El magisterio de Fidel en la política exterior de la Revolución Cubana
Fidel y la Política Exterior de la Revolución Cubana en I Coloquio Internacional “Fidel: Legado y Futuro”
Por Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano-Cuba.
La Habana, 11 de agosto de 2026.- La conferencia magistral “El magisterio de Fidel en la política exterior de la Revolución Cubana” fue expuesta por el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández De Cossío, en la segunda jornada del I Coloquio Internacional “Fidel: Legado y Futuro” que se celebra en el Palacio de las Convenciones hasta el próximo 13 de agosto.
El viceministro cubano en su ponencia magistral explicó que Fidel, no escribió un libro de texto o material didáctico para la política exterior cubana, sin embargo, “su magisterio, como en casi todas las actividades en las que se involucró, se desarrolló en el fragor de la lucha cotidiana, al frente de un país en Revolución, de un pueblo que alcanzaba con el triunfo revolucionario -por primera vez- la independencia”.
La conferencia expuesta por De Cossío, resumió episodios y asuntos trascendentales de la política exterior de Cuba, demostró las enseñanzas cardinales del pensamiento de Fidel que orientan con claridad la actuación digna de la isla en el escenario internacional.

Destacó como ejemplo, la memorable carta de despedida del Che a Fidel, donde expresa: “sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de las crisis del Caribe, pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días”.
“Uno puede preguntarse, a qué específicamente se refería el guerrillero heroico al singularizar ese momento en particular para resaltar las incuestionables cualidades de Fidel como revolucionario, líder y estadista”. Reflexionó Fernández De Cossío.
“Se comprende el significado de aquella crisis, que comúnmente llamamos Crisis de Octubre. El peligro de conflagración mundial, la firmeza valiente y decidida con que la dirección de la Revolución asumió junto al pueblo, aquella amenaza.
“Se conocía además el desenlace y cómo se llegó a él sin tomar en cuenta debida y justamente las consideraciones de Cuba, que era el país bajo amenaza y bajo agresión desde antes de que la crisis se desatara”, argumentó el diplomático cubano.
De Cossío -siguiendo la lógica de la carta del Che- resaltó los aspectos de las contradicciones políticas y diplomáticas del suceso que permiten valorar la estatura revolucionaria, patriótica, de intelectual y como estadista del entonces muy joven líder de la Revolución Cubana, que explican la admiración de Guevara en su carta.
El viceministro recordó que, “habiendo llegado al mayor peligro durante la crisis, se concibió un acuerdo entre la URSS y EE. UU en el que Cuba no participó y según el cual se retirarían de Cuba los cohetes soviéticos más otros compromisos”.
“Ese acuerdo entrañaba además la inspección de la retirada”, y explicó que con ese motivo viajó a Cuba el secretario general de la ONU de aquel entonces, U Thant, “con el fin de ayudar a la implementación de lo acordado entre las dos superpotencias con el aval de las Naciones Unidas”.

El diálogo entre Fidel y el secretario general de la ONU legó a los cubanos la lógica del Comandante en Jefe en la política exterior de Cuba y quedó marcada con su postura el actuar digno de la diplomacia revolucionaria.
De aquel memorable diálogo, fuente magistral en la carrera de los diplomáticos cubanos, el viceministro cubano resumió:
Fidel: “¿Qué derecho tiene Estados Unidos para pedir eso, quiero decir, si eso se basa en un derecho real, o si es una exigencia por la fuerza, o es una posición de fuerza?”.
U Thant: “Este es mi punto de vista, no es un derecho, una cosa como esta solo puede hacerse con la aprobación y aceptación del gobierno cubano”.
Fidel: “Precisamente nosotros no comprendemos por qué se nos pide eso. Porque nosotros no hemos violado ningún derecho, no hemos llevado a cabo agresión absolutamente contra nadie, todos nuestros actos han estado basados en el derecho internacional. En cambio, nosotros hemos sido víctimas. En primer lugar, de un bloqueo, que es un acto ilegal. En segundo lugar, la pretensión de determinar desde otro país qué tenemos derecho de hacer o no hacer dentro de nuestras fronteras. Cuba es un país soberano, ni más ni menos que cualquier otro Estado miembro de las Naciones Unidas, y con todos los atributos que les son inherentes a cualquiera de esos estados.
“Nosotros podemos aceptar cualquier cosa que se ajuste a derecho, que no implique una merma a nuestra condición de Estado Soberano. Entiendo que esto de inspección es un intento más de humillar a nuestro país. Esta demanda de inspección es para convalidar la pretensión de violar el derecho nuestro a actuar dentro de nuestras fronteras con entera libertad, a decidir lo que podemos o no podemos hacer.
“Nosotros podemos negociar con toda la seriedad y con toda honradez, no seríamos honrados si aceptáramos negociar un derecho soberano, por esos derechos estamos dispuestos a pagar el precio que sea necesario”
Ésta conversación -explicó De Cossío- se prolongó con argumentos de una parte y de otra, entre los que enfatizó el Comandante en Jefe a la declaración que -como parte del acuerdo- supuestamente emitiría los EE.UU de que no invadiría a Cuba.
Ante lo cual Fidel precisó que “ese país no tenía ningún derecho de agredir al nuestro y que no se podía negociar con EE.UU la promesa de no cometer un delito”. Al día siguiente hubo una nueva reunión.
En esta segunda reunión, -describe el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba-, U Thant se refirió a una carta del líder soviético Khrushchev al presidente Kennedy, donde el primero decía que aceptaba la verificación del desmantelamiento por observadores de Naciones Unidas y U Thant quería conocer la opinión del gobierno cubano sobre esa carta.
Fidel responde: “Entendemos que cuando el gobierno soviético decidió desmantelar y habló de verificación, se refirió a un tipo de inspección fuera del territorio nacional de Cuba, por cuanto el primer ministro de la Unión Soviética no podía hablar de verificación en territorio cubano, pues es una atribución que no le corresponde más que al gobierno revolucionario cubano”.
Explicó De Cossío que fueron posiciones defendidas con el profundo convencimiento de que la razón estaba de parte de Cuba, pero comprendiendo también, y asumiendo el riesgo de que podían descarrilarse los acuerdos entre Kennedy y Khrushchev para poner fin a la crisis.
Esta historia ilustra varios de los pilares que, bajo el liderazgo extraordinario de Fidel, se convirtió en piedra angular de la política exterior de Cuba.
La defensa de los derechos soberanos de la nación, sin espacio a la más mínima confusión ni renuncia de los principios ante peligros extraordinarios, y aún ante la voluntad -como en aquel momento- de dos superpotencias nucleares de la época y el papel de emisario del Secretario General de las Naciones Unidas.








Otros aspectos fundamentales que Fidel sembró en la política exterior cubana fueron “no negociar con el adversario, ni con cualquier gobierno, los compromisos solidarios e internacionalistas de Cuba”. La no injerencia de ninguna potencia extranjera en los asuntos internos de la nación, ni la intromisión en las relaciones bilaterales de Cuba con otros países del mundo.
Fidel nos inculcó en la práctica, con su conducción, la solidaridad y el internacionalismo, la denuncia al orden económico internacional, los conflictos y las inmensas contradicciones propiciadas por el mundo desarrollado. Así como, denunció “las amenazas más acuciantes para la conservación de la vida, del planeta, y en especial, de los seres humanos”.
El viceministro destacó la entrega de Fidel en la liberación del continente africano del apartheid, acción internacionalista que trasciende las relaciones históricas de Cuba con los pueblos de África, la fidelidad con los compromisos internacionales y de la región, expandiendo la cooperación internacional y la solidaridad por todo el planeta.
“Las enseñanzas en temas internacionales que nos dejó un líder revolucionario, cuya ambición era defender el derecho incuestionable de su país, a disfrutar de la plena y absolutamente plena independencia, y junto al bravo pueblo cubano tratar de llevar la justicia a todos los rincones del mundo”. Concluyó en su conferencia magistral el viceministro cubano, Carlos Fernández De Cossío.

Presidieron el panel Fidel y la Política Exterior de la Revolución Cubana el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla; Roberto Morales Ojeda, Miembro del Buró Político y Secretario de Organización; Salvador Valdés Mesa, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Josefina Vidal, viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba; funcionarios del CCPCC y de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Fotos: Yaimi Ravelo.

