El imperio contra ataca (I)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Era de esperar, la posición soberana de la Argentina al ejercer la Presidencia Pro-Tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac; la actitud viril de su Presidente Alberto Fernández en la llamada Cumbre de los ausentes; el liderazgo argentino presente en el renacido Mercosur; más los antecedentes solidarios dados por ese país hacia el reelegido Presidente de Bolivia, Evo Morales, derrocado por un golpe de Estado, con el oportunismo habitual de las autoridades estadounidenses, que pretenden capitalizar a su favor la tensa situación económica que atraviesa la nación argentina, hizo que se movieran sus fichas desestabilizadoras, una de ellas el recomendado  Mauricio Claver-Carone, asesor de origen cubano del ex Presidente Donald J. Trump,  quien lo impuso durante su mandato,  como el principal del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

El reaccionario abogado, se precia de tener una posición de línea dura contra cualquier país que desafíe las sugerencias de Estados Unidos y su cargo le permite influir para presionarlos. Los soberanos gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, son sus prioridades intervencionistas, para seguir el guión de Washington.

Su prioridad también es, intentar limitar la influencia de China en la región y sus nexos económicos con esfuerzos de integración recientes. El elegido está para defender los intereses de sus patrones.

Quien ahora ataca a las autoridades argentinas, no es trigo limpio, como registran sus antecedentes como polémico lobista, catapultado por la voluntad estadounidense que lo impuso contra el consenso del BID, que postuló candidatos con elevada experiencia y solvencia moral, superiores al mimado, carente de lo necesario para asumir tan elevada posición, que rompió, además, con la tradición de más de seis décadas, al ser  instalado por primera vez un norteamericano como titular.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID es una organización financiera internacional con sede en la ciudad de Washington D.C., creada en el año de 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico, social e institucional y promover la integración comercial regional en el área de América Latina y el Caribe, así figura en su definición teórica. Es la institución financiera de desarrollo regional más grande de este tipo y su origen se remonta a la Conferencia Interamericana de 1890.

Declara que su objetivo central es reducir la pobreza en Latinoamérica y El Caribe y fomentar un crecimiento sostenible y duradero. En la actualidad el BID es el banco regional de desarrollo más grande a nivel mundial y ha servido como modelo para otras instituciones similares a nivel regional y subregional. Un dato que la tipifica es que nació en el seno de la impresentable Organización de Estados Americanos, OEA, administrada en la actualidad por el criado pro imperialista Luis Almagro, a quien se le exigió la renuncia durante la Cumbre de los ausentes por parte de varios presidentes y como buen plumífero ha ignorado ese clamor por su gestión lacayuna y genuflexa.

El Banco es encabezado por una comisión de Gobernadores que se sirve de un Directorio Ejecutivo integrado por 14 miembros para supervisar el funcionamiento de la institución apoyándose en un equipo de gerencia. La Asamblea elige al presidente para un período de 5 años y a los miembros del Directorio para un período de 3 años.

Desde 1988 el presidente fue el uruguayo Enrique V. Iglesias, hasta el 2005, cuando fue elegido el diplomático colombiano Luis Alberto Moreno y reelecto en el 2010.

El cuestionado, nacido en Miami, criado en Madrid, es el primer estadounidense en ser impuesto en esa institución desde que se fundó. En una votación a puerta cerrada y por internet, los gobernadores admitieron la candidatura de Claver-Carone, entonces el único candidato que quedaba en carrera y que exhibía como mediocre aval ser asesor del entonces presidente estadounidense Donald Trump, para un mandato de 5 años.

Aunque la designación de Claver-Carone contó, al final, con el voto de una declarada mayoría de los países del continente, lograda con enormes presiones y amenazas, también fue el resultado de una dura campaña marcada por el áspero intercambio de críticas entre el advenedizo presidente del BID y los gobiernos que adversaban su candidatura. No había sido elegido y ya comenzaba sus ataques como lo hace ahora nuevamente contra el gobierno argentino.

En teoría y hasta ahora el BID, se había dedicado a financiar grandes proyectos de desarrollo económico, social e institucional en América Latina y el Caribe, pero siempre bajo la batuta de un latinoamericano. Lo que estuvo siempre en el centro de la disputa, la ruptura de ese pacto no escrito entre sus miembros, según el cual el presidente debe ser un latinoamericano y el vicepresidente, un estadounidense.

El injerencista  instalado con fórceps pasó por una elección polémica, debido a que su prioridad reciente ha sido atacar al gobierno cubano, emite una imagen parcializada y ese no es el estilo institucional, al menos público, del banco del cual se hizo adueñó. Se define como un “anticastrista de línea dura”, fue un duro crítico del acercamiento del demócrata  Barack Obama hacia la Isla.

Durante el gobierno del republicano George W. Bush, trabajó en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y, tras la victoria electoral de Donald Trump, volvió a integrarse al gobierno inicialmente como miembro del equipo de transición.

Vinculado al senador republicano por Florida el reaccionario Marco Rubio, el elegido para guiar los destinos del BID, se identificó como parte de un selecto grupo de cuatro altos funcionarios de la administración Trump, que ejercieron presiones e intromisión en los asuntos internos de los cubanos y fueron consagrados a la reversión de la política de apertura hacia Cuba iniciada por Barack Obama, así como el aumento de sanciones en contra del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Los otros tres fueron: el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo; el director alterno por ese país ante el BID, Eliot Pedrosa; y el furibundo Tomás Regalado, el ex director de la mal llamada radiotelevisión Martí.

La gestión para colocarlo comenzó cuando estuvo un lapso breve como representante de Estados Unidos ante el Fondo Monetario Internacional, era necesario vincularlo al tema bancario entonces, Claver-Carone fue nombrado como responsable de temas del hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional y asesor especial de Trump en esta materia, pero en realidad consagrado a la injerencia en la soberanía venezolana y promotor de sanciones hacia ese país, además de apartarse de su contenido bancario, para emitir juicios políticos sobre el soberano ejercicio del poder en naciones sudamericanas como ahora lo hace con Argentina. 

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Bloomberg.

 

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