Cuba

Cuba a prueba otra vez en las urnas

Por Liset Garcia * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

En este mundo a menudo se escuchan las mismas o parecidas mentiras. De ahí que algunos insistan en manipular la noticia de que en Cuba habrá elecciones este 26 de marzo. No quieren ver la verdad, entenderla aún menos y prefieren continuar obstinadamente en silencio o atados a quienes fabrican realidades ajenas a lo que sucede.

Pues sí, casi 24 mil colegios electorales se abrirán este domingo para que la ciudadanía ejerza su derecho de elegir a los diputados al Parlamento, a poco de haber asistido a votar dos veces el pasado año.

Primero, el 25 de septiembre para dar luz verde al Código de las Familias, y luego el 27 de noviembre, para decidir quiénes serían los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, los que ejercen gobierno en cada una de sus demarcaciones, a nombre de los electores.

Entonces, algunas agencias de prensa y redes (anti) sociales se adelantaron a confrontar la asistencia a los colegios con votaciones anteriores. En especial, tomaron el referendo constitucional de 2019 para su tabla comparativa, sin tomar en cuenta la índole de aquella consulta, ni las circunstancias más que especiales del momento: apagones, escasez e inflación.

Ahora, quienes no se cansan de predecir amplio abstencionismo y han declarado de antemano el fracaso en las urnas, se quedarán con las ganas, incluso aunque la concurrencia no fuera tan abrumadoramente masiva, como ha sido tradicional aquí, donde el sufragio no es obligatorio. Y seguirán sin comprender cómo pese a las circunstancias la mayoría considera que votar es un deber.

Las respuestas están a la vista de quien las quiera apreciar: Este es un pueblo en resistencia, no por un milagro o por su heroicidad, que también ayudan. Vota porque ha vivido y cree en los resortes que sostienen su sistema político, nacido con todos en lo más humilde de cada barrio, por el bien de todos.

La verdad, imposible de tapar con un dedo, habla en Cuba de comicios transparentes, sin bulla, donde solo importa la altura cívica de los candidatos y la intención de ayudar a los demás.

Y pese a que algunos tomen este ejercicio democrático como válvula de escape para reflejar la inconformidad con las carencias materiales que se viven, ese es un signo de otra escasez, la de no advertir la trascendencia y repercusión de lo que se ha estado decidiendo y se dispondrá este domingo.

Sucedió ya al someter a referendo el Código de las Familias, que dividió entre el Sí y el NO a los votantes. La sociedad se puso a prueba frente a nuevos conceptos y realidades que existen más allá de la voluntad de la ciudadanía. Y ganó el Sí porque millones de cubanos y cubanas resolvieron convertir esa ley en su código de vida. Dos meses después aprobaron a sus delegados, con una asistencia a las urnas de alrededor del 69 por ciento, mucho más de lo establecido en las normas legales.

Sin embargo, los que siempre han atacado la unanimidad prevaleciente en el país en determinados asuntos, también arremetieron contra estos resultados, no obstante haber mostrado una Cuba diversa, heterogénea, contradictoria, real…

Esa pluralidad que signa al país hoy, se pondrá a prueba nuevamente este domingo. Será otra oportunidad, no solo de ejercer el sufragio activo como el 25 de septiembre y el 27 de noviembre pasados, sino de fortalecer la gobernabilidad, posibilidad que el sistema democrático cubano concibe para la participación, el diálogo y dar voz a quien con acierto puede contribuir a una Cuba mejor.

La dirección del país no desiste en la búsqueda de soluciones, y tampoco renuncia a convocar al pueblo que saldrá a votar en esas elecciones, a pesar de la embarazosa situación económica nacional, que provoca sinsabores, escaseces y otras dificultades cotidianas.

Lo hace a sabiendas de que la mayoría respalda esa voluntad, que obligadamente habrá de germinar a partir de la contribución de muchos, como en todo lo que en una revolución intente ser mejor.

Es lo que Cuba necesita, siguiendo la ruta trazada por sus héroes, por sus líderes históricos y los que continúan elevando sus banderas, a contrapelo del cerco yanqui que intenta la asfixia y la parálisis mortal. Así llega a este 26 de marzo, para vivir otro “milagro”, de frente a quienes siguen negados a darse cuenta y continúan empecinadamente en la acera de enfrente, exiliados de la verdad.

(*) Periodista cubana. Colaboradora de Resumen Latinoamericano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *