Ucrania: Las víctimas civiles de la guerra en Donetsk

Por Nahia Sanzo.

Como es bien conocido, la embestida militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania durante la fase inicial de la guerra en el este de ese país, en particular en el periodo 2014-2015. Se concentró en gran medida en el territorio de la actual República Popular de Donetsk (RPD). Es en este territorio donde se registraron la mayor parte de las muertes civiles del conflicto en ese periodo y de la guerra en general hasta febrero de 2022.

La intervención militar de la Federación Rusa en Ucrania a partir de febrero de 2022 da paso a una nueva fase de la guerra, que se traduce en una extensión de las consecuencias de los enfrentamientos al conjunto de la población civil presente en el territorio. No obstante, lejos de alejar el conflicto del territorio de la RPD, la guerra se reanuda en el área de Donetsk. Lo hace de una forma mucho más intensa de lo que suelen considerar los análisis que mantienen que la guerra se ha trasladado de Donbass a otras zonas de Ucrania, teóricamente mucho más afectadas por las consecuencias de los enfrentamientos.

En contraste con esta tesis, el seguimiento de los datos estadísticos del Centro de Control y Coordinación Conjunto sobre el alto del fuego y la estabilización de la línea de demarcación de Donetsk (JCCC) revela que, a partir de febrero de 2022 (e incluso enero de ese año) se abre una nueva fase en el desarrollo de la guerra impuesta por el Estado de Ucrania en Donbass. De hecho, las consecuencias de esta nueva fase militar son muy llamativas en términos de víctimas civiles en las áreas controladas por la RPD, tal y como muestran los gráficos que se presentan a continuación y que muestran los efectos que han tenido para la población civil los bombardeos de 2022 de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la RPD.

En primer lugar, centrando el análisis en los territorios de la RPD controlados con anterioridad a la intervención de las fuerzas rusas, el gráfico 1 muestra que, entre el 17 de febrero de 2022 y el 17 de octubre de 2022, 480 civiles perdieron la vida en los mencionados territorios a consecuencia de los bombardeos ucranianos. Entre ellos se encuentran 23 menores.

El número de personas heridas es muy superior y llega a 2.007 en el periodo considerado. El número de menores con heridas atribuibles a la acción militar ucraniana asciende a 140 desde febrero de 2022.

 

Los datos del gráfico 2 muestran que las consecuencias de los bombardeos ucranianos contra los territorios controlados por la RPD no hacen sino intensificarse conforme avanza la acción bélica ucraniana desde febrero de 2022. Tomando como referencia comparativa la media de civiles fallecidos por bombardeos de las Fuerzas Armadas de Ucrania sobre una base mensual (30 días), se observa que la cifra mensual de personas fallecidas aumenta de 38,8 en el periodo comprendido entre el 17 de febrero y el 3 de mayo a 58,4 entre el 3 de mayo y el 28 de junio y a 74,5 entre el 28 de junio y el 22 de agosto. La cifra se estabiliza, apenas ligeramente a la baja, entre el 22 de agosto y el 17 de octubre, con 72,3 personas fallecidas en términos mensuales medios.

Los datos del gráfico 3 muestran tendencias similares en lo relativo a las personas civiles heridas. En este caso, se observa un incremento de 172,0 heridos mensuales ente el 17 de febrero y el 3 de mayo a 282,9 entre el 3 de mayo y el 28 de junio y 350,4 entre el 28 de junio y el 22 de agosto. En este caso, sin embargo, el periodo entre el 22 de agosto y el 17 de octubre muestra una sustancial caída del número de heridos hasta 211,6, en fuerte contraste con la estabilización del volumen de personas fallecidas.

Tal y como ponen de manifiesto los datos presentados en el gráfico 4, las tendencias señaladas reflejan en realidad un claro endurecimiento del impacto de los bombardeos observados en la fase posterior al 22 de agosto. De esta forma, en términos de relación de personas fallecidas por personas heridas (en datos por 100), esta ratio pasa de cifras entre 20,6 y 22,6 entre el 17 de febrero y el 22 de agosto a 34,2 entre el 22 de agosto y el 17 de octubre. Esta última cifra supone un incremento de la letalidad de alrededor del 60% en la última fase de bombardeos ucranianos contra la RPD. En este tiempo, Ucrania se ha jactado de las entregas de artillería occidental.

 

Centrando el análisis en las consecuencias de los bombardeos de la última fase, con la recogida de datos para el periodo posterior al 31 de agosto, pueden observarse en tercer lugar en el gráfico 5 algunas pautas en el proceso de endurecimiento reciente de las acciones ucranianas contra el territorio de la RPD.

Por una parte, se observa que las variaciones asociadas a los bombardeos de consecuencias más duras mantienen una cierta regularidad temporal, con picos situados entre los 7 y 9 días. Por otra parte, se observa que estos bombardeos de consecuencias duras son seguidos por bombardeos de menor intensidad, pero continuados y con consecuencias diarias relevantes, con personas civiles fallecidas durante la mayor parte de los días.

Dentro de esa tónica general, destaca en cualquier caso la mayor intensidad comparada de las actuaciones militares ucranianas entre el 1 y el 20 de septiembre de este año.

 

El estudio de los datos del gráfico 6 permite comparar (sólo en relación, en este caso, con el volumen de personas heridas) las consecuencias de la acción militar ucraniana en las áreas controladas por la RPD antes de febrero con las ocupadas a partir de la intervención rusa (fundamentalmente en las áreas de Volnovaja y Mariupol).

El hecho más destacable es que, mientras en los territorios controlados por la RPD antes del 17 de febrero el número de heridos del periodo posterior al 28 de junio supera al observado con anterioridad (1.049 personas heridas frente a 958), en las zonas tomadas por la RPD tras la intervención rusa, el número de fallecidos se reduce notablemente hasta casi desaparecer (de 1.449 entre el 17 de febrero y 28 de junio a 149 en el periodo posterior).

Visto desde otra perspectiva, mientras prácticamente todo el volumen de heridos posterior al 28 de junio se concentra en los antiguos territorios de la RPD (1.049 frente a 149), antes del 28 de junio es mayor el número de heridos en los nuevos territorios ocupados (1.449 frente a 958).

Estos datos ponen de manifiesto, en quinto lugar, algunos de los rasgos recientes de la acción militar ucraniana en la zona del Donbass. En particular, el mayor volumen de heridos en los territorios recuperados en el periodo anterior al 28 de junio muestra la violencia de la acción ucraniana en las zonas de avance ruso, tal y como pudo observarse en Mariupol, antes y después del encierro de Azovstal. La defensa ucraniana de esos territorios vino acompañada de acciones agresivas contra las zonas recuperadas por la RPD, con un gran volumen de población herida como consecuencia de la acción de artillería ucraniana.

En cambio, muy alejada de las posiciones militares ucranianas tras la rendición de Azovstal, y por tanto relativamente libres de las consecuencias de las acciones bélicas en curso, a partir de la rendición de Azov, las zonas de la RPD recuperadas muestran un volumen limitado de heridos como consecuencia de la acción militar ucraniana. Lo contrario ocurre en los antiguos territorios de la RPD, situados prácticamente en la línea del frente. El número de heridos en esta zona aumenta a partir del 28 de junio y, como hemos podido observar, de forma mucho más intensa el número de muertos mensuales.

El gráfico 7 muestra finalmente las consecuencias de la guerra sobre vivienda, instalaciones generales (no militares) y vehículos en los territorios de la RPD controlados con anterioridad a febrero de 2022. Como puede verse, los bombardeos de estas áreas de la RPD por parte de las Fuerzas Armadas de Ucrania a partir del 17 de febrero de 2022 han afectado a 7.992 viviendas, 1.800 instalaciones de infraestructura civil, 841 vehículos, 685 instalaciones de Seguridad Social, 618 instalaciones para el suministro de electricidad, agua, calefacción y gas, 353 centros educativos, 96 equipamientos médicos y 47 instalaciones de infraestructura críticas.

Los datos muestran, en definitiva, que desde principios de 2022 (en realidad ya desde enero de ese año), el Estado de Ucrania ha vuelto a llevar la guerra contra la población del Donbass con la misma intensidad bélica que le caracterizó desde mayo de 2014 hasta la firma (obligada como consecuencias de sus derrotas) de los acuerdos de Minsk en febrero de 2015.

Las consecuencias para la población civil han sido duras. El territorio de la República Popular de Donetsk no ha quedado por tanto, a lo largo de 2022, al margen de la guerra ofensiva por la que ha optado Ucrania. Muy al contrario.

PD. En la imagen, ciudadanos de Donetsk reaccionan ante un bombardeo ucraniano que dejó una veintena de muertos en pleno centro de la ciudad el pasado marzo. La Stampa publicó la imagen en una portada que hablaba de cómo «Kiev se preparaba para el asalto ruso», sin precisar en ningún momento que se trataba de un bombardeo ucraniano en Donetsk. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, por su parte, utilizó el bombardeo para acusar a Rusia del acto.

 

(*) Gráficos: Elaboración propia de la autora a partir de datos del JCCC de la República Popular de Donetsk.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina/ Foto de portada: El Mundo.

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