Cuba y los diálogos de paz entre el ELN y el gobierno colombiano. Nuevas oportunidades Vs. viejos obstáculos (Parte I)

Por Gustavo A. Maranges* / Corresponsal de Resumen Latinoamericano US.

La semana pasada se dio a conocer en La Habana una declaración del gobierno de Colombia sobre su disposición a retomar los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El anuncio se hace cuatro días después que Gustavo Petro tomara posesión de su cargo como Presidente de Colombia, lo cual evidencia cuánta importancia otorga el nuevo gobierno a la paz total.

La paz en Colombia está estrechamente relacionada con Cuba, país que desde hace más de cuarenta años ha servido como mediador entre las guerrillas y los diferentes gobiernos colombianos. Esta relación se fortaleció durante las negociaciones con las Fuerzas Armadas de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) entre 2012 y 2016, las cuales culminaron con un Acuerdo de Paz y posteriormente, permitieron el inicio del diálogo con el ELN. Por ello, no es casualidad que la Habana vuelva a ser la capital de la Paz en esta nueva era que se abre para Colombia.

La delegación colombiana que viajó a Cuba estuvo encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva Durán, el Presidente de la Comisión de Paz del Senado Colombiano y ex guerrillero de la FARC-EP Iván Cepeda y el Alto Comisionado para la Paz Iván D. Rueda. Los enviados del presidente Petro se reunieron con los representantes del ELN y con las autoridades cubanas y noruegas, países garantes del diálogo desde su inicio.

El presidente Cubano Miguel Díaz-Canel se reunió con todos los implicados en retomar las negociaciones y expresó que Cuba siempre apoyará la Paz en Colombia y la seguirá defendiendo pese a las presiones de la derecha regional liderada por los Estados Unidos. En tanto, el jefe de la delegación del ELN en Cuba Pablo Beltrán agradeció a Cuba por estar del lado de la paz a pesar del boicot realizado por el ex presidente colombiano Iván Duque.

En este momento al proceso de paz le llueven ofertas de amigos, facilitadores, etc, etc, pero en el momento más duro no estaban; entonces eso nos ha permitido conocer que Cuba y Noruega tienen una política de Estado frente a la paz, y eso es valiosísimo,” aseguró Beltrán.

Las negociaciones de paz con el ELN comenzaron en Quito en 2017 y luego fueron trasladadas a la Habana. Luego de los acuerdos de paz con la FARC-EP y su posterior desmovilización, el ELN era la guerrilla más importante de Colombia, por lo cual estas negociaciones eran estratégicas para consolidar la paz en el país sudamericano.

Sin embargo, la llegada al poder de Iván Duque, discípulo de Álvaro Uribe, determinó la retirada de la delegación del gobierno de la mesa de diálogo. El gobierno de Duque no solo se retiró, sino que en franca violación de los acuerdos internacionales y de los protocolos de ruptura del diálogo, exigió la extradición de la delegación del ELN. Cuba, cumpliendo estrictamente con los acuerdos firmados y con su rol de garante del diálogo, no accedió a la petición de Duque. Esta digna respuesta fue manipulada por el gobierno colombiano quien acusó a Cuba de brindar refugio a grupos terroristas.

Desde luego, que no se trató de un movimiento al azar, sino que detrás de un acto tan bajo, estuvo la mano de la administración Trump y los políticos cubano-americanos de la Florida, quienes utilizaron este vil pretexto para incluir a Cuba en la ilegítima Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo elaborada por el Departamento de Estado. El objetivo era más que evidente, eliminar hasta el último resquicio de la política de Obama hacia la isla y fortalecer el bloqueo económico.

Es decir, que los cubanos no solo han apoyado la paz en Colombia con palabras, sino que les ha tocado pagar una cuota de sacrificio extra por ello. La inclusión de Cuba en la mencionada lista implicó un gran número de sanciones económicas que han afectado la capacidad de la isla para lidiar con la pandemia y con la crisis económica derivada de la misma. Por tanto, para Cuba la paz en Colombia no es solo un asunto exclusivo del país sudamericano, sino que debe ser una prioridad para todos los países de la región comprometidos con el bienestar de los colombianos y de la América Latina en general.

El nuevo gobierno colombiano es consciente de todo esto, por lo que el canciller colombiano, en un acto de justicia, expresó el más profundo rechazo de su país y su gobierno a la inclusión de Cuba en la lista y agradeció la firmeza con la que Cuba supo actuar a pesar de las extorsiones y de los daños causados al pueblo cubano por cumplir con los compromisos internacionales. Ante este escenario es imposible no cuestionarse el hecho de que se castigue a quienes cumplen con sus compromisos internacionales y se celebre a quienes lo han violado, como fue el caso de Iván Duque.

Hoy cuatro años después de paralizado el proceso de paz, todos los involucrados han dado señales de estar interesados en avanzar tan rápido como sea posible para asegurar una “Paz Total” como declaró el presidente Petro. Sin embargo, la historia reciente demuestra que los retos más grandes no están en las negociaciones sino en la implementación, tema al cual dedicaremos la segunda parte de este artículo.

* Licenciado en Ciencias Políticas.

Foto de portada: Ismael Francisco / Cubadebate.

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