Por Daniel Guerra.
Malsana intención: desgastar a Cuba desde afuera mientras el país se levanta por dentro

Buenos días. El país amanece en pleno proceso de recuperación tras el octavo apagón general del año, y aquí también hay que empezar por los números:

Hasta esta madrugada, el 18,2 por ciento de los clientes de La Habana ya tiene servicio, y 38 de los 45 hospitales de la capital están energizados.

La Unión Eléctrica confirma que la recuperación avanza de occidente hacia el centro del país, y de ahí seguirá hacia el resto del territorio, incorporando unidades de generación de forma progresiva.

Puertas afuera, la jornada de ayer terminó de confirmar algo que ya veníamos señalando: No fue un viernes cualquiera:

Costa Rica insistiendo en una ruptura diplomática nunca notificada, mientras su canciller encadenaba reuniones en Washington y Miami.

El aparato mediático de la Florida amplificando un expediente de espionaje contra dos ciudadanos cubanos.

El Departamento de Estado formalizando, con ficha técnica incluida, las nuevas sanciones contra el níquel y el complejo militar-industrial cubano bajo la Orden Ejecutiva 14404.

Y un informe de Harvard —del que ya hablamos en segmentos anteriores—prestándole cobertura académica a la misma narrativa, que el canciller Bruno Rodríguez ya desmontó por su falta de rigor.

A esa lista se suma ahora un quinto gesto, más sutil pero igual de calculado:

La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió anoche una alerta de seguridad por el apagón, advirtiendo a sus ciudadanos sobre lo que llama una red eléctrica «cada vez más inestable.»

No es la primera vez. Lo ha hecho en febrero, marzo, mayo, julio y agosto, cada vez que el sistema colapsa.

Convertir un apagón en material de propaganda sobre inestabilidad no es informar a sus connacionales — es aprovechar cada crisis técnica del país para reforzar, una vez más, el relato de un Estado que se desmorona.

Cinco frentes en cuarenta y ocho horas:

Diplomático, judicial, económico, académico y ahora también consular.

Y aun así, esta madrugada, los circuitos siguen recuperándose uno por uno, con o sin alerta desde la embajada de enfrente.

AL CIERRE
La pregunta con la que abrimos el día es la misma de ayer, pero con más fuerza: si el adversario le hace falta activar cinco frentes distintos en dos días para intentar quebrar a un país que ya lleva el 18 por ciento de su capital reconectado, ¿quién está realmente perdiendo esta partida?
Tomado de Razones de Cuba.