los famosos contenedores que transitan por todos lados, en una enorme mayoría transitan por el estrecho de Malaca o a través de la primera cadena de islas. Son los nodos estratégicos de control del mercado mundial.
Estados Unidos necesita garantizar el acceso a los recursos estratégicos de los que es deficitario y, a la vez, tratar de impedir que sus competidores lo tengan. Con múltiples guerras, han intentado no sólo acceder sino controlar los yacimientos de petróleo y gas, sobre todo, y también de los minerales de la zona del Medio Oriente y de Asia Central. No obstante, estos siguen siendo territorios y recursos en disputa. Es allí donde los energéticos y minerales de otras regiones cobran una importancia creciente. Para hacer la guerra en Asia se necesitan grandes cantidades de petróleo que pueden obtenerse de América Latina, donde se encuentra el país con la mayor cantidad de petróleo del mundo: Venezuela. Reforzar el control sobre América Latina permite compensar las insuficiencias que tienen para combatir en otras partes del mundo.
De aquí que el petróleo de Venezuela sea una pieza clave. Y de otra manera lo es el control del Gran Caribe, cinturón de América como lo llamara Neruda, que permite el paso entre los dos grandes océanos del mundo: Atlántico y Pacífico. El canal de Panamá, con todas sus insuficiencias, es también un punto de control del mercado mundial.
Hay una alternativa en el Ártico, pero esa alternativa no es para Estados Unidos todavía. Esa alternativa la están usando Rusia y China y la controla Rusia. Entonces, controlar el Gran Caribe les permite manejar los pasos entre el Pacífico y el Atlántico a través de Panamá.
MSQ: Has explicado ya parte de las motivaciones de la nueva ofensiva, pero cómo podría interpretarse ese recrudecimiento de las agresiones, en un momento político en el que podríamos decir que Estados Unidos no necesitaba eso. Es decir, no estamos viviendo el momento de florecimiento de gobiernos producto de luchas antineoliberales, ni los años más fuertes de Venezuela. El estado político de la región estaba ya bastante inclinado hacia Estados Unidos ¿Cómo se puede explicar ese recrudecimiento general de hostilidades contra gobiernos que, con una relativa independencia, seguían los dictados estratégicos de Estados Unidos?
AECM: Una de las preocupaciones fuertes que tiene Estados Unidos en América Latina lo constituye el avance de las inversiones, intereses y relaciones con China. El puerto de Chancay, en Perú, los tiene muy preocupados. Ya están instalando una base militar cerca, porque ese puerto es muy importante para el comercio entre Asia Pacífico y América. Entonces, así como ese, que es un ejemplo, China ha estado entrando con muchas inversiones en América Latina.
Un caso clave es Brasil, que es el gigante de América. En primer lugar, porque Brasil está en los BRICS y ha creado una serie de articulaciones, compromisos, intercambios y relaciones de comercio con la región asiática a través de los BRICS. En segundo lugar, porque la potencia brasileña en términos de recursos y territorio es importantísima y, aunque hay muchísimos intereses brasileños ligados con los estadounidenses, también hay una vertiente que busca relacionarse con China y otros países asiáticos.
Por otra parte, a Estados Unidos le preocupa mucho que México avance hacia una mayor apertura de inversiones chinas que, además, pueden invadir su propio mercado a través de la frontera.
El proyecto del Corredor Transístmico que se construye en México -que ha sido muy mal realizado y no ha tenido la repercusión que se pretendía- buscaba convertirse en un canal de paso complementario al de Panamá, si no es que alternativo, dentro del área de América del Norte. Dentro de ese Gran Caribe que controla Estados Unidos. Cuando se empezó con la planificación de ese corredor, empresarios chinos se acercaron, porque son muy buenos en la construcción de infraestructuras, de puertos y tienen una amplia variedad de alternativas para la construcción de grandes proyectos. Entonces China entró. Hubo un momento en que una empresa china estaba a cargo de la construcción de infraestructura, de vías y vagones, hasta que le cerraron el paso. A Estados Unidos le preocupa mucho tener que compartir con China el control de los corredores, como se vio también en Panamá.
Y estas nuevas disputas ocurren en el momento en que Estados Unidos empieza a mostrar signos de vulnerabilidad muy grandes. Incluso, y por esa misma razón, este afán se muestra desesperado, avorazado.
Estados Unidos no está muy fuerte. No tiene una buena base de producción manufacturera internamente. Con la guerra en Medio Oriente se ha hecho evidente su debilidad incluso en el terreno militar, en el que supuestamente eran invencibles y nadie les podía hacer competencia. Frente a la guerra contra Irán resulta que no tienen suficiente equipo. Tienen escasez relativa de armamento, por lo que han tenido que recoger armas que tenían distribuidas en otros países del mundo. La producción de su armamento es costosa y tardada. El tipo de armamento que ellos han puesto en movimiento es impresionante y aparatoso, pero justamente no tiene ductilidad. Son equipos muy complicados de reproducir, incluso de mover y se están enfrentando a ejércitos más pequeños, movibles, dúctiles, con armamento más ligero y aparentemente más efectivo. Están en una situación no tan fácil.
Súmense todos los problemas que tienen en el terreno económico, en el terreno financiero, la deuda enorme que tiene el Estado norteamericano y la descomposición de su sociedad. Tienen un aumento de homeless permanente. Vas a cualquier ciudad de Estados Unidos y la gente está viviendo en la calle. Yo he visto gente blanca viviendo en las calles del centro de Los Ángeles. En otros momentos sólo se veían latinos y afrodescendientes empobrecidos, gente que es considerada como relativamente marginal, pero hoy se ve a población blanca que es, supuestamente, para quienes está destinado el bienestar y la política de ese país. También hay una descomposición interna que no se reduce a la confrontación de grupos supremacistas contra las “minorías”. Ocurren también las agresiones masivas del ICE contra los migrantes. Por su parte, están resurgiendo los Black Panthers y hay organizaciones civiles que se refuerzan en torno al apoyo y protección de migrantes o comunidades de las llamadas minorías. Hay un mosaico social interno muy complicado, que no se avizora fácil de recomponer, al punto que la militarización que está promoviendo Estados Unidos, eje vertebral dentro de la de la Estrategia de Seguridad Nacional, es una militarización que va tanto hacia el resto del mundo como hacia dentro del país.
Hay una situación de fragilidad relativa que hace que los riesgos se multipliquen. Eso agudiza las tensiones no solamente dentro de Estados Unidos sino con respecto al resto del mundo, que es donde ellos siempre han ido a resolver sus problemas.
En este conflicto somos los países de América los que de algún modo tenemos que compensar la amenaza que representa China para Estados Unidos. Vale insistir que, frente a Estados Unidos China está muy fuerte y está actuando de manera muy inteligente. No se presta a las iniciativas de guerra. No se enloda con esa dinámica y, muy pacientemente, observa cómo Estados Unidos se va fracturando.
Así, estaríamos presenciando, a pesar de toda esta ofensiva estadounidense que se ve tan poderosa, un momento de declive del imperialismo. Es muy apresurado pensar que se trata de una fase final del imperialismo norteamericano. No nos debemos apresurar. Se está resquebrajando la hegemonía, no necesariamente el imperialismo. Mientras Estados Unidos tenga fuerza para mantener su actitud imperial, la va a mantener y la va a profundizar.
Si leemos lo que está pasando con América Latina vemos que están profundizando su dominio, están apretando tornillos. A pesar de que uno podría suponer que, ante tantos problemas internos, ellos deberían de aflojar, resulta que justamente quieren hacerle frente a sus problemas internos y a sus problemas de confrontación con el resto del mundo, a partir de un recrudecimiento de la sujeción latinoamericana, del continente entero.
El hecho de que América sea una gran isla es una desventaja muy grande para nosotros. Porque Estados Unidos piensa que la gran isla les pertenece. Ellos son la gran potencia, el gran motor de esta isla y la quieren mantener así. Y una isla es también una especie de fortaleza. No quieren perder ese carácter de fortaleza que tiene América, de manera que van a apretar muy fuerte. Su afán imperialista no va a disminuir, pero su posición hegemónica se está cuarteando.
Esa posición hegemónica implicaba que todo el mundo se debía mover en torno a su planteamiento político y debía disciplinarse frente a su fortaleza. Ya no está pasando eso. Cuando lo vemos frente a China o Rusia, evidentemente no está pasando eso, tampoco con Irán. Irán no tiene la fuerza que tienen China o Rusia, pero tiene la suya propia, que es diferente, que tiene otras características, pero que ha resultado muy efectiva.
Podríamos recurrir a la frase popular “perro que ladra, no muerde”, para decir que Estados Unidos es un perro que ladra demasiado fuerte, pero no tiene condiciones suficientes para morder. Y entonces, lo que está haciendo en el caso de Irán ya es tratar de encontrar un modo de justificar su salida.
Trump todo el tiempo dice que van a suspender los ataques porque ellos (los iraníes) están hechos un lío internamente. Entonces “les vamos a dar tiempo para que se arreglen”. En la guerra nunca sucede eso. Están tratando de encontrar justificaciones no tan vergonzosas para su retirada de Irán, o por lo menos, para una intervención no tan fuerte como la que tuvieron en un inicio.
Calcularon mal en Irán y están calculando mal en muchas regiones y aspectos. Por ejemplo, calculan mal la fuerza militar que tienen Rusia y China. Principalmente Rusia, que tiene misiles hipersónicos, mientras Estados Unidos tiene misiles subsónicos. No hay comparación con lo que puede hacer un arma de uno y del otro. Las características de una fuerza militar tan acostumbrada a ganar les hace daño, porque calculan mal y no están innovando en ese terreno como les ocurrió en el pasado en el terreno manufacturero.
Ahora están tratando de recuperarse a través de la inteligencia artificial, pero es una carrera que no necesariamente tienen ganada. Esto que se habla tanto de la multipolaridad es una realidad. Hay potencias emergentes, o que ya han emergido, a las que no pueden someter con relaciones imperialistas de subordinación, sino que se ven forzados a establecer relaciones en términos de pares. Y esto evidentemente daña su posición.
MSQ: En este resquebrajamiento que mencionaste, has hablado de Irán, de China, de Rusia, como algunos de los ejemplos de esa multipolaridad emergente y mencionabas en un cierto sentido a Brasil, como ese intento de salirse del dominio norteamericano en América. Sin embargo, como hablábamos antes, pareciera que en América Latina no se está quebrando su dominio, sino que, en tanto isla, se está recrudeciendo o, en todo caso, a nivel regional su resquebrajamiento ocurre desde el interior mismo del imperio por esas contradicciones que has mencionando ¿es así?
AECM: América Latina tiene con Estados Unidos una relación histórica de subordinación, de dependencia. Sin embargo, ahora hay algunos elementos de cambio.
EU mantiene relaciones de subordinación con la mayor parte de América Latina. La muestra es la iniciativa del Escudo de las Américas, con la que buscan crear articulaciones bajo su liderazgo. Una buena cantidad de países de América Latina se adhirió, principalmente los gobiernos a los que EU ayudó a triunfar. Ellos no los pusieron, no es la época de los golpes de Estado de las décadas previas, pero los indujeron. Ahora no han impuesto gobiernos a través de golpes militares, sino a través de golpes mediáticos, cognitivos, de la manipulación de redes, de ideologías a través de la actuación de las iglesias. Las iglesias son una herramienta de penetración, de control y manipulación tremenda. Son sumamente efectivas y antes no se percibía así. Hay cantidad de elementos que documentan esto. Por ejemplo, el caso Bolsonaro en Brasil fue potenciado por las iglesias, y éstas siguen haciendo todo tipo de trabajos políticos en América Latina y han logrado crear nuevos equilibrios dentro de la sociedad.
Por otro lado, hay un interés económico de las burguesías que está cambiando. Las burguesías latinoamericanas están hechas a medida de Estados Unidos, pero ahora ven la oportunidad de trabajar con China, con los BRICS. Empiezan a soltar un poco las riendas, porque ven que los grandes negocios no vienen de Estados Unidos, o al menos no solamente de Estados Unidos. Entonces, hay movimientos que van en contra de la sumisión absoluta.
No estoy muy segura sobre qué ocurrirá en América Latina, pero el avance que dieron en Venezuela es un golpe muy fuerte. Venezuela era un punto central, no solamente por sus amplias riquezas, principalmente el petróleo, sino porque era un eje de articulación alternativa. Lo fue claramente mientras estuvo el presidente Hugo Chávez. América Latina fue otra cuando estaba Chávez lanzando iniciativas de articulación que, incluso, no eran sólo de gobiernos, incluían a los movimientos sociales.
Ese nivel de articulación ya no ocurría en tiempos más recientes, pero Venezuela seguía siendo un punto de confluencia, un punto de encuentro. Con los últimos sucesos, EU golpeó no solamente a Venezuela, golpeó a toda esa alternativa de articulación. Impactó, por ejemplo, a Petrocaribe, que con Chávez fue una cosa fantástica, porque toda esa geografía interesante del Caribe está llena de islitas muy pequeñitas que juntas marcan todo un escudo de protección para la entrada de los extraños en el Gran Caribe. Muchas de esas islas estaban articulándose en Petrocaribe de manera muy interesante. Eso ya no está ocurriendo. Estados Unidos, poco a poco, fue recuperando terreno, sobre todo después de la muerte de Chávez. Pero faltaba darle el golpe a Caracas, a Venezuela, al territorio venezolano directamente. Eso ya lo logró. Ya lo logró por más que haya resistencia. Estados Unidos logró disciplinar a ese país. Logró cambiar la ley de hidrocarburos y la ley de minería.
Hoy la situación de Venezuela es otra. Y eso hace también que la situación de América Latina sea otra, que Cuba haya quedado mucho más expuesta y que Brasil esté en la disyuntiva entre ir hacia la búsqueda de otro tipo de articulaciones y otro tipo de posibilidades –incluso para la burguesía brasileña con los BRICS – o volver a caer dentro del control y la disciplina de Estados Unidos.
Vienen pronto las elecciones en Brasil y esas elecciones van a ser muy importantes. El regreso del bolsonarismo o de las derechas brasileñas, no está tan lejos. Si se mantiene Lula, hay posibilidades de que se profundice la idea de salirse del control de EU, o al menos, de tener un margen de maniobra un poquito mayor. Pero no hay nada seguro, no hay nada que sea definitivo en ese terreno. Tampoco con México, que es el otro país que está marcando alguna diferencia con respecto al resto de América Latina.
MSQ: Para ir cerrando y en contrapunto ¿Existe alguna esperanza de que América Latina pueda frenar a EU? ¿Dónde anida esa esperanza?
AECM: Claro, siempre falta eso.
Cuba es un faro. A pesar de que está relativamente asfixiada Cuba sigue siendo un faro. Hoy, buena parte de los movimientos sociales en América Latina están preocupados por Cuba y se organizan para apoyarla. Al organizar el apoyo a Cuba, se organizan también como colectividades. Eso es algo muy importante, porque es algo que fue muy destruido durante todo el periodo anterior.
Creo que la defensa de Cuba es uno de los puntos clave para mantener la esperanza en América Latina. Si Cuba cae, caemos todos. Cuba tiene que ser defendida por todos.
Ya no está Venezuela allí para apoyar a Cuba. De algún modo la gente tenía claro que, antes Cuba y Venezuela eran una mancuerna que permitía estar dando la batalla. Hoy tenemos que centrarnos en Cuba. Cuba no puede caer.
Hago una digresión para ahondar en los problemas. Hay algo más que no mencioné y que generalmente no se menciona, a pesar de ser tan importante: el papel del crimen organizado en América Latina. El crimen organizado opera como herramienta de disciplinamiento (junto a las nuevas iglesias pentecostales y evangélicas), de desarticulación social, de implantación de la violencia, de la impunidad, de cancelación de las reglas democráticas del juego. El crimen organizado está apoderándose de territorios y es curioso, porque se apodera de territorios donde luego deja que las empresas norteamericanas se instalen plenamente.
Entonces, ése es también un elemento en el que tenemos que poner una atención mayor. No pensarlo como una anomalía, sino como parte de la estrategia de redisciplinamiento social. Ese disciplinamiento es cada día más difícil, porque diariamente la gente es más excluida y se va concentrando tanto la riqueza y el poder que todos estamos quedando fuera. Entonces el disciplinamiento se vuelve sumamente complicado y uno de los canales para conseguirlo es fortalecer al crimen organizado. Allí donde ocurre cualquier levantamiento o protesta, irrumpe el crimen organizado y ataca a los rebeldes.
¿Qué hacemos frente a eso en lugares como México, donde tenemos ya larga experiencia, batallando con estos agentes? En Colombia, que también tienen mucho tiempo batallando, las cosas han cambiado. Colombia era el emblema de la violencia, de la impunidad y de las mayores atrocidades. Y, sin embargo, ahora allí existe un Congreso de los Pueblos organizándose y movilizándose. Ves marchas campesinas que logran instalar mesas de diálogo con el gobierno. Hay una movilización muy grande de la población afrodescendiente, organizadísima y peleando, en sus territorios específicos.
En México también se logra ver gente que se organiza para pelear contra un proyecto de saqueo del territorio, o contra una obra que le quita el agua o se la contamina. Ocurre todo el tiempo. No siempre ganan. No siempre son tan visibles, pero siempre están allí. Siempre está la fuerza de la comunidad, del colectivo. Eso es lo que tenemos que recuperar. Allí está nuestra posibilidad de defensa.
Sin embargo, otra vez ahondando en los problemas, hoy tenemos una amenaza intangible, la inteligencia artificial. La inteligencia artificial está penetrando en nuestras cabezas de muchas maneras distintas, alejándonos de la posibilidad de construir y fortalecer nuestros colectivos. Tenemos que aprender a luchar contra eso también desde lo colectivo, apropiándonos de nuestros datos. La base de la inteligencia artificial son los datos. Nosotros somos datos. Entonces, nosotros no debemos entregarnos al crimen organizado, ni a las iglesias manipuladoras, ni a la inteligencia artificial. Tenemos que enfrentarles en todas las vertientes.
Una manera de enfrentar todo esto consiste en no creer lo que están diciendo de Irán, no creer lo que están diciendo de Cuba, no creer lo que están diciendo de Gaza. Averiguar nosotros mismos lo que realmente ocurre. Apoyar a los palestinos, a los libaneses atacados por Israel, apoyar al pueblo de Irán contra la agresión de EU e Israel. Tenemos que tener esa claridad. Tenemos que saber escuchar a los otros.
En estos últimos episodios de guerra ha ocurrido algo sumamente interesante, pese a la destrucción, hemos logrado ir al encuentro de las voces de los pueblos que resisten. Hemos encontrado las voces del pueblo iraní, del pueblo palestino. Y bueno, siempre con la voz del pueblo cubano, que es mucho más cercano a nosotros y siempre la hemos tenido. Hoy también alcanzamos a escuchar otras voces de otros territorios, como los de África, que también están enfrentando la guerra. Ahora tenemos contactos con gente de todos lados y nos estamos dando cuenta de que todos estamos peleando contra lo mismo y probablemente por lo mismo.
Es muy difícil decir qué y cómo hacer frente a todo lo que acontece, pero otra de las apuestas que podemos tener es la de estrechar vínculos con las organizaciones que hay dentro de Estados Unidos y que están peleando por cosas similares a las nuestras. Personas con quienes nunca nos hemos relacionado mucho, porque siempre los entendemos como gringos, y no nos gustan. Pero hay cantidad de gente ahí peleando, organizándose y también son agredidos por los mismos que nos agreden a nosotros.
La esperanza… es lo que más difícil me resulta de explicar…
MSQ: Claro, cada vez que resaltabas algo esperanzador, al mismo tiempo ibas ahondado en los problemas y en las formas de dominación.
AECM: Es que no hay manera de levantar la esperanza si no logramos darnos cuenta de la realidad. Mientras más ocultemos la realidad, mientras menos queramos enterarnos de qué tan agresivo y peligroso es lo que estamos enfrentando, menos podemos sostener la esperanza.
Tomado de Blog América

