Premio de Paz Phillippe Sands en FIL Fráncfort responsabiliza Alemania por facilitar genocidio en Gaza
Por: Felix Ernesto Arias Hück, 2026-10-15
Al clausurarse la 78ª Feria Internacional del Libro de Fráncfort, Philippe Sands recibió el Premio de la Paz de la Asociación Alemana del Libro en una ceremonia a la que asistieron altos representantes del estado alemán. Sands, hijo de refugiados del Holocausto, expresó su gratitud, describió cómo había encontrado la paz interior con los alemanes y, finalmente, pronunció unas palabras que disgustaron a algunos representantes del gobierno presentes.
Philippe Sands, escritor y jurista británico-francés, es catedrático de Derecho y director del Centro de Tribunales Internacionales de la Facultad de Derecho, especializado en derecho internacional. Actúa como abogado litigante ante numerosos tribunales internacionales, entre ellos la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional.
En su discurso de agradecimiento, Philippe Sands comenzó describiendo cómo su familia rechazaba todo lo alemán, principalmente porque muchos de sus familiares habían sido asesinados por los Nazis y murieron como consequencia del Holocausto y sus consecuencias. Sin embargo, al hablar de cómo, siendo estudiante, forjó contactos y amistades con otros estudiantes alemanes que influyeron en su carrera, Sands se refirió a las fuentes del derecho internacional y a los conceptos fundamentales de genocidio y crímenes de lesa humanidad (Lemkin; Buchholz). Y, en efecto, no fue sin razón que Sands citó Aung San Suu Kyi: “International law may well be our only global value system”.
Sands condenó tanto las atrocidades y crímenes de guerra cometidas por Hamas como por las IDF – una equiparación insostenible en Alemania -, y abordó los dilemas que surgen al intentar prevenir otro genocidio.
Su discurso culminó con palabras dirigidas directamente al gobierno alemán, representado por el presidente federal Frank-Walter Steinmeier y el ministro del estado de Hesse, Timon Gremmels. Ambos se mostraron visiblemente incómodos cuando Sands abordó abiertamente un componente racista en el «principio de Estado» que Alemania se atribuye con respecto a Israel.
El apoyo alemán a la destrucción de Palestina por medios militares y discursivos, que los gobiernos alemanes han reiterado a través de un doble discurso – a veces ambiguo, a veces abiertamente apoyando a Netanyahu -, apoyando la solución de dos estados en lo discursivo, mientras se provee de armas a un bando que imposibilita dicha solución por los hechos. A este dilema moral, discursivo y legal refirió Sands en su discurso. Steinmeier dejó de aplaudir a Sands y miró a la cámara de televisión. Mirar directamente a una cámara de televisión es un tabú, especialmente para personas con experiencia en medios como los políticos; significa: «¡Dejen de filmarme!». Los operadores de cámaras en TV tienen instrucciones de apartar la cámara en cuanto alguien la mira fijamente; y así Steinmeier ya no fue enfocado más, hasta concluir la ceremonia.

Sands fue bastante lejos en su discurso:
Alemania conoce de limpieza étnica. Entonces, ¿por qué el silencio entonces?La literatura nos ayuda a comprender por qué es tan difícil decir la verdad. En «La ruta de escape», escribí sobre el hijo de un gobernador nazi que acepta la participación de su padre en asesinatos en masa, pero no puede llamarlo criminal. En marcado contraste, la nieta del gobernador ha encontrado la fuerza para llamar a las cosas por su nombre. Eso es valentía.
Entiendo que la identidad y el comportamiento pasado de una persona son relevantes. También soy consciente de que algunos políticos alemanes han comenzado a criticar con mayor dureza las acciones de Israel. Esto es correcto, aunque todavía sea tentativo y limitado. No es antisemitismo. No es «antiisraelí». Es la verdad.
Y un verdadero «principio de Estado» no racista para Alemania, ochenta años después de Núremberg, debe consistir, sin duda, en romper el silencio sobre los crímenes internacionales, dondequiera que ocurran y quienesquiera que los cometan, incluso amigos, especialmente amigos. Esto incluye los crímenes cometidos por un Estado fundado para proteger a las personas que han sido víctimas en nombre del Estado alemán. Décadas después, estos crímenes también siguen siendo «incomprensibles».
Discurso completo de Sands: https://voxeurop.eu/en/philippe-sands-albatross-silence-germany-ukraine-gaza/
El discurso de Sands en Fráncfort refleja la realidad y los dilemas: desde Myanmar hasta Alemania, se hacen gestos de paz mientras se oculta el horror y la responsabilidad compartida, se minimiza su importancia y se intimida a quienes lo denuncian en sus propios países. Resulta entonces más barato y conveniente traerse a un moralista, grabarle una piedra para luego permitirle hablar en un monumento nacional; y así, no tener que actuar.
Desde la FIL Fráncfort 2023 – cuando se le intentó callar a Slavoj Žižek en plena ceremonia de inauguración – hasta hoy, la postura alemana no ha cambiado: Alemania facilita el genocidio en Palestina y los crímenes de lesa humanidad en Irán mediante el suministro continuo de munición y repuestos para tanques (Renk) a través de bases militares estadounidenses en territorio alemán.
Recientemente, Alemania entregó un buque con capacidad nuclear a Israel, un país cuyo actual gobierno extremista intensifica sistemáticamente los conflictos existentes, aceptando las repercusiones globales y para continuar beneficiando su propia industria tecnológica y evadir consecuencias legales efectivas.

Desde el inicio de las ofensivas militares en 2023, entre cuatro y cinco aviones de transporte militar han estado volando cada noche desde las bases aéreas estadounidenses en Alemania (Spangdahlem, Landstuhl y Ramstein) hasta Tel Aviv (cada vez más vía Jordania desde el ataque estadounidense a Irán) y luego a los Emiratos Árabes Unidos. Desde septiembre de 2026, las señales de radar de estos vuelos se desactivan tan pronto como llegan al Sinaí.
Fuente: Agencias

