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“Pensar con Fidel la comunicación”

I Coloquio Internacional «Fidel: Legado y Futuro»

Por Syara S. Massip / Fotos: Victor Villalba / Resumen Latinoamericano Cuba.

El foro «Fidel, la Revolución y una comunicación para pensar», organizado por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), sesionó en la tarde de este martes 11 de agosto en la sala 5 del Palacio de Convenciones de La Habana, como parte del I Coloquio Internacional Fidel, legado y futuro, dedicado al Centenario de Fidel Castro Ruz.

La mesa, que reunió a panelistas nacionales e internacionales, fue moderada por Katiuska Blanco, periodista y directora de la Cátedra Fidel Castro Ruz del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, con una amplia trayectoria en la comunicación política y en el estudio del pensamiento del líder histórico cubano.

El debate contó con las intervenciones de Néstor Kohan, académico argentino, filósofo e investigador, con una vasta obra dedicada al pensamiento marxista y latinoamericanista; Manolo de los Santos, luchador social estadounidense y activista comunitario, vinculado a movimientos populares en Nueva York y a la solidaridad con Cuba; Luis Emilio Aybar, director del Centro de Investigación Cultural Juan Marinello, intelectual y ensayista cubano, con una destacada labor en el pensamiento crítico y los estudios culturales; Ernesto Teuma, director de la cátedra de Filosofía y Teoría Política en la Universidad de las Artes de Cuba, joven académico y profesor, con una formación en relaciones internacionales y un enfoque renovador sobre la obra de Fidel; y Randy Alonso, director de la multiplataforma Ideas Multimedios y reconocido periodista con décadas de trabajo en la televisión cubana y en la dirección de espacios como la Mesa Redonda.

El encuentro, que comenzó con la inauguración de una exposición de caricaturas dedicadas a Fidel Castro, una de las actividades paralelas junto a la presentación del libro La artillería pesada , que recoge testimonios de periodistas cubanos, así como del material multimedia Pasión fecunda, una compilación de citas del Comandante sobre su concepto de Revolución, trasformó la sala en un espacio de reflexión profunda sobre la vigencia del pensamiento de Fidel en la comunicación y la política actual.

Manolo de los Santos desde su experiencia como activista en Estados Unidos, afirmó que la lucha por cambiar la realidad de su país es la contribución más efectiva que se puede hacer por Cuba. Recordó el llamado de Fidel a no limitarse a dar discursos, sino a luchar junto a los pueblos y hacer revolución, y celebró que millones de jóvenes en Estados Unidos hoy indagan por el socialismo, en parte gracias al legado de Fidel y a la solidaridad de los cubanos.

Por su parte Luis Emilio Aybar ofreció una intervención crítica que alertó sobre los riesgos de reducir a Fidel a una mera emoción o de adjudicarle exclusivamente las creaciones del pueblo, advirtiendo que ello vacía al líder de su pensamiento y al pueblo de su autoestima. Denunció el uso oportunista de la figura de Fidel para legitimar prácticas y visiones que lo niegan, y llamó a no presentar la ampliación de factores antagónicos al proyecto social como avances propios del socialismo. Aybar reflexionó sobre la igualdad como el principio más defendido por Fidel en la práctica “a contra viento y marea”. Subrayó la necesidad de movilizar al pueblo no solo contra el bloqueo, sino también para combatir las tendencias negativas internas, abriendo espacios a la crítica y al protagonismo popular, pues, afirmó, cuando Fidel veía faltar fuerzas para una transformación, apelaba a la fuerza del pueblo, revitalizando así la movilización y la comunicación revolucionaria. Finalmente, instó a no rendirse ante las circunstancias “En ultima instancia ya el pueblo de Cuba creó su respuesta para las situaciones límites, nuestra disposición a morir es nuestra principal arma. Yo les pido camaradas de otros lares que no dejen a Cuba sola en su actitud de patria o muerte. Me gusta decir que hay dos formas de hacer solidaridad con Cuba, una directa mediante el apoyo material mediático y político, y otra indirecta que es hacer las revoluciones y hacer avanzar los procesos progresistas en sus países. Combinar estas dos formas sería sin dudas la forma fidelista de ayudar a Cuba.”

Por otro lado Ernesto Teuma en su exposición confesó que al nacer en 1995, su interacción con Fidel fue breve, pero que ha descubierto su pensamiento a través de discursos como el del séptimo Congreso del Partido o el de la Universidad de La Habana. Teuma reflexionó sobre el desafío de su generación: qué hacer después de Fidel, en ausencia de su voz y sus órdenes, y propuso que el legado fundamental es la invitación a pensar con libertad y a ser críticos.

Recordó las palabras de Fidel a los pioneros, donde les hablaba con honestidad descarnada sobre la falta de justicia plena y la desigualdad de oportunidades, incluso en la sociedad más progresista, y destacó la radicalidad de su crítica, que lo llevaba a calificarse como el principal opositor de la Revolución. Citó a Fidel pidiendo «soluciones nuevas a problemas viejos y nuevos», y abogó por la crítica como expresión de libertad, enfatizando que Fidel no quería seguidores, sino seres pensantes. Concluyó que la pregunta no es «¿qué querría Fidel?», sino «¿qué podemos hacer nosotros con él?», y que las ideas y los símbolos son las armas que sobreviven a la aniquilación física, por lo que debemos construir el futuro a la altura del reto que nos dejó.

Cerró el panel Randy Alonso calificando a José Martí y a Fidel Castro como los dos más grandes comunicadores políticos de la historia de Cuba. Destacó la amplia cultura del Comandante y su capacidad para leer vorazmente cientos de páginas diarias de noticias y literatura, así como su habilidad para escuchar, una virtud que consideraba tan importante como su oratoria. Alonso recordó cómo Fidel comprendió el valor de todos los medios de comunicación, desde la radio y la prensa escrita en sus inicios, hasta la televisión que llamó «la artillería pesada», y posteriormente internet, entendiendo siempre los medios como agentes de cambio social y herramientas para la batalla política. Relató anécdotas de su trabajo junto a Fidel en la etapa de las Reflexiones, subrayando su minuciosidad como «detallista impertinente» que revisaba sus textos hasta la saciedad. Insistió en que Fidel no solo enseñó a comunicar, sino también a pensar estratégicamente, distinguiendo lo urgente de lo importante, y concluyó que en tiempos de guerra cognitiva y manipulación digital, estudiar a Fidel y procesar sus ideas es una necesidad para seguir contando y corrigiendo la Revolución.

El foro se convirtió en un ejercicio de memoria y de proyección futura de la comunicación cubana y revolucionaria, donde la figura de Fidel Castro emergió no como un monumento estático, sino como un pensamiento vivo, incómodo y radical, que sigue desafiando a las nuevas generaciones y a los comunicadores a ser valientes, críticos y a asumir la Revolución como una obra inacabada que exige, ante todo, la participación consciente y movilizada del pueblo.

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