Internacionales

Rubio García ¿contra los privados?

Por Favio Delfín Roca.

Manteniendo su costumbre, repudiable por donde se le mire, el jefe de exteriores imperial, Marco Antonio Rubio García, emitió nuevas sanciones anti cubanas cuando termina este aciago septiembre del 2026. En la ocasión, concebidas para castigar a su sector privado.

Como novedad, desde el punto de vista comunicacional, por primera vez los bloqueadores establecen sin ambages, que pretenden sancionar a los emprendedores cubanos; como se conoce, los efectos del bloqueo también han afectado a este segmento como a cualquier ciudadano. El cuento que la guerra económica era contra el “régimen” siempre estuvo diluido en falsedades baratas.

Y con el bloqueo naval energético, desde enero del actual año, el daño a los privados cubanos se hizo evidente, cotidiano y hasta cierto punto provocó un proceso de selección darwiniano, es decir, han sobrevivido aquellos con suficientes capacidades de adaptación, según el tipo de actividad, acceso a energías renovables y un largo y singularizado etc.

El proceso contado por capítulos

A mediados del actual 2026, fue noticia que algunas medidas tomadas por el Departamento de Estado, provocaron la salida de inversionistas extranjeros, algunos con muchísimos años de presencia en el país, no por determinada coyuntura, sino eventualmente como consecuencia de las inusuales y draconianas presiones estadounidenses, y en paralelo, debe decirse, la tolerancia de sus gobiernos.

Si, porque los gobiernos de los países de donde proceden estos inversionistas, en el pasado asumieron una postura muy diferente. Por ejemplo, cuando se aprobó la ley Helms-Burton, una norma de descarado alcance extraterritorial, en varios de los países involucrados en inversiones en Cuba, se aprobaron leyes antídoto, y fue notorio que en ningún, o casi ningún caso, se retiraron de la Isla.

Bueno, desde luego se puede entender que el nivel de agresividad inusual desplegado por Trump, contra todas las banderas, provoca actitudes defensivas y bajo la lógica muy capitalista, de “sálvese quien pueda”, casi nadie está dispuesto a supuestamente inmolarse para salvar a terceros.

Sin embargo, de todas formas, las cosas se mueven en varias direcciones. En las últimas horas, Oscar Pérez-Oliva Fraga, titular de Comercio Exterior cubano, explicó públicamente que no se han ido, algunas de las corporaciones mineras más emblemáticas, como la  Sherritt o la Antilles Gold; están en pausa, evaluando las condiciones y el clima de cómo seguir con los negocios en la Isla; especulativamente, puede agregarse otra sutileza: esperando el desmoronamiento del trumpismo, para que las cosas vuelvan a su cauce normal. El propio funcionario aclaró que no existe ningún tipo de negociación con inversionistas estadounidenses, amigos de Trump, o algo que se le parezca.

Y he aquí el primer tropiezo de la estrategia diseñada por Rubio García para que la economía cubana “cambie de dueño”, que vuelva a manos de quienes lo eran hasta 1959. Es obligado reiterar eso porque por una vez se despoja de hojarasca las justificaciones, que aburrida y repetidamente, pronuncia Rubio García con harta frecuencia, lo que queda, lo que está debajo del cascaron es este muy capitalista/imperialista objetivo: que los recursos cambien de dueño, simple, manual de economía política, “primer capítulo”.

Hasta aquí resulta cómodo entender de qué va tanta agresividad, pero entonces, ¿por qué ir contra los empresarios cubanos privados?, hasta donde se conoce, no son propietarios ni han comprado los principales intereses que fueran estadounidenses, como las refinerías, la empresa eléctrica o de telecomunicaciones; tampoco tienen un central azucarero o una gran industria.

Y es en este punto donde entra la cosa nostra mayamera, conducida por descendientes de ex grandes oligarcas cubanos, que salieron corriendo de Cuba al triunfar la Revolución, dado su contubernio descarado con la dictadura batistiana y convencidos que, en pocas horas, regresarían “triunfantes” de la mano de la marinería estadounidense, como había ocurrido siempre.

Hay una circunstancia histórica, que no puede pasarse por alto: la oligarquía cubana, o sacarocracia, por su rol en la industria azucarera, fue pionera en las Américas, en materia de subordinación a los nacientes monopolios norteños, a principios del siglo XX, desde que Cuba salió de su estatus colonial para ser, también pionera, una neo colonia.

De modo que está en sus orígenes la articulación/subordinación de burgueses isleños, con la burguesía monopólica estadounidense, y por ello, en 1959 asumieron el “rostro de origen cubano” de la política agresiva y contra la Revolución. No ocurrió en Cuba, lo sucedió en otras partes de América Latina, con el desarrollo de una burguesía nacional, eventualmente confrontada con la plutocracia estadounidense.

Lo que hay actualmente de esa clase burguesa cubana de segunda clase, por decirlo de alguna manera, es prácticamente la nostalgia. La mayoría de los ricachones cubanos que se asentaron en el sur de la Florida tienen una descendencia absolutamente “aplatanada”, es decir, que de cubano les quedan alguna que otra costumbre y los apellidos.

Eso que dice Trump, de que hay “cubanoamericanos”, asentados en el sur de la Florida que quieren regresar a la Isla es tan cierto como cualquiera de las mentiras que el personaje genera diariamente. Piénselo bien, a son de qué van a cambiar su estilo de vida, la atención a sus negocios locales y hasta su sentido común, para irse a Cuba, absurdo.

En esta coyuntura, hace su labor de gestor, como se le calificó a Rubio García, para que se cumplan los deseos “nostálgicos”, claro no solo de los de origen cubano, él lo ha dicho, defiende los intereses de todos los estadounidenses, mejor dicho, del famoso 1%.

En primer lugar, el bloqueo naval y energético contra Cuba solo deja una brecha, un trayecto: lo que se exporte desde EEUU; incluso, Cuba importa desde terceros países, pero solo arriban a la Isla si provienen de puertos estadounidenses; son públicas las denuncias de que no menos de 7 mil contenedores están virtualmente confiscados en puertos cercanos, cuyos productos se adquirieron y pagaron en otros lugares, las navieras se negaron a llevarlos hasta Cuba.

Y esto que sentido “comercial” tiene, simple, si en Cuba quieren consumir una lata de puré de tomate pues que la compren en EEUU. Algún suspicaz advertirá que eso puede encarecer los precios minoristas en la Isla, o hace a los cubanos dependientes, unilateralmente hablando, del mercado estadounidense; obvio, esa es también la idea.

Otra vez, se puede apreciar lo antes apuntado: todo va dirigido a retrotraer a la economía cubana al grado de dependencia que tenían hasta 1959, como el termino lo sugiere, perder la independencia, no importa el cascaron político, aunque sobre eso en definitiva hay que hablar porque, hasta Rubio García, comprende y se lamenta públicamente, que, sin un cambio político en La Habana, no tiene asidero, lo otro, lo de perder la independencia económica.

En el ínterin, asoma otra situación, de alguna manera más intrigante y requerida de un estudio más a fondo: en el esquema diseñado y que tiene a Rubio García como administrador, es decir, neo colonizar a Cuba, ¿qué rol se auto endilgan, los hijos y nietos de la mencionada sacarocracia proto batistiana?

Si se quiere hacer un estudio más profundo, parece ineludible meterse en el chanchullo de esta costra tenas del coloniaje, (Rubén Martínez Villenas) en modo 2.0. En primer lugar, porque continúan siendo la cara “cubana” de la hostilidad imperial, que lo es y será porque no pueden admitir una Revolución socialista, anti capitalismo, a solo 90 millas.

Siguen vigente las motivaciones clasistas e imperialistas, ya expresadas desde el mismo 1959, y también los perros de la guerra para defender esos intereses.

Aquellos oligarcas, que se hicieron más ricos desde que tuvieron éxito en el “sueño americano”, aunque ya venían con sus milloncitos robados a la República cubana dejaron un mandato a su descendencia: monopolizar la parte del pastel que quede del festín neo colonial. Y en eso están los que deciden el destino de Rubio García. Pero hubo una circunstancia que no estaba prevista en los planes mayameros.

En la Isla emergió, por decisión soberana y sin subordinación a nadie, un sector privado. Y las propias medidas bloqueadoras lo volvieron más indispensables para el comercio interno en Cuba, y aunque no se sabe cuántos y en que profundidad, cualquier lógica permite considerar que el capital semilla de estos emprendedores, o la propia gestión empresarial en EEUU, entre otros factores, provienen de sectores tal vez de origen cubano, que quizás no están dentro del grupito ya mencionado, super poderosos, no subestimarlos, de sesgo proto batistianos.

El propio contexto permite matizar aún más esta historia, porque no se está hablando de “4 pesos”, lo del flujo comercial entre ambas orillas. Entre enero y julio del 2026 hacia Cuba se enviaron mercancías valuadas en unos 674 millones de usd, con muestras de  una tendencia ascendente. Los principales puertos de embarque en EEUU, coinciden con las mayores concentraciones de latinos y cubanos, es decir Houston-Galveston (Texas) y Miami, ambas con el 90% de las salidas, con una cantidad marginal desde Tampa y Nueva Orleans.

Así, que volviendo al manual de economía, capitulo segundo, es la competencia capitalista, solo que con envoltura politizada, porque los susodichos proto batistianos saben que no pueden relacionarse abiertamente con Cuba, solo derrotando a la Revolución, dado el prontuario agresivo y criminal que detentan, y que las leyes cubanas castigaran convenientemente; algunos de ellos le deben a los cubanos miles de heridos y asesinados por el terrorismo proveniente de Miami, por solo mencionar lo más conocido.

No está disponible la información necesaria, de quienes controlan el trasiego de mercancías desde EEUU hacia Cuba, si participan (encubiertamente) también los proto batistianos y en caso no sea así, quiénes entonces. Y lo que sí debe asumirse es que este comercio tiene sus controladores concretos, no es libre ni espontáneo, ni atomizado, así funciona el sistema, según el capítulo tercero del manual.

De modo que, a nivel especulativo, es presumible que ahora mismo haya una “batalla campal” entre diferentes segmentos de los que puedan estar o quieran estar administrando el intercambio comercial entre ambos países. Y este asunto, esta en la base de las medidas de Rubio García, no contra los privados genéricamente, sino contra aquellos que no están en el círculo diabólico de los proto batistianos. Otra de manual, capitulo cuarto, el uso del poder político para dirimir las contradicciones intra clasistas.  

Resumiendo. Washington procura desplazar la competencia internacional en el acceso y eventual control de los recursos, y en general, de la economía cubana, capitulo quinto, esta vez de la Doctrina Donroe. Por su cuenta, Rubio García mete su siniestra para garantizarle a sus patrocinadores el manejo exclusivo de la repartija, lo que reste después que las grandes corporaciones dueñas de la Desrepublica Federativa Estadounidense, obtengan lo que “es de ellos”, el botín como gusta recordar Trump, cuando celebra “las virtudes” de una agresión y sometimiento de un tercer país.

Nota de la redacción. El uso de una numeración de capítulos tiene fines narrativos, no se corresponde con un manual de economía en particular. La intención es demostrar que la cruel e histórica política estadounidense contra los cubanos siempre fue eso, de manual. Esto hace más repudiable dicha guerra, encubierta con verborrea democratizante, de respeto a los derechos humanos y otras sandeces tradicionalmente empleadas.

Aparentemente satisfecho con las andanzas anti cubanas de Rubio García, el mandatario, en un acto de exclusivo sentido electoral, el Día de la Hispanidad, alertó que hay que estar pendiente de lo que hará su secretario de estado con Cuba.

En una imagen en las redes sociales, le respondieron a Trump, que más bien, estuviera pendiente de lo que pasará con Marco Antonio Rubio García; en la misma se observa, un dedo del medio, de la mano izquierda, levantado hacia el cielo azul e irredento de la Isla, mientras que el resto de los dedos, recogidos, contemplan orgullosos al que esta empinado, en representación de todos; el que entendió, entendió.

Tomado de CubaSí.

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