Gira presidencial en Argelia (II): Agradecidos

Por Arleen Rodríguez Derivet.

Con un poco de frío que nos entrena para el próximo destino, salimos de Argel al mediodía del sábado 19 de noviembre. La estancia ha sido breve, pero intensa. «Tenemos muchas expectativas con esta visita», había dicho el Presidente Díaz Canel al llegar. Mucho antes de despedirse, todas habían sido superadas.

La gira no pudo comenzar con mejor paso. Y es coherente con la historia de las relaciones entre los dos países. Cuba fue el primer país latinoamericano en reconocer, prácticamente desde su proclamación (hace 60 años), a la joven República Argelina Democrática y Popular. Su primer presidente, Ahmed Ben Bella, compartió la suerte de los cubanos en los días luminosos y tristes de la Crisis de Octubre. Por esta tierra de bravos muyahidines llegó el Che a África como enviado de Fidel y la Revolución cubana para estrechar lazos con las naciones y movimientos de liberación. Aquí se inició la epopeya internacionalista con combatientes y armas en apoyo a la Revolución argelina y también nació la ya legendaria colaboración médica con el Tercer Mundo. Argelia es, posiblemente, el país africano que más veces visitaron Fidel y Raúl como jefes de estado. Y el primero del mismo continente al que llega en visita oficial Díaz Canel y con él una nueva generación de dirigentes cubanos.

Otras muchas singularidades que no conozco subyacen, seguramente, en la facilidad con que se dan los diálogos y los abrazos entre estadistas y pueblos con lenguaje y culturas tan diferentes, pero yo apuesto por el peso de la historia. La historia de cada uno y la historia entre ambos. Basta fijarse en el culto común a los mártires y a los héroes. La tradición libertaria e independentista. La oposición a los imperios. La mano extendida en la hora difícil. La solidaridad como valor sin precio.

No es un asunto confinado a los archivos de prensa. Por donde quiera que pasamos durante apenas dos días aquí, la gente común nos trató con la familiaridad de los bien conocidos, diciendo siempre algo de Cuba: Fidel y Raúl Castro, Che Guevara, boxeo, música. Somos como el pariente jamás olvidado, que regresa. Como prueba del entrañable afecto, queda en los reportes del encuentro, la frase de Tebboune a Díaz Canel pidiendo que considere a Argelia su segunda patria.

Más de una vez en estos días, Díaz Canel habló de las motivaciones de esta gira, orientada a abrir puertas y oportunidades para la asediada economía cubana, doblemente castigada por el bloqueo y la crisis global que acentuaron la pandemia de COVID 19 y los conflictos internacionales. Pero siempre habló, también, de la importancia que su gobierno le concede al fortalecimiento de vínculos históricos, para reanimar alianzas, lanzar proyectos nuevos, elevar las relaciones económicas al nivel que tienen las relaciones políticas entre Cuba y países con los que compartimos el ideal de un mundo mejor posible, basado en el multilateralismo y la cooperación para enfrentar los colosales desafíos de la época.

Nada parece responder más a esos propósitos que los acuerdos entre las dos partes, anunciados por el Presidente argelino en la tarde del jueves 17 de noviembre. Todos responden a lo que Cuba necesita, es cierto, pero también a lo que Cuba puede dar.

Sí, habrá supresión de los intereses y reprogramación de los pagos de nuestras deudas; suministro estable de combustible, y hasta una planta fotovoltáica de regalo a La Habana que beneficiará a todo el país, pero también se habló de colaboración en Salud, Ciencia, Educación, Cultura y, convenios para la producción y comercialización de medicamentos. ¿No les suena a fortalezas cubanas? Que no va la Isla «de pedigüeña por el mundo. Va de hermana. Y al salvarse, salva», como ya dijo José Martí.

 

Es preciso decirlo, porque en las antípodas de este sentimiento hermoso de colaboración y hermandad que se ha respirado en la primera escala de la gira, a casi 8 mil kilómetros de distancia, hay quienes apostaron al colapso de la Revolución cubana, burlándose cuanto pudieron de su potencial creativo y su ideal solidario. Son los que intentan denigrar a las brigadas médicas, desconocer los avances científicos y descalificar la capacidad del estado socialista cubano para hacer avanzar al país bajo bloqueo.

En una de sus últimas actividades en Argel, la delegación cubana se reunió con una pequeña representación de los cooperantes de la Salud y uno del deporte. El primero en hablar fue el Dr Rolando Piloto, coordinador de los equipos que trabajan en 19 de las 58 provincias del país. Sus primeras palabras sorprendieron al auditorio: «Los verdaderos héroes de esta misión no están aquí», dijo, para aclarar enseguida: «Todos andan dispersos por el desierto, a donde otros profesionales no van». Se refería a los 882 colaboradores de la salud, de los que Díaz Canel habló como prestigiosos representantes del país, de quienes «todos me hablan».

Minutos después, Portuondo, solitario entrenador de boxeo, mostraba sus resultados: «Argelia volvió a ganar el campeonato africano».

Si todo lo acordado con el gobierno argelino se cumple, la próxima vez nuevos cooperantes hablarán de nuevas oportunidades de cooperación y desarrollo compartido. Allá o aquí. Esta es una relación que avanza en dos sentidos. Y para bien de las dos partes. Aunque hoy y por muchas razones, seamos los cubanos los más agradecidos.

 

Tomado de Cubadebate.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: