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Cepal: América Latina y el Caribe deberá aumentar hasta en 10 veces la inversión contra el cambio climático

Los países de América Latina y el Caribe tendrán que invertir entre siete y 10 veces más para cumplir con los objetivos contra el cambio climático, según un informe de la Cepal presentado en la vigésimo octava Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), que transcurre en Dubái.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, cumplir con los compromisos de acción climática requiere una inversión de entre 3.7% y 4.9% del PIB regional anualmente hasta 2030. En 2020, el financiamiento climático en América Latina y el Caribe fue solo un 0.5% del PIB regional.

El secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, dijo que además de los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, el cambio climático puede tener importantes consecuencias para la actividad económica.

“Estimamos que para 2030, la pérdida de productividad laboral por estrés térmico podría alcanzar el 10% en algunos países de América Latina y el Caribe, afectando el potencial de crecimiento de la región”, explicó.

El organismo, una de las cinco comisiones regionales de la ONU, señaló que la inversión climática puede reportar beneficios no solo medioambientales, sino también económicos y sociales, supondrá un importante impulso para el crecimiento, el empleo y el desarrollo social.

Salazar-Xirinachs participó en el evento paralelo “Protagonismo de los parlamentarios latinoamericanos y caribeños en la construcción de un modelo de desarrollo verde e inclusivo”, organizado por el Observatorio Parlamentario de Cambio Climático y Transición Justa (OPCC) en cooperación con el Gobierno de Brasil.

En su intervención, recordó que América Latina y el Caribe contribuye relativamente poco al cambio climático: es responsable de menos del 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es extremadamente vulnerable al calentamiento global.

Explicó que esto ocurre por dos razones: por un lado, la región está situada geográficamente en una zona expuesta a los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático; por otro, los países disponen de menos recursos para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.

Ejemplo de esto es que los activos naturales de la región, como los bosques y la biodiversidad, son muy sensibles al cambio climático. “Estos efectos no son lineales, pero sí heterogéneos entre subregiones y períodos”, advirtió el secretario ejecutivo de la Cepal.

De acuerdo con Salazar-Xirinachs, investigaciones de la Cepal muestran que la inacción frente al cambio climático agravará las brechas de desarrollo, pues puede hacer más pobres a los países de bajos ingresos y fortalecer aún más la trampa de ingreso medio.

“Nos encontramos en un momento clave en el que América Latina y el Caribe y el mundo requieren urgentemente un cambio de modelo de desarrollo para construir un futuro más productivo, inclusivo y sostenible”, destacó.

El alto funcionario de las Naciones Unidas recordó que en los últimos años la Cepal ha articulado una propuesta denominada Gran Impulso para la Sostenibilidad, que busca apoyar a los países de la región para construir modelos de desarrollo más sostenibles.

Es un enfoque basado en la coordinación de políticas para movilizar, acelerar y coordinar inversiones en áreas estratégicas para la sostenibilidad.

Precisó que, junto a las inversiones verdes relacionadas con la electromovilidad, la transición energética, la economía circular y la bioeconomía, entre otras, la evidencia con la que cuenta la Cepal indica que las políticas de desarrollo productivo son claves, porque fortalecen el vínculo entre la agenda de descarbonización y la agenda de desarrollo.

“Según nuestras estimaciones, en América Latina y el Caribe las políticas para impulsar inversiones estratégicas transformadoras, en línea con el Gran Impulso para la Sostenibilidad, pueden incrementar el PIB en un 5.2% para 2030”, dijo Salazar-Xirinachs.

Esto –explicó– estaría liderado por un impulso de la inversión del 8.5%, una aceleración de la creación de empleo del 3.4%, salarios medios un 8% más altos e importantes ganancias de productividad laboral, todo ello acompañado de la reducción simultánea de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 35%, lo que es más que las actuales reducciones previstas en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de la región, en relación con el escenario base sin la aplicación de estas políticas.

“Estas cifras y resultados revelan que América Latina y el Caribe puede ser un actor importante en la descarbonización, si se pone en marcha la combinación adecuada de políticas e inversiones. En particular, son vitales la ciencia, la innovación y la tecnología, así como las capacidades productivas e industriales, entre otras”, destacó el secretario ejecutivo de la Cepal.

En el contexto actual, es más relevante que nunca tener una visión clara sobre la transparencia, la justicia ambiental y el acceso a la información, tal y como se recoge en el principio 10 de la Declaración de Río y en el Acuerdo de Escazú, señaló.

“El Acuerdo de Escazú, que entró en vigor en 2021, no solo es el primer tratado ambiental en América Latina y el Caribe, sino que es el primer tratado internacional que incluye disposiciones para la promoción y protección de los derechos humanos de los defensores del medioambiente”, afirmó.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: AFP.

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