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Tres ejemplos a seguir: Brasil, Irán y Cuba

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

En los agitados y amenazantes tiempos que recorren el mundo por parte de un imperio en decadencia, pero muy peligroso y agresivo, aparecen tres ejemplos de países que han enfrentado a ese demonio y lo han logrado detener o derrotar. Esos son, Brasil, Irán y Cuba.

Esta semana, ante todos los pronósticos y encuestas que daban como ganador al candidato de ultraderecha Flavio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones generales de Brasil, el presidente Luis Inacio Lula da Silva logró derrotar contundentemente a Bolsonaro y alzarse con la victoria.

Para la primera y segunda vuelta, el ultraderechista contaba con el apoyo de los medios hegemónicos de comunicación, las multimillonarias empresas que inundan redes sociales como Meta, Integran y Google; así como con el apoyo del convicto presidente estadounidense Donald Trump, el genocida israelí, Benjamín Netanyahu y los nuevos mandatarios derechistas latinoamericanos de Colombia, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina, República Dominicana, Costa Rica y otros súbditos de Estados Unidos en la región.

Lula alcanzó el demoledor éxito al comprender que tras su derrota en la primera vuelta, debía lanzar una ofensiva popular, hablar con las masas, explicarles los beneficios sociales y económicos alcanzados durante su mandato y a la par exponerles lo que significaría para decenas de millones de brasileños que la ultraderecha neofascista alcanzara la presidencia.    

Fueron jornadas de mucho esfuerzo y dedicación, pero al final, el trabajo con las masas y en las redes sociales, dieron sus frutos y logró el éxito con una diferencia de más de 4 millones de votos sobre su competidor.

El segundo ejemplo es el de Irán que se enfrentó a la potencia militar más grande y agresiva del orbe y a la fuerza militar del régimen israelí, las que bombardearon indiscriminadamente sus infraestructuras, fábricas, centros educacionales y a la población civil, pero no pudieron derrotarlo.

Irán resistió y ninguno de los objetivos bélicos de Trump y Netanyahu se alcanzaron. El sistema iraní permanece estable. Teherán todavía tiene misiles, drones y su programa nuclear intacto; antes de la guerra, Irán no controlaba el estrecho de Ormuz y ahora lo controla.

Para la nación persa el costo de la guerra es incalculable pues los violentos e indiscriminados bombardeos causaron pérdidas por miles de millones de dólares, destrucción de numerosas infraestructuras, centros educacionales y de salud, instalaciones petroleras y más de 3 000 muertos entre ellos centenares de niños. Fueron asesinados el líder supremo chiíta, Gran Ayatolá, Ali Kamenei y varios altos jefes militares.

Los costos para Estados Unidos se calculan en 340 000 millones de dólares a lo que se añaden los daños en bases militares que tiene en la zona, perdidas de aeronaves y un impacto devastador en infraestructuras energéticas claves en el Golfo. El narcisista, convicto y pedófilo presidente estadounidense, quedó trasquilado.

El tercer ejemplo, que ha servido de guía durante décadas para la resistencia de muchos países contra las políticas coloniales, neoliberales e imperiales, es el de Cuba que ha enfrentado a la potencia militar y económica más grande del orbe y no ha claudicado.

Su paradigma de soberanía e independencia ha cruzado fronteras y continentes al enfrentar sin miedo durante más de seis décadas, al imperio estadounidense que ha lanzado ataques terroristas, atentados, invasión armada, y un bloqueo económico, comercial y financiero que se recrudeció con la llegada a la Casa Blanca de un régimen ultraderechista y neofascista. 

La lógica de Trump y de su mitómano canciller Marco Rubio, al bloquear ahora la entrada a la Isla de cualquier tipo de combustible, es aumentar la presión hasta provocar un colapso interno, convencidos de que la asfixia económica, el miedo y la guerra psicológica acabarán empujando a la población contra el gobierno.

Pero sus diferentes tácticas de pretendidas desestabilizaciones contra la Revolución no le han dado ni le darán resultado y Cuba sigue manteniéndose como un faro de libertad que ilumina al planeta. 

Recordemos las enseñanzas del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz cuando en la clausura del II Congreso del Partido Comunista de Cuba en mayo de 1980 y ante las amenazas del entonces presidente estadounidense Ronald Reagan enfatizó: «No tenemos ningún temor a sus amenazas porque desde luego hay algo que no nos gusta y no nos gusta que nos amenacen, no nos gusta que traten de intimidarnos…, además nuestro pueblo, hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo».

Como expresó durante una reciente entrevista el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez: sabemos que «combatimos contra un enemigo muy poderoso, pero no todo poderoso».

Con ejemplos como los de Brasil, Irán y Cuba los pueblos del orbe tienen un derrotero a seguir para defender sus soberanías, independencias y libertades.

(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, «Rubio, un mitómano incontrolable», entre otros.

Ilustración de portada: Adán Iglesias Toledo / Al Mayadeen.

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