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Terroristas confesos y perdonados por Washington

Existen interminables historias de terroristas confesos sobre agresiones, atentados y ataques contra instalaciones civiles cubanas a lo largo de estos 67 años y en el territorio estadounidense han vivido y viven tranquilamente en ese país.

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Desde los primeros días de 1959, un sinnúmero de asesinos, pertenecientes al derrotado ejército del dictador Fulgencio Batista viajaron hacia Estados Unidos donde obtuvieron refugio seguro e inmunidad ante los crímenes cometidos.

Entre ellos aparecían Esteban Ventura Novo, Rolando Masferrer y José Eleuterio Pedraza, por citar algunos que contaban con un enorme historial de represión.

Más tarde, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se encargó de organizar a grupos terroristas para cometer atentados contra Cuba, y de esa forma entrenó y adiestró en manejo de armas y explosivos a numerosos individuos, con el afán de destruir a la revolución.

Otros, aunque no estuvieran directamente relacionados con la CIA, contaban con el beneplácito y la complacencia de las autoridades de ese país que los dejaba actuar y realizar sus fechorías impunemente.

Uno de los casos confesos de trabajar en esas acciones con la CIA es el de Eugenio Rolando Martínez, conocido en Miami como “Musculito” (8 de julio de 1922–30 de enero de 2021). Este individuo fue uno de los cubanoamericanos implicados el 17 de junio de 1972 en el caso Watergate, que le costó la presidencia a Richard Nixon.

Tras cumplir una leve condena por haberse metido en el edificio para robar documentos del Partido Demócrata, Martínez ofreció una entrevista a la Revista Réplica en abril de 1974, que define claramente la idiosincrasia de este tipo de terrorista que disfruta, a pesar de su peligrosidad, de una vida tranquila en Miami, apoyado por las fuerzas ultraderechistas.

Eugenio R. Martínez dijo que se implicó en el Watergate a pedido de su jefe Howard Hunt, quien también fue uno de los máximos responsables en organizar la invasión de Playa Girón. Richard Helm exdirector de la CIA, expresó en una de las audiencias del Senado cuando el caso Watergate, que Martínez pertenecía a esa organización desde 1960.

A continuación partes textuales de la entrevista del terrorista con la revista Réplica.

R- Cuando usted fue llamado a estos trabajos por Howard Hunt, ¿usted creyó que estaba trabajando para la CIA?

ERM- La CIA es una sigla. Es un organismo del Gobierno de este país. En aquel momento, como dijo Helm ante el Comité Senatorial, yo era un Agente de la CIA. Si Hunt me llamó no tenía porqué vacilar en cooperar con él, ese era mi deber.

R- ¿Estos contactos fueron a través de Bernardo Barker?*
ERM- Si. Hunt hablaba con Barker porque ellos tuvieron estrechas relaciones en el caso de Bahía de Cochinos. Además, mis 37 años de amistad con Barker eran para mi más que garantía. Barker en ese tiempo tenía conmigo un negocio de venta de terrenos y casas.

R- Algunas personas aseguran que usted mantuvo estrechas relaciones con la clandestinidad en Cuba. ¿Es cierto?
ERM- Por supuesto. Mi presencia en Estados Unidos no ha tenido otra razón. Cuando vine en 1959 fue por un mandato expreso de organizaciones clandestinas en Cuba, que luchan contra Castro. Los jefes eran Manuel Artime y Rogelio González Corzo.

R- ¿Usted fue muchas veces a Cuba, para qué?
ERM- Yo he sido acusado muchas veces por ese gobierno de haber tomado parte en numerosas operaciones contra ese país. A mi se me acuso de haber realizado muchas operaciones paramilitares y de sacar gente de Cuba.

R- Barker ha dicho públicamente que usted hizo más de 300 viajes clandestinos a Cuba, ¿qué puede decir sobre esto?
ERM- No quiero dar detalles sobre estas operaciones porque sería poner en peligro los métodos que se utilizan y a los “patriotas” que hoy luchan dentro y fuera de Cuba utilizando métodos similares. Mi esperanza es que esta lucha se incremente y que mi experiencia sea útil.

R- Usted ha estado preso en una cárcel norteamericana. ¿Cómo el gobierno lo utiliza y permite, al mismo tiempo, que usted caiga preso?. ¿Qué explicación tiene?
ERM- Yo no he dedicado mi tiempo a enjuiciar a los americanos. Todas mis energías las he dedicado a la lucha activa por la libertad de Cuba. No he tomado parte en la estructuración de política alguna. Pero siento decirle que no tengo explicación para la pregunta.

R- ¿Qué opina sobre la suerte de dos jóvenes cubanos—López y Crespo- a quienes les estalló recientemente aquí en Miami una bomba en las manos?.¿Qué puede decir sobre este método de lucha?
ERM- El terrorismo ha sido usado por todas las organizaciones revolucionarias del mundo, desde hace mucho tiempo. En la propia lucha contra Castro se usó una y muchas veces. Organizaciones enviaban explosivos a Cuba, específicamente el sofisticado C-4. Por regla general los que manejan estos explosivos corren riesgos terribles. Creo que estos jóvenes han sido de los sacrificados y se jugaron la vida. Vamos a ver si esto se entiende claramente por aquellos que tienen que entenderlo. Esto no es un vulgar juego. No es un delito. De acuerdo con la mentalidad de los muchachos, es un acto patriótico y de valor.

Hasta aquí las declaraciones de este connotado terrorista a la citada revista en abril de 1974, y que a pesar de confirmar sus numerosas acciones y ataques contra nuestro país, nunca cayó preso por esos actos, sino por su actuación directa en Watergate.

Existen interminables historias de terroristas confesos sobre agresiones, atentados y ataques contra instalaciones civiles cubanas a lo largo de estos 67 años y en el territorio estadounidense han vivido y viven tranquilamente en ese país.

Nota: Datos obtenidos de la revista Réplica número 186 de abril de 1974.
* Bernard León Barker (La Habana, 17 de marzo de 1917 – Miami, 5 de junio de 2009) fue miembro de la policía secreta de Cuba bajo la dictadura de Fulgencio Batista, y más tarde miembro de la CIA. Estuvo vinculado a la Operación 40 y la invasión de Playa Girón. Participó como uno de los fontaneros o plomeros de la Casa Blanca que se introdujeron en la sede central en Washington del Comité Nacional del Partido Demócrata, en el edificio Watergate, en el año 1972, delito por el que estuvo preso solo 13 meses y por el que el presidente republicano Richard Nixon tuvo que renunciar.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, «Rubio, un mitómano incontrolable», entre otros.

Ilustración de portada: Adán Iglesias Toledo.

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